Infidelidad financiera: cada vez hay más cuentas no ‘declaradas’

Dinero y amor no siempre van de la mano. Es más, para muchos nunca será un tema a compartir bajo las desdibujadas líneas del matrimonio. Según los especialistas, con la crisis financiera se han multiplicado las consultas para abrir cuentas off shore. Eso sí: en la mayoría de los casos, se trata de una decisión personal que no se comparte con el cónyuge y que se mantiene en secreto
Mientras la milenaria mitología del amor le asigna a las crisis la propiedad de romper o curtir el corazón, la contemporaneidad líquida globolizada al cubo se ha encargado de agregarle un tercer eslabón a la cadena del conflicto: no sólo "rompe" o "curte" el cuore; también "multiplica" la cantidad de cuentas bancarias unipersonales fuera del país, a las que se conoce como cuentas "offshore".

Las estadísticas muestran que una vez divorciados, los otrora tortolines conyugales corren suerte dispar de acuerdo al género en el que los haya "fichado" la madre natura. Mientras en el primer año de divorcio la calidad de vida de las mujeres cae, en promedio, un 30%, la de los hombres se incrementa en alrededor del 10%.

¿Secretas conexiones entre el desborde de testosterona y los resultados de la bolsa? ¿Imperio de cromosomas XY en el cuadrante de flujo del dinero? ¿Trueque estadístico by Willy Moreno?

Nada de eso. En la gran mayoría de los casos, se trata de un clásico evento de "lo tuyo es mío y lo mío es mío".

Porque si dinero y matrimonio difícilmente llegan a operar en relación simbiótica, mucho menos promisoria resultará la sociedad entre dinero y divorcio. Los especialistas señalan que la misma lógica que gobierna las estadísticas post-divorcio, es la que incorporan aquellos que llevan en el anonimato el dinero ganado en el matrimonio.

En rigor, y con la crisis hecha un verdadero globo a presión en el mundo entero, la cantidad de consultas para abrir una cuenta off shore se ha multiplicado. Según los especialistas, se trata de cuentas que uno sólo de los cónyuges solicita y que no siempre comunica a su pareja.

Del hecho al dicho

Así, mientras en los libros de finanzas personales existe una parrafada dedicada al momento crucial que se inicia cuando se comparte una vida en común y lo que esto implica en el manejo del dinero, la realidad muestra que en muchos casos las cuestiones financieras siguen siendo un asunto unipersonal y secreto. Es más: en el hermético circuito de idas y venidas que conforma la ruta del dinero, muchas veces el único que sabe "dónde" y "cuánto" es el titular de la cuenta offshore. Suiza y Estados Unidos, los clásicos.

Es que en algunas ocasiones y bajo el –por ahora– inoxidable paraguas del secreto bancario, e incluso cuando todavía el amor hace cosquillas regala algunos "¡ah!", "¡oh!", "¿y?" y hasta algún que otro "¡ay!", los temas relacionados con el dinero se mantienen como un tabú.

"En general los hombres no participan a sus cónyuges sobre las decisiones de ahorro y en muchos casos esto se hace con algún producto financiero o depósito en el exterior", señala un portfolio manager.

Según el profesional, con la crisis, el grueso de las consultas involucra una cuenta offshore y se elige porque opera el secreto bancario. A esto se agrega un rasgo jurisdiccional: "la banca offshore suele asociarse a menudo a la protección patrimonial porque ciertos países ofrecen incentivos y protección a extranjeros que normalmente no gozarían en sus propios países", agrega un especialista.

En la city aseguran que "de la misma manera en que una persona debe asegurar su efectivo en un banco en lugar de dejarlo en su hogar, es posible que le resulte beneficioso mantener una parte de su patrimonio en forma offshore y a nombre personal en lugar de dejarlo en su país de origen".

Para un letrado avezado en cuestiones de reclamos jurídicos, "en general, las mujeres que dejan las decisiones financieras en manos de sus maridos son las que se ven perjudicadas porque ante un probable divorcio desconocen las decisiones".

Según el profesional "la confianza en el cónyuge se ve empañada cuando se descubre que aquél en el que se confió ha escondido durante años dinero que pertenece al matrimonio". Así, la infidelidad no sólo puede ser amorosa: el secreto bancario le dio impulso a la infidelidad financiera.

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