Inflación y desocupación deterioran el salario

Las alzas salariales no alcanzaron el ritmo de la inflación y la crisis destruyó empleos durante 2009, según informes de consultoras privadas

La inflación y la desocupación licuaron los salarios de los trabajadores durante todo 2009, y lo seguirán haciendo durante este año. Al menos eso es lo que se desprende de un estudio realizado por la consultora Ecolatina respecto de la evolución del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM).

En agosto del año pasado, el Consejo Nacional de Empleo, la Productividad y el Salario resolvió elevar 21% el SMVM. Es decir, pasó de $ 1.240 a $ 1.500 en tres etapas, la última de las cuales se cumple el corriente mes. Mientras tanto, los millones de trabajadores de la Argentina que tienen que hacer malabares para llegar a fin de mes sufren la frustración de no poder llenar el changuito en el supermercado.

Los economistas señalan que "a partir de la aceleración de los precios en 2007, las subas del ingreso mínimo elevan el poder adquisitivo de los trabajadores de manera transitoria, pues la inflación acaba erosionando los incrementos nominales".

Así, la cobertura "del salario mínimo respecto del costo de la Canasta Básica Total (CBT) -que se desprende del IPC- alcanzó el máximo a fines de 2006 (91%) y en menos de dos años cayó a 64%.

Con el salario mínimo vigente a julio de 2009 sólo se podía adquirir 74% de los bienes y servicios básicos. La relación mejoró a partir de agosto, pero "a futuro la suba de los precios volverá a erosionar el poder adquisitivo como lo viene haciendo en los últimos años", aclaró la consultora fundada por el ex ministro de Economía Roberto Lavagna.

Mientras tanto, para el INDEC el salario mínimo ya cubre el costo de la CBT desde octubre de 2007. Esto se debe a que, según las cuestionadas cifras del organismo oficial, los precios de los bienes y servicios que integran la canasta básica prácticamente no variaron en el último año.

El aumento del SMVM beneficiará a unos 300.000 trabajadores. Además, puede generar un reescalamiento sobre algunos empleados formales y también sirve de referencia para aquellos gremios que aún no han acordado paritarias.

Sin embargo, en un contexto recesivo como el actual y con desempleo creciente, el acuerdo alcanzado muy probablemente no signifique una mejora considerable para los empleados en situación de informalidad.

Si bien el nuevo monto mínimo rige para la totalidad del país, su impacto final difiere entre las provincias. Esto se debe, básicamente, a la disparidad del salario promedio. Las diferencias se observan también al analizar las distintas ramas de actividad. Mientras que el sueldo medio de los empleados del sector agrícola ganadero apenas supera el SMVM, los trabajadores de minas y canteras poseen un ingreso promedio más de seis veces superior.

De todas formas, aquellos sectores que nuclean la mayor cantidad de trabajadores (como el comercio y la construcción) perciben remuneraciones promedio en torno a 1,8 vez superior al mínimo.

En síntesis, si bien el incremento del SMVM representa una mejora transitoria, no abarca la totalidad del universo laboral (desempleados y sector informal), y en términos de poder adquisitivo su impacto dependerá del comportamiento de la inflación en los próximos meses.

La presión inflacionaria preocupa a las compañías, pero sobre todo a sus empleados, quienes sienten cómo se diluye su poder de compra al ver que sus salarios no crecen, ni crecerán, en la misma proporción que los aumentos registrados en los bienes y servicios, desde la medicina prepaga o educación hasta combustibles, taxis y peajes, por citar algunos ejemplos.

A la pérdida que debieron resignar durante el año pasado, en el que muy pocas empresas dieron incrementos que compensen la inflación real, se suma la suba de precios que llega en 2010, de entre un 18 y un 23%, según las estimaciones realizadas por la mayoría de las consultoras privadas.

A esto hay que agregar un dato inquietante: al analizar la variación interanual de los puestos declarados según la información brindada por el ministerio de Economía de la Nación, se tiene una idea de la dimensión del impacto de la crisis económica en el empleo.

Al tercer trimestre de 2009, la cantidad de puestos declarados habría alcanzado a 5.691.709, cayendo un tres por ciento respecto a la cantidad declarada en el mismo trimestre de 2008. Es decir, existirían 176.277 puestos de trabajo formales menos que al inicio de la crisis. De éstos, el 64 por ciento tuvieron lugar en la región Pampeana, mientras que otro 20 por ciento se circunscribió a la región Centro. En tanto, en la región Patagónica, se destruyeron 20.616 puestos de trabajo (un 11,7 por ciento del total), en el Noreste argentino cayó en 6.144 y, por último, en Cuyo se perdieron 10.042 empleos entre el tercer trimestre de 2009 y el mismo de 2008.

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