"Más del 60% de la industria está afectada por la crisis y necesita un rescate urgente"

El dirigente marplatense advirtió que "las espaldas de los industriales para soportar el peso de la crisis no aguantarán mucho más" * Dijo que el mayor riesgo es que comiencen los despidos o las reducciones de horarios
El presidente de la Unión Industrial Marplatense -UIM- Fernando Orengia, advirtió que los efectos de la crisis internacional están impactando duramente sobre la industria argentina en general y la marplatense en particular.

En un extenso diálogo con LA CAPITAL, el dirigente estimó que el 60% de la industria se ha visto afectada y que "la mayoría" necesita un rescate urgente para impedir que se reduzcan las fuentes de empleo.

Orengia -quien también se desempeña como vicepresidente segundo de la UCIP, vicepresidente primero de la Asociación de Industriales de la Provincia y consejero de la mesa de industriales de la UIA- afirmó que el panorama en Mar del Plata "es complicado", pronosticó un año "duro" y pidió que se adopten medidas específicas de apoyo para el sector.

-¿Cómo ha repercutido, hasta el momento, la crisis internacional en el sector industrial?

-Muy duramente. Se pararon las ventas y hay problemas con las cadenas de pagos. El problema es que la crisis internacional se sumó a la nacional. En el caso de las exportadoras, la caída de ventas fue muy alto y muy drástico: no hubo tiempo de ir adecuando la estructura y los niveles de producción. Esas empresas entraron en crisis automáticamente.

-¿Qué porcentaje del total estaría en esa situación crítica?

-Es difícil dar un número, pero yo creo que más del 60% de la industria se ha visto afectada. Y de ese porcentaje, la mayoría necesitaría un rescate urgente.

-¿Cuáles fueron los sectores más afectados y cuáles los menos?

-Los más afectados fueron exportadores de bienes de capital. Sobre todo las empresas que tenían basadas sus ventas en el mercado brasileño han sufrido un duro parate. Y las menos afectadas son las que atienden al mercado de consumo interno, que se restringió pero en menor medida que el internacional por una cuestión lógica: ante cualquier crisis lo primero que hacen las empresas es restringir los planes de inversión. Pero los productos básicos no pueden dejar de comprarse.

-En Mar del Plata, ¿cómo es el panorama?

-Bastante complicado. Por un lado está la industria más grande de la ciudad, la pesquera, que está pasando por una situación difícil, con las cámaras de frío llenas de pescado que no se puede colocar en el exterior debido a los costos internos y a la recesión en el mercado internacional. Eso lleva a que la situación en la ciudad se complique con todas las actividades vinculadas. Después hay otros sectores que están complicados de por sí. Hay muchas fábricas de maquinarias que fueron las que que primero recibieron el golpe.

-¿Ya hubo reducciones en las fuentes de empleo?

-No de alto nivel, algunas reducciones, nada más. La verdad es que las empresas están haciendo un tremendo esfuerzo para mantener los planteles. Claro que no es algo que se pueda mantener eternamente.

-¿Cuáles son esas medidas que pueden adoptar los industriales para ir sobrellevando la crisis?

-No hay muchas alternativas. Una es reemplazar la falta de ventas por créditos, pero conseguir financiación en este momento es muy difícil. La otra es lograr algunas medidas de apoyo del Gobierno, pero eso también se está haciendo muy duro. Lo que se intenta es hacerles entender a la Nación y a la Provincia es que si bien el objetivo de la mayoría en este momento es mantener las estructuras de producción y las fuentes de trabajo, no es algo que se pueda soportar a muy largo plazo. Por eso se necesitan medidas de apoyo a la industria rápidas y fuertes, porque las espaldas propias para mantener el peso de la crisis no aguantarán mucho más.

Políticas de apoyo

-Las medidas que se adoptaron hasta el momento, ¿no trajeron nada de alivio?

-Lamentablemente fueron medidas tardías e incorrectas. En todo el mundo se lanzaron planes de apoyo financiero, se quitaron retenciones y se dio apoyo a la industria. Aquí, en cambio, todavía no se tomó ninguna de esas medidas. Al contrario, está creciendo la presión impositiva, sobre todo de la provincia pero también en la Nación. Se sigue con las retenciones a los bienes de capitales exportables, mientras que en otros países no sólo no hay retenciones sino que hay subsidios. Todavía estamos luchando para que nos entiendan el mensaje y recapaciten.

-¿Qué medidas se están pidiendo, específicamente?

