Por qué la inflación será en 2010 un condicionante político del Gobierno

Aunque morigerada este año por la recesión, los aumentos de precios son un talón de Aquiles, en momentos en que se encamina la Argentina a un proceso electoral
El año próximo, la inflación volverá a ser el dolor de cabeza de la gente y, por ende, del Gobierno en la antesala de un año electoral. Será un talón de Aquiles de la economía de 2010, junto con la falta de inversión privada. A 18 días de que termine el año, los consultores privados estiman que los precios habrán experimentado una suba de 15% en todo 2009 y, para el próximo, proyectan que trepe y se posicione entre 17 y 18 por ciento.

Luego de las elecciones legislativas del 28 de junio, la suba de precios viene ganando velocidad. Según estimaciones paralelas a la del INDEC, la inflación mensual de noviembre se ubicó entre 1,1 y 1,3%, lo que significó un incremento de entre 14 y 15% respecto de un año atrás.

Sobre el ya crispado clima social, la mayor inflación proyectada para 2010 echará más leña al fuego. Y, a diferencia de años previos, tanto el sector público como el privado tendrán menos margen para responder a las demandas salariales o a pedidos de actualización en los planes sociales, luego de una recesión que golpeó la rentabilidad de las empresas y la recaudación del Gobierno.

Mientras el Gobierno culpa al crecimiento económico de la suba de precios, acusa de ortodoxos a quienes sugieren desacelerar la expansión del gasto público e intenta reflotar los fallidos acuerdos de precios, los consumidores sentirán el impacto en sus bolsillos de la merma de poder de compra.

Como es sabido, la inflación afecta más a los sectores de bajos recursos, que destinan la mayor parte de sus ingresos a comprar alimentos. De hecho, a más inflación, más gente pasa a ser pobre, es decir, dejan de poder adquirir la canasta básica que, para una familia tipo de cuatro integrantes fue de $ 1.650 en noviembre, según FIEL.

En particular, los hogares con ingresos que no suban junto con la inflación serán los más golpeados. Desempleados, jubilados, pensionados, beneficiarios de planes sociales y trabajadores en negro o en blanco, pero fuera de convenios colectivos encabezarán el ranking de afectados.

Causas. ¿Por qué hay más inflación? Los factores que aceleran la suba de precios no se limitan a la recuperación económica que, obviamente, es una buena noticia. La política macro alimenta la suba de precios.

—Según estimaciones de Bein, el gasto público cerraría 2009 con un crecimiento de 26% anual y esa expansión se mantendría en 2010. Como es sabido, el gasto del Gobierno es uno de los componentes de la demanda y, en consecuencia, ejerce presión sobre los precios.

—Tampoco la política cambiaria ayuda a frenar la inflación. Con la reactivación económica y la reversión de la fuga de capitales, el BCRA ahora sale a comprar dólares para que la divisa norteamericana no caiga y, por lo tanto, inyecta pesos y así genera presiones inflacionarias, aunque en parte logre "esterilizar" esta emisión colocando Lebac y Nobac.

—Además, la política de ingresos empeora el panorama. Los esfuerzos del Gobierno por armonizar las subas salariales con los márgenes empresarios ya este año fueron pocos y, en la antesala de una elección presidencial, es de esperar que sean aún menores. Sin cifras de inflación oficiales creíbles, a pesar del plan de fortalecimiento del INDEC impulsado por Boudou, el titular de la central obrera, Hugo Moyano, ya dijo que mirará los precios de las góndolas para negociar en las paritarias. Y los empresarios, a su vez, intentarán trasladar la suba salarial a precios.

—Otro factor que ya acelera la inflación es el demorado tarifazo en los servicios públicos que no sólo impacta directamente en los hogares sino que, indirectamente, en los precios de todos los bienes y servicios por los aumentos que sufren las industrias y comercios.

—En este contexto, la política antiinflacionaria por excelencia de la administración kirchnerista, los controles de precios, a pesar de la insistencia del secretario Guillermo Moreno, parecen una aspirina para un enfermo terminal. Muchos son incumplidos en los comercios o eludidos por los fabricantes.

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