Los industriales, con nueva cúpula y más preocupación

Por: Marcelo Bonelli

En medio de la desaceleración de la economía, la falta de crédito y el conflicto agropecuario, se definieron las próximas autoridades de la dirigencia empresaria.

Héctor Méndez, el empresario plástico, será confirmado en forma oficial como el futuro presidente de la Unión Industrial. Ocurrirá en los próximos días, después de que el movimiento interno que conduce ahora la UIA acepte su nominación para suceder a Juan Lascurarin. El martes la lista interna Industriales -donde milita Paolo Roca de Techint- avalará la candidatura de Méndez que fue propuesta por la agrupación Celeste y Blanco. En este frente interno tallan fuerte Federico Nicholson de Ledesma y Miguel Acevedo de Aceitera General Deheza. La influencia que ejercen hará que uno de ellos sea el vicepresidente primero y hombre fuerte de la futura conducción.

Así Méndez - ex titular de la UIA- retomará la conducción fabril y debutará políticamente en medio de la fuerte desaceleración productiva que tiene la Argentina y el convulsionado año electoral, en el que se juega el futuro político del Gobierno.

Recién ahora Méndez puede sortear las objeciones que existían para su vuelta al cargo, cuando surgió como candidato en diciembre. En ese momento Industriales se negó a bendecir su nominación. Pero su nombre se fortaleció porque muchos presidenciables potenciales prefirieron dar un paso al costado. La poderosa COPAL sondeó el nombre de Daniel Funes de Rioja. Acevedo rechazó la nominación y Nicholson privilegió su silenciosa capacidad negociadora. Estuvo en danza Héctor Massuh y Juan Sacco se auto postuló. Ese proceso debilitó la nominación de Méndez, pero su designación mantendrá algo intacto: la unidad en la UIA y la participación de los principales grupos industriales.

Méndez, durante su gestión anterior, apoyó explícitamente a Néstor Kirchner. Pero la realidad actual poco tiene que ver con la bonanza de 2007. Clarín confirmó que Méndez hizo una promesa política: endurecer el discurso para exigir ajustes macroeconómicos.

El principal problema que enfrenta la industria es la falta de crédito, por las tasas financieras altas del mercado. La CAME de Osvaldo Cornide lo denunció en un duro documento que originó un fuerte cruce entre Cornide y Jorge Brito.

La Asociación de Empresarios Argentinos convocó a un acuerdo, cuando la atención estaba centrada en las negociaciones de la Mesa de Enlace y el Gobierno. Pero las actitudes de ambos lados hacen improbable el acuerdo. Entre los dirigentes rurales existen muchas diferencias, pero siempre, y al final, la Mesa de Enlace se pone de acuerdo en la posición mas extrema que lideran Pedro Apaolaza de Carbap y el grupo combativo de Federación Agraria.

Florencio Randazzo, en la intimidad de Olivos, dijo que la toma del Nuevo Banco de Entre Ríos buscó una reacción represiva contra De Angelis, para encender el clima conflictivo. Mario Llambías reflejó la dureza cuando Débora Giorgi detallo las medidas. Dijo sarcástico: "¿Pero Moreno va a permitir que ustedes hagan algo?" Los anuncios formaron parte de lo negociado por Julio de Vido y Hugo Biolcati. Eso refleja que una negociación franca permite encontrar soluciones, aún con el error del Gobierno de difundir los diálogos.

Pero será difícil avanzar en medio de la fuerte pirotecnia verbal. El Gobierno se muestra incapaz de darle un cierre al conflicto y la Mesa de Enlace no ayuda a sus legítimos pedidos haciendo participar del reclamo a la oposición.

El marco internacional complica la situación: ahora hasta el Citibank que dio cátedra de sobre las bondades del liberalismo económico en la Argentina, está en víaas de estatización. John Reed, William Rhodes y Richard Handley fueron los abanderados de ese proceso que terminó con la crisis en el 2001.

Argentina y Brasil llevarán a la reunión del Grupo de los 20 una posición común. El ministro Roberto Mangabeira Unger -que estará la semana próxima con la Presidenta - trabaja de nexo secreto entre Lula y Cristina Kirchner. En quince días habrá una cumbre clave de ministros en Londres. Clarín confirmó que las naciones industrializadas intentarán imponer una única propuesta, que ya comunicó el viceministro del Tesoro británico, Stephen Timms, quien estuvo la semana pasada en Buenos Aires. La propuesta consiste en:

Un plan de obra publica coordinado a nivel mundial, equivalente al 2% del producto de las naciones industrializadas.

La creación de un organismo internacional de control financiero.

Reformar al FMI, para que viabilice la ayuda a los países con serias dificultades. En forma intencional e irresponsable, la CIA habló de Argentina, pero en la última cumbre de líderes europeos hasta el ministro de Finanzas alemán Peer Steinbrück tuvo que desmentir un informe de Alemania que decía que necesitaban ayuda especial y urgente España, Italia Irlanda y Grecia.

Por eso, hasta que no se defina el futuro del Fondo Monetario, en la Quinta de Olivos no tomarán contacto con Washington. La declaración de ayer del FMI sobre un acercamiento obedece más a un interés del Fondo que de la Argentina.

Lula y Cristina Kirchner pedirán una reforma del FMI que prevea que a través de ese organismo se devuelvan sin condicionamientos los fondos que se fueron de los mercados emergentes por la crisis internacional, unos USD 150.000 millones. También que se amplíe su capital para los préstamos nuevos y que se permita a países como Argentina comprar con moneda local -pesos- bonos emitidos por el FMI, para ampliar su financiamiento futuro.

Así lo definió esta semana la mesa chica de Olivos y lo dijo Néstor Kirchner: "Ya nos fuimos, no vamos a pagar ningún costo político para volver al Fondo".

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