Infierno grande

La barra del Rojo tomó partido en la interna de Racing y el lunes a la noche fue a buscar a la Guardia Imperial al Cilindro. Y hubo lío.
Los clásicos nunca terminan. Los hinchas lo siguen jugando en las oficinas, los técnicos y jugadores en la prensa, y los barras en su terreno, que es la violencia. El lunes por la noche, en un hecho que sorprendió a todo Avellaneda, la barra de Independiente fue hasta el Cilindro a buscar a su par de Racing y como no la encontró, produjo algunos destrozos sobre el pasaje Corbatta y hasta hubo dos disparos al aire, según confirmaron a Olé empleados de seguridad que cuidan las instalaciones de la Academia. Vecinos de la zona también dieron cuenta del hecho y hoy Racing presentará una denuncia en la Comisaría Primera de Avellaneda. "Lo que ocurrió es muy grave. Estamos recabando datos y mañana (por hoy) haremos la denuncia", le dijo Rodolfo Molina, presidente del club, a Olé.

Más allá de la pelea barrial, la verdadera razón de este nuevo despropósito es la interna de la Guardia Imperial. La barra de Racing la domina desde el 2006 la banda del Docke, con Huevo y Paraguayo a la cabeza, que desplazaron al grupo del Morro, con asiento en Lanús. Pero desde este Apertura, los del Morro, liderados por el Pollo, el Polaco y Pimentón, se prepararon para volver. Olé anticipó lo que estaba sucediendo y previo al partido con Gimnasia, hace 15 días, hubo un pequeño enfrentamiento en el playón del Cilindro que ganó la gente del Docke. Viendo esto, la dirigencia tomó una decisión que se ejecutó desde el clásico: sólo los socios podrán entrar a la popu. Los del Docke lo son, los del Morro no. Ante la imposibilidad entonces de bajarlos en la cancha, los del Morro pensaron en crearles algún problema a sus rivales para que los incluyeran en el derecho de admisión y así limpiarlos del Cilindro para despejar el camino de regreso. ¿Qué tiene que ver con todo esto la barra del Rojo? Según se comenta en Avellaneda, arreglaron con los de Independiente que los ayuden, a cambio de favores futuros en caso de ganar la guerra. Por eso más de 60 barras del Rojo fueron hasta el estadio en la noche del lunes a buscar lío. Los del Docke no estaban. Entonces rompieron algunas cosas para provocar la revancha que pueda generarles una causa policial y así, la prohibición de ir a la cancha. La Guardia Imperial dice que por ahora no contestará. Pero la guerra está declarada. Y si nadie la para, las batallas por venir auguran un negro futuro por Avellaneda.

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