Inés Ragni: "vivimos una democracia incompleta"

A 25 años de la asunción de Raúl Alfonsín a la presidencia, la dirigente neuquina de las Madres de Plaza de Mayo hizo un balance de la lucha que lleva adelante para que se haga Justicia por la desaparición de su hijo.
Inés Ragni tiene 80 años y hace casi 30 que lucha incansablemente por saber la verdad sobre la desaparición de su hijo Oscar. Este miércoles se cumplen 25 años del retorno de la democracia al país y es un motivo para hacer un balance de todos estos años en materia de derechos humanos.

Para Ragni, no se trata de “una democracia completa” porque si bien se han logrado muchos avances, quedan pendientes otras verdades, como por ejemplo la suerte que le tocó correr a miles de argentinos durante la dictadura militar.

Reconoció la dirigente neuquina que hubo muchas esperanzas cuando Raúl Alfonsín llegó a la Presidencia de la Nación porque era un político “que pintaba bien”. “Cuando venía a Neuquén nosotros lo íbamos a ver porque teníamos muchas promesas sobre la aparición de nuestros hijos o al menos saber qué había pasado”, dijo durante una entrevista concedida a Radio y Televisión del Neuquén.

Ragni consideró que Alfonsín tiene una deuda muy grande con los argentinos “porque si durante esa Semana Santa él hubiera mirado para el país y no para los cuarteles hoy no viviríamos lo que estamos viviendo”.

La madre de Plaza de Mayo recordó también las 29 marchas que realizaron en Neuquén como una “forma de resistencia” a lo largo de todos estos años. Considera que de algo sirvió puesto que “se logró llegar al juicio de los asesinos y torturadores”.

Si bien está con muchas esperanzas de que se haga Justicia, recordó que todos los organismos de Derechos Humanos esperan que se dicte prisión y que esa pena se cumpla en una cárcel común. “Creo que el tribunal ha demostrado mucha firmeza para que se haga Justicia”, aseguró.

Sin embargo, tiene muchas dudas sobre si algún día le dirán la verdad sobre la desaparición de su hijo Oscar debido a que los responsables “no son capaces de abrir la boca”.

“No se si me dejaría tranquila saber quién lo llevó o quién lo mató, pero sí estoy segura de que no quiero que me den una bolsa de huesos”.

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