Infancia y adolescencia desde la perspectiva del Colegio de Abogados.

Estado de situación de una franja vulnerable de la sociedad pergaminense, según la óptica de los profesionales que atienden el Consultorio Jurídico Gratuito para Niños y Adolescentes y el Area de Promoción y Protección de los Derechos Infanto-Juveniles.
El contexto social, político y económico del año que culmina ha atravesado con particular severidad a la infancia, marcando un agravamiento de las condiciones de vida de los chicos más vulnerables en función de dos variables: la pobreza y la dificultad en el acceso a la justicia para que sus derechos se realicen.

La conflictiva asistida en el “Consultorio Jurídico Gratuito Para Niños y Adolescentes” del Colegio de Abogados de Pergamino exhibe una alarmante desprotección de la población infanto-juvenil escencialmente en dos planos: el familiar y el estatal al tiempo que crece la intervención de organizaciones no gubernamentales que basan su trabajo en la solidaridad social.

Si bien el Colegio de Abogados reporta resultados operados sobre un muestreo parcial abarcativo de una franja poblacional reducida, los planteos no excluyen proyectar hacia un universo mayor en términos de gravedad y variancia. Una primera mirada se posa sobre la estructura familiar, ya que la mayoría de las violaciones a los derechos de los niños y adolescentes acaece en el propio hogar siendo cuantitativamente significante el aumento de diferentes formas de maltrato y abuso: desatención, negligencia, abandono, desamor, incomprensión, intolerancia e incompetencia parental. Después de una separación o divorcio estos ítems se potencian y se asocian a una forma generalizada de violencia: la falta de asistencia económica a los hijos. Los padres no cumplen con la cuota de alimentos o lo hacen de modo parcial o a destiempo, siendo que los montos fijados no alcanzan a cubrir minimamente los elementos básicos de la canasta familiar. Esta conducta no es merituada como un auténtico delito y se va naturalizando en sede judicial. Ha resultado particularmente llamativo el número de niños medicados tempranamente con psicofármacos y el aumento de patologías psiquiátricas y psicológicas devenidas de distintos tipos de maltratos acaecidos en el vínculo temprano.

Los abuelos están asumiendo un rol más activo en la contención afectiva y económica primaria de sus nietos ante la abdicación de los padres, situación que conlleva distorsiones generacionales en la educación de los niños.

Novedosas sintomatologías hacen su aparición debido a la adicción a los video-juegos o al chateo indiscriminado y una cantidad significativa de problemas de obesidad infantil asociados a modalidades vivenciales sedentarias, lapsos prolongados de los chicos frente a una pantalla que en ocasiones llegan a superar las 8 horas diarias, lo que sumado a la ausencia del padre o la madre en el hogar componen un cuadro de situación preocupante. Los chicos discapacitados sufren una atención deficitaria por parte de las distintas obras sociales que no siempre brindan la cobertura necesaria, debiendo recurrir con frecuencia a los amparos judiciales para obtener medicación, prótesis u otros insumos, rehabilitación o atención domiciliaria.

La atención psicológica primaria para niños es absolutamente insuficiente y deja un hueco en el abordaje multidisciplinario que requieren muchos conflictos familiares con alto impacto en los hijos. Sigue habiendo en Pergamino niños indocumentados y sin escolarización y se han atendido tres casos de prostitución y trata de personas vinculados a menores de edad. Ha sido distintivo este año el número de personas que se han acercado al Colegio de Abogados, víctimas de lo que el doctor Jorge Barudy ha denominado “Síndrome del Peloteo” (permanente cambio de profesionales en la atención del conflicto, intervenciones múltiples y simultáneas de distintos servicios, criterios arbitrarios o procedimientos inadecuados, detección tardía de abusos, prolongación excesiva del período de diagnóstico, desconocimiento del uso de protocolos para evaluar la competencia de los padres y sus posibilidades, falta de coordinación entre los organismos públicos y privados de atención a la infancia, demora en las medidas de protección, etcétera). Se sigue asistiendo a los niños desde una óptica adultomórfica con estrategias inapropiadas y persiste la escasa o nula escucha activa de las personas menores de edad.

Esta descripción refuerza con más empeño la tarea que se realiza desde el Colegio de Abogados, con un fuerte compromiso de sus autoridades en el mejoramiento de la condición jurídica de los niños más vulnerables de nuestra ciudad.

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