Inflación le impone a Chávez doloroso ajuste

Por: Fabián Andrés Cambero

Caracas - La galopante alza de precios en Venezuela ya ha dejado atrás dos metas fijadas por el gobierno para este año, mientras las medidas estatales han fallado en frenar el flagelo en una economía petrolera que funcionarios definen como «estructuralmente inflacionaria».

Y pese a que los combustibles y la energía están altamente subsidiados, Venezuela no ha logrado zafarse de ser la economía con la inflación más alta de América latina. Ni una «reconversión monetaria» que eliminó tres ceros al bolívar este año, ni otras políticas como una significativa baja del Impuesto al Valor Agregado (IVA) el año pasado han podido detener hasta ahora la desenfrenada variación de precios, que en 2007 subieron 22,5%.

Tampoco un control de precios impuesto en 2003 ha impedido que rubros regulados, principalmente alimentos, se vendan por encima de lo fijado. Los alimentos registran una inflación acumulada de 27,3% mientras la general suma 21,8% en lo que va de 2008.

«Ya acá no se puede comprar nada. Este año todo ha subido por las nubes, casi todo el dinero se te va en comida», se quejó Carmen Romero, una ama de casa que escogía tomates en un mercado popular del centro de Caracas.

Analistas consideran que el panorama está lejos de cambiar, a menos que se adopten medidas sólidas y estiman que el indicador cerrará este año en torno a 30%, superando la más reciente estimación oficial de 27%.

«Se intenta resolver el problema mirando algunos desbalances a nivel sectorial sin mirar el contenido más macro», dijo Alberto Ramos, analista de Goldman Sachs en Nueva York, quien consideró que se toman medidas inconexas.

Impulso

La economía ha vivido una bonanza apuntalada por altos precios del petróleo, que ha impulsado la liquidez y el consumo. En octubre, la liquidez monetaria se ubicó en 168.268 millones de bolívares (78.300 millones de dólares), 26,2% más que en 2007 y 585% superior a un lustro atrás.

Los consultados coincidieron en que la distorsión está impulsada en gran parte por el aumento de la demanda, mientras la oferta se ha restringido por el temor de los inversionistas a las políticas nacionalistas del presidente Hugo Chávez.

Muchos concuerdan en que, lejos de restringirlo, el gobierno seguirá motorizando el gasto público mediante la asignación de multimillonarios recursos directos a la población mediante numerosos programas sociales.

Esto se intensificaría de cara a las elecciones de alcaldes y gobernadores del 23 de noviembre, en las que el oficialismo corre el peligro de perder algunas posiciones clave.

Este año, el gobierno lanzó un nuevo Indice Nacional de Precios al Consumidor, ya que antes sólo medía la capital. Pero el índice, que opositores dijeron «maquillaría» a la baja el resultado, ha mostrado una marcada tendencia alcista.

Además, Chávez decretó a mediados del año incentivos a la producción y eliminó un impuesto a las transacciones bancarias pero no realizó más anuncios, pese a que varios de sus ministros habían anunciado un programa antiinflacionario.

Inviable

El ministro de Finanzas, Alí Rodríguez, quien ha descrito a la economía venezolana como «estructuralmente inflacionaria», ha anunciado una política de «austeridad» para el Presupuesto de 2009. Sin embargo, analistas ven el intento poco viable en un país usualmente consumista, aun en tiempos de crisis.

«Aunque todo está caro, la gente sigue comprando. Lo que pasa ahora es que la mercancía no te alcanza y la gente está dispuesta a pagar lo que sea por lo que está buscando», dijo Alvaro González, encargado de una tienda de telefonía celular.

Algunos culpan a un control de cambios que ha propiciado la aparición de un mercado negro, donde el dólar más que duplica la cotización oficial de 2,15 bolívares. Venezuela compra en el exterior gran parte de los bienes que consume y no todos los importadores obtienen las divisas reguladas que necesitan.

Boris Segura, analista de Morgan Stanley, considera que el país deberá tomar medidas drásticas ya que para el próximo año el deterioro de las cuentas fiscales agravaría la situación.

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