Inflación del Indec significa un ahorro de casi $ 500 M para Córdoba

La subestimación de los aumentos de precios es positiva en términos fiscales, ya que implica una reducción del endeudamiento. La administración provincial evita un suba de 496 millones de pesos, según el informe de Economía & Regiones.
La subestimación de la inflación (7,2 por ciento en 2008) por parte de gobierno nacional posee un lado positivo desde lo fiscal, y tiene que ver con el endeudamiento, beneficiando a Córdoba entre otras jurisdicciones. Puntualmente, para la administración provincial significa un ahorro de 496 millones de pesos, según se desprende del informe de Economía & Regiones. Cabe recordar que la deuda provincial que ingresó originalmente al “megacanje” a fines de 2001 fue reestructurada mediante su canje por Bogar 2018, siendo pesificadas las deudas en dólares a razón de 1,40 peso y ajustadas por el CER.

“El stock de deuda provincial en concepto de Bogar 2018 indexada por el CER oficial alcanzaría los 42.546 millones de pesos (12.319 millones de dólares) a diciembre de 2008, mientras que la misma deuda, indexada por el CER recalculado, ascendería a 46.906 millones de pesos (13.581 millones de pesos). Se genera un ahorro en torno a 4.361 millones de pesos (1.263 millones de dólares) para el consolidado de provincias”, afirmaron los economistas liderados por Rogelio Frigerio.

Esa cifra se distribuye en forma heterogénea entre las jurisdicciones, en función de la magnitud del endeudamiento. Buenos Aires y Córdoba se presentan como las provincias que exhiben mayores niveles de ahorro, al subestimar sus stocks de deuda en 1.549 millones de pesos y 496 millones, respectivamente, Tierra del Fuego y La Rioja lo harían en sólo 25 millones y 27 millones de pesos, respectivamente. A su vez, otros gobiernos subnacionales, como el de la CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), La Pampa, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe y Santiago del Estero, no se ven beneficiados, dado que no ingresaron al canje de la deuda por Bogar 2018.

A nivel nacional

En tanto, el 41 por ciento de la deuda nacional está instrumentada en pesos ajustadas por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER). “Las estadísticas oficiales exhiben una inflación en torno al 7,5 por ciento durante el 2008, mientras el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) muestra un incremento de precios -en línea con el aumento del costo de vida de los consumidores- del 7,9 por ciento. No obstante, con una inflación que refleje la verdadera evolución del costo de vida, y un incremento de precios implícito cercano al 19 por ciento para indexar la deuda pública nacional, se genera un ahorro que ascendería a 19.503 millones de pesos (5.647 millones de dólares con un tipo de cambio de 3,45)”, indicaron los especialistas.

El stock de deuda nacional indexada al 31 de diciembre de 2008, según los indicadores oficiales, ascendería a 190.284 millones de pesos (55.096 millones de dólares), mientras que con el recálculo del CER, la deuda pública nacional alcanzaría los 209.787 millones de pesos, unos 60.743 millones de dólares. “Los 11,1 puntos porcentuales de diferencia entre el CER recalculado (19%) y CER oficial (7,9% de inflación implícita), generan un ahorro de 1.757 millones de pesos por cada punto de inflación anual que se oculta con los indicadores oficiales”, afirman.

Esta deuda tiene sus orígenes, básicamente en 2002, cuando fue necesario darle una solución a la salida del régimen de convertibilidad en una economía basada en un sistema de contratos dolarizados. El instrumento clave fue la pesificación completa de la economía, la cual alcanzó a los contratos privados como a la deuda pública nacional y provincial.

Así, se procedió a pesificar las deudas financieras del Estado nacional y las provincias a razón de uno a 1,40 peso, e incorporar un coeficiente de ajuste por inflación mensual (mediante la aplicación del CER). Esta medida alcanzó a la deuda del “megacanje”, es decir a los préstamos garantizados. Asimismo, el gobierno emitió bonos para cubrir el descalce financiero del sistema bancario originado por la pesificación asimétrica3 (Boden), a la vez que, con posterioridad, emitió otros bonos con la misma modalidad (indexados en pesos y ajustados por CER) para financiar diversos compromisos (Bonos de Consolidación) e incluso para la reestructuración de la deuda llevada a cabo en 2005 (Bonos Par, Discount y Cuasipar).

La subestimación de los incrementos de precios implica reducir los servicios futuros de la deuda; con lo cual se genera una disminución de los flujos a desembolsar, a medida que vencen el capital y los interés de la deuda pública nacional.

No obstante, “si bien se deduce una porción de la deuda pesificada, se acarrea un costo político y económico relevante. Por un lado, el gobierno pierde credibilidad y se ve expuesto a potenciales demandas de los tenedores de títulos públicos indexados. Por otro, se complica y encarece el financiamiento de las cuentas públicas, con la desconfianza de los inversores y el adverso contexto internacional, estimulando caídas de precio de los bonos”, advirtieron, al tiempo que agregaron: “La pesificación de la deuda fue una medida para no repetir el proceso que culminó en el default, cuando la dolarización de la deuda puso en jaque a las finanzas públicas vía el descalce cambiario. Sin embargo, ante la amenaza de la inflación que incrementaba no sólo los intereses sino también el capital a pagar, el gobierno nacional optó por desdibujar las estadísticas oficiales”.

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