Infierno en Latorre

La parábola de la senadora reutemista y abanderada del campo que pasó a defender a Cristina Kirchner rotulando de "oligarca y golpista" a la Sociedad Rural de Santa Fe.
Carlos Reutemann la cruzó en el recinto.

–Escuchame, me metiste en un pantano. De ésta no puedo salir –fue la reprimenda para Roxana Latorre.

La senadora esbozó una justificación. Pero no hubo forma de convencerlo.

La ruptura entre el Lole y su mano derecha acababa de consumarse.

El pecado de la legisladora fue haber firmado el despacho de comisión que habilitó el debate sobre la prórroga de facultades delegadas. A los ojos de su jefe político, se trató de una jugada ramplona para dejar en manos de Cristina Kirchner el futuro de las retenciones al agro. Como Reutemann cimentó su campaña levantando las banderas del campo y marcando ostensibles diferencias con las políticas oficiales, no tuvo margen y debió echar a Latorre de su bloque.

En el Congreso, aseguraron que el giro de la senadora fue a cambio de prebendas. Se llegó a mencionar que Mario Gómez, un hombre de su riñón que la acompaña a sol y sombra, sería designado en la ONCCA. La senadora negó haber suscripto un plan canje y explicó que su aval al dictamen de Asuntos Constitucionales se concretó una vez que éste ya contaba con las ocho rúbricas necesarias para habilitar el debate. El pampeano Rubén Marín, miembro de esa comisión, avaló el argumento de Latorre. Sin embargo, pocos le creyeron. El mediático Alfredo De Angeli la consideró una "traidora". Y el titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, la sermoneó por ser "funcional" al Gobierno. No le fue mejor en internet o en Facebook. Hasta debieron asignarle custodia policial cuando el mal clima se tradujo en amenazas telefónicas.

¿Un nuevo caso de "borocotización"? La senadora hace esfuerzos ingentes para escapar a ese rótulo. Es más, asegura seguir en la senda que la llevó a rechazar la paradigmática resolución 125, aquella del voto "no positivo" del vicepresidente Julio Cobos.

Sin embargo, en la intimidad, Latorre no duda en calificar de "oligarca" a la Sociedad Rural de Santa Fe, una entidad "gorila y golpista" que –sostiene, a tono con el kirchnerismo– augura una salida anticipada de Cristina del poder.

Latorre integró el gobierno reutemista como ministra de Acción Social y subsecretaria de Función Pública. La contactaron cuando ejercía la docencia y se mostraba cerca de sectores de base de la Iglesia Católica. Dos décadas después, la relación con el Lole está herida de muerte.

–¿Se arrepintió por haber firmado el dictamen? –le preguntó Crítica de la Argentina.

–Haber firmado el dictamen fue un error involuntario. De última, cometí una torpeza –admitió repitiendo el speech al que había apelado el día de la sesión.

–¿Por qué lo hizo?

–En el caso de los superpoderes se logró un único dictamen pero con las facultades delegadas puse mi firma en total disidencia. ¿Se entiende? ¡Lo hice en total disidencia y me están mandando al matadero!

–¿Y por qué en Santa Fe le están pidiendo que renuncie a su banca?

–Es un clásico cada vez que salgo electa, porque en diciembre renuevo la banca de senadora nacional. Esto obedece pura y exclusivamente a la interna provincial.

–Si es sólo por eso, ¿por qué Reutemann se enojó con usted?

–No me perdonó un error. Él podría haber dicho que fue un error, pero prefirió mirar al sudeste y dejó que me sacrificaran. Y eso no está bien.

Latorre habla de una confabulación encabezada por Ricardo Spinozzi, presidente del PJ santafesino, senador provincial y aspirante a gobernador.

La Legislatura distrital, como cuerpo, tampoco trepidó en castigar a la ex mano derecha del Lole. Así lo consignó el diario El Litoral en la portada del viernes: "La Cámara de Senadores aprobó ayer un proyecto de declaración que le exige a la senadora nacional un ‘gesto de grandeza’ después de haber habilitado en el Congreso el tratamiento de la ley para extender las facultades delegadas del Ejecutivo Nacional. En Diputados, el radical Darío Boscarol reclamó que Carlos Reutemann le pida la renuncia a su par".

El ex corredor de Fórmula Uno ya había mostrado su desconcierto en un reportaje que le dio a Radio 3 de Rosario. En apenas tres frases mandó a Latorre al infierno:

1) "Estoy tan sorprendido porque, una semana antes, habíamos firmado con ella el documento del Interbloque Federal donde, justamente, una de las cosas que se hablan es del Consejo de la Magistratura, del conflicto con el campo, de la coparticipación federal, de recuperar el tema del INDEC. Y la verdad que ese documento lo había firmado cuatro días antes de lo que sucedió en la Comisión de Asuntos Constitucionales, sobre lo que no me consultó".

2) "Estoy muy sorprendido y sé que el tema ha generado una enorme polémica porque se dice: ‘No puede ser que Reutemann no esté enterado’. Pero, bueno; si lo creen, que lo crean, y si no lo creen... mala suerte. Pero es la pura verdad. Yo le he pedido explicaciones a ella que no alcanzo a entender tampoco, porque hace un año y medio que venimos en una batalla campal y defendiendo los intereses del campo".

3) "Me podrí de desmentirlo en la campaña y lo sigo desmintiendo, pero ahora la actitud de Latorre me mete otra vez en el pantano de la campaña. Lo desmiento por enésima vez, pero los hechos demuestran que Latorre tuvo una actitud diferente... ¿qué quiere que le diga?".

Reutemann fue lapidario y alimentó como nadie la sospecha de un pacto espurio entre la senadora y la Casa Rosada. Sin embargo, deberá ofrecer mayores argumentos que el supuesto desacato al que habría incurrido Latorre con la firma del dictamen. ¿Por qué? Sencillamente, porque mostró gestos equiparables al de la senadora. ¿Cuáles? No bajar al recinto para votar contra los superpoderes ni poner el cuerpo en el debate de la emergencia agropecuaria.

El zigzagueo del Lole se suma a las dudas sobre su candidatura presidencial. "Se vienen vientos de cambios", dijo hace poco entre los suyos, para reafirmar que Cobos tiene mayores chances que cualquier aspirante peronista. Éste parece ser uno de los argumentos de su resistencia.

Aunque Chiche Duhalde le haga zancadillas, exigiéndole que hable y se juegue porque "el 99 por ciento de la gente no sabe qué piensa", es improbable que apure una definición. Aparentemente, la falta de certezas sobre lo que el santafesino hará en 2011 también ayudó a horadar la relación con Latorre.

–¿Usted toma distancia del Lole por su indecisión? –le preguntó este diario a la senadora.

–Si se decidiera, para mí Reutemann sería mejor candidato que Cobos. Pero aún no resolvió nada, es una incógnita lo que va a hacer. Realmente no se sabe. ¿Y quiere que le diga algo? Yo creo que tampoco se va a saber fehacientemente hasta 2010. Con él nunca se sabe. Ésa es la verdad.

–¿Por eso usted muestra ahora un decidido apoyo a Cristina?

–Yo respeto el mandato constitucional. No quiero que nadie violente los tiempos, y acá hay muchos que quieren sacar a la Presidenta antes de tiempo. ¡Cómo no la voy a apoyar! –levantó la voz y terminó la conversación.

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