Un inédito del Negro Fontanarrosa, en la Justicia

"Negar todo". Es el título del libro de cuentos inédito de Roberto Fontanarrosa que el autor tuvo que dictar en el último tramo de su vida. Daniel Divinsky, dueño de Ediciones De la Flor, y con quien el Negro trabajó durante 30 años, tiene todo listo para publicarlo, sin embargo la negativa de Franco, hijo de Fontanarrosa, y una posterior demanda del editor al único descendiente del escritor traba su llegada a las librerías.
Los cuentos estaban en manos de la viuda de Fontanarrosa, Gabriela Mahy. Algunos de los relatos el Negro no pudo escribirlos de puño y letra, sino que se vio obligado a dictarlos por el avance de la enfermedad por la que murió el 19 de julio de 2007. Ahora, ya fallecido parece que todo su legado deberá dirimirse en la Justicia.

A la batalla judicial que libra en los Tribunales rosarinos por los derechos intelectuales sobre su obra artística y literaria a través de una demanda entablada por Mahy al hijo del Negro, se sumó la intimación de este último a la editorial a través de cartas documento para evitar la última publicación.

Una negativa que la firma calificó de "infundada" y que la llevó en julio pasado a demandar a Franco en los Tribunales de la ciudad.

"El libro está terminado desde hace tiempo, pero la publicación deberá esperar a que se resuelva esta demanda; hasta que eso ocurra el esperado texto de cuentos del Negro no podrá estar en las librerías", aseguró el propio Divinsky.

El botín. Sin embargo, el verdadero botín está conformado por los derechos intelectuales sobre toda la obra artística y literaria del autor; en rigor, el usufructo de las regalías nada menos que por los próximos 70 años tal cual lo establece la ley 11.723.

En noviembre pasado, la viuda de Fontanarrosa accionó judicialmente contra Franco por los derechos sobre el legado del Negro. En la demanda se plantea que la disputa comenzó mucho antes de su muerte.

En noviembre de 2006, según el escrito, Franco "manipuló" a su padre para que antes de casarse con Mahy firmara una cesión a su favor por los derechos intelectuales de sus obras y establecía para el futuro un acuerdo de cómo se dividirían las regalías —sólo las posteriores al 2002 porque las anteriores quedaban todas en su poder—.

Es más, la acción judicial indica que Fontanarrosa sufrió "presiones" y tuvo que cumplir con "las exigencias de su hijo cual peaje para la celebración de su boda" apenas dos días más tarde, el 24 de noviembre. La historia, según se lee, no terminó allí: hubo disputas, angustias y batallas epistolares durante los casi ocho meses que el Negro siguió con vida. Con su muerte, resta que defina la Justicia. El peor de los chistes.

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