-Uno de los pedidos es que se otorguen subsidios a empresas para que no despidan personal y no suspendan horarios de trabajo.

-Se anunciaron varios subsidios, ¿no llegaron?

-En realidad la Provincia y la Nación relanzaron un plan de subsidios para el mantenimiento de personal en las pymes. La entidad está en conversaciones con el Ministerio de Trabajo de la Nación y de la Provincia y por lo que nos han dicho la intención es firme, pero todavía tenemos que ver cómo va a funcionar en la parte operativa: cómo van a llegar a las empresas. Hemos visto buena colaboración y predisposición, pero todavía falta que lo concreten.

-El gobierno anunció una línea de créditos con los fondos de la Anses. ¿No llegan al sector industrial?

-La plata está, es verdad. Las líneas se lanzaron y por ejemplo sabemos que el Banco Provincia las ofrece. Pero el problema es la accesibilidad de las pymes a ese tipo de créditos: ponen demasiados requisitos. Tendría que haber más flexibilidad, más velocidad y plazos más extensos.

-¿Cómo cree que van a repercutir en la industria nacional las medidas que se están adoptando en el resto del mundo?

-Son buenas medidas, aunque por el momento no están alcanzando los efectos que se buscan y quizás haya que ajustarlas. Creemos que van a funcionar, pero hay que tener en cuenta que primero van a impactar en las propias economías de esos países y después de un tiempo en las economías de terceros países. Primero reactivarán su propia industria, lo cual es lógico y normal. Siendo optimistas podemos creer que los beneficios nos alcanzarán a nosotros en 2010.

-¿No teme que haya un proteccionismo excesivo?

-No, porque es una reacción coyuntural. Ante una crisis de este tipo, lo primero que hace cualquier país es cuidar lo suyo y está bien. Cuando tengan su reactivación, se van a volver a abrir. El problema somos nosotros, que siempre hemos estado desprotegidos y por lo visto seguiremos estándolo.

-¿Qué cabe esperar para el resto del año en Argentina, entonces?

-Nosotros lo vemos muy complicado, no sólo por la situación actual sino por las perspectivas. No se ve que el Estado haya tomado real conciencia de lo que está sucediendo: dicen que es una situación pasajera y que es una 'sensación', no una realidad. Y eso hace que la gente prevea que esto va a ser muy largo. Creo que va a ser un año muy duro.

Salarios

"A veces se pone el caballo detrás del carro". La frase fue pronunciada por Fernando Orengia al ser consultado sobre las pretenciones de diversos gremios nacionales frente a la apertura de las negociaciones paritarias de este año.

"Para pagar buenos salarios la industria tiene que funcionar -reflexionó Orengia-. Es imposible pedirle que pague más cuando lo que está haciendo es tratando de sostener su estructura. Por eso creo que tenemos que ser muy cautos a la hora de hablar de aumentos salariales. Tiene que haber conversaciones sector por sector, no puede haber un valor general para toda la economía, porque hay sectores que pueden absorber el aumento y otros no".

Acuerdo con China

Al igual que la dirigencia nacional de la UIA, Orengia se mostró reticente al acuerdo alcanzado entre el Gobierno nacional y su par de China. "Creo que trae más dudas que certezas -afirmó-. Si bien se asegura que es solamente un acuerdo de apoyo financiero, nadie conoce la letra chica del acuerdo. Y conociendo la forma de trabajar de China, creemos que va a traer aparejada una invasión de productos chinos en Argentina, lo que va a generar mayor crisis en la industria nacional. Estamos pidiendo que nos informen sobre todos los detalles del compromiso, que hasta ahora están en secreto".

Presión fiscal y moratoria

La presión fiscal es otro motivo de queja de parte del presidente de la Unión Industrial Marplatense, Fernando Orengia, quien pidió a la provincia de Buenos Aires que amplíe la moratoria lanzada recientemente.

"La presión fiscal es cada vez más grande -afirmó Orengia-. El problema es que las cuentas del Estado no cierran, pero en lugar de buscar reducir los gastos ineficientes, lo más fácil y rápido es aumentar la presión fiscal, no sólo en cuanto a porcentajes e impuestos sino en cuanto a la poca flexibilidad en cuanto a las obligaciones devengadas. Se exige inmediatamente el cumplimiento sin tener en cuenta que a esa empresa las ventas se le detuvieron y no tienen ingresos para afrontar los pagos".

En este marco, recordó