Con inflación y depósitos quietos, dejan subir el dólar para esquivar la recesión

El alza de precios en los últimos 60 días fue la menor del año y la fuga de depósitos se desaceleró. Da margen el BCRA para apuntalar el dólar, que llevaría a $ 3,45 para fin de año
La orden partió desde lo más alto del Gobierno y luego que circularan por los despachos oficiales los últimos datos –alentadores– sobre la marcha de la inflación y la fuga de depósitos. Dejar subir paulatinamente el dólar para proteger el mercado interno y reactivar la economía es la consigna.

Celosamente monitoreada por el Banco Central, la divisa estadounidense trepó en las últimas dos semanas seis centavos y ayer cerró a $ 3,41 en las casas de cambio; el valor más alto en los últimos seis años (ver F&M).

En la Rosada dieron luz verde para un “suave deslizamiento” del dólar, que en principio se extendería hasta fin de año. Los mercados de futuro ya descuentan un valor en torno a $ 3,45 cerca de la Fiestas. La intención oficial es blindar la economía de la invasión de productos del exterior, sobre todo teniendo en cuenta que las monedas de los principales socios comerciales (Brasil y China) se devaluaron más que el peso en los últimos 60 días. También servirá para cuidar reservas y terminar de ganarse el respaldo de los industriales y exportadores tras los anuncios de la semana pasada.

En el Gobierno aseguran que –a diferencia de los sucesos de octubre– el alza reciente del dólar no responde a una mayor demanda en sí, sino a una acción premeditada para alinear la moneda local al resto de las divisas de la región. “Es lógico que el peso busque mantener su competitividad, porque el tipo de cambio siempre ha sido un pilar de este modelo que no se debe resignar”, afirman fuentes oficiales.

Existen dos factores que en

los últimos 15 días le otorgaron al Central más grados de libertad para habilitar un deslizamiento ascendente del billete verde. El primero es la desaceleración de la inflación. En octubre y noviembre, la suba de precios (verdadera) se ubicó en torno a 0,7%; un tercio de los valores máximos del año. El Indec estimó 0,4% para octubre y el número final del mes pasado (que se anuncia la semana próxima) estaría entre 0,3 y 0,4% nuevamente. El impacto de la suba del dólar sobre los precios (pass through, en la jerga de los economistas) hoy no luce relevante.

El segundo factor, no menos importante, es que se moderó la fuga de depósitos del sistema financiero. Llegó a ser de $ 500 millones por día en el peor momento de la crisis (principios de noviembre), pero hoy no supera los $ 40 millones. En octubre por cada 1% que subía el dólar los depósitos privados (en pesos) caían 0,7%, es decir en alrededor de $ 710 millones. En los primeros 20 días de noviembre (hasta donde hay datos oficiales) esa correlación prácticamente desapareció.

En el Gobierno incorporaron la idea de que la crisis financiera internacional llegó para quedarse y el fantasma de una recesión global (y local) durará más de lo previsto. En ese contexto –y tras la declaración oficial de que Estados Unidos y gran parte de Europa entró en recesión– tanto en el Ministerio de Economía como en el Central admiten por lo bajo que el país también podría bordear la recesión en 2009. El paquete anticrisis que se lanzó la semana pasada y un repunte del dólar buscan sortear este escenario antes que sea demasiado tarde.

“En Argentina, por nuestra historia, no se puede dejar subir el dólar cinco centavos en un día. Pero sí a lo largo de tres o cuatro semanas. Es una cuestión de cómo los agentes económicos van incorporando este aumento”, razonan desde el ala económica del Gobierno.

En ese sentido, según un informe del Estudio Bein emitido ayer, “la política del BCRA apunta a desplazar muy despacio hacia arriba el tipo de cambio de referencia, controlando la estabilidad de los depósitos y la demanda de pesos”.

Una cuestión estacional jugará a favor del Gobierno de aquí a fin de año. La llegada de las Fiestas suele incrementar la demanda de pesos tanto de particulares (por el mayor consumo), como de empresas (por el pago de sueldos y medio aguinaldo), lo que debería erosionar las compras de dólares.

En un análisis girado a sus clientes, la consultora M&S consideró recientemente que “las variables clave para el desenlace (del actual contexto) son el movimiento de capitales –que hoy es una fuga importante–, la evolución de los depósitos –actualmente estabilizados–, el tipo de cambio real –en este momento presionado– y el riesgo soberano –hoy altísimo–”. Además, advirtió que “si estas cuatro variables no se arreglan, todo ajustará de prepo, por suba del dólar”.

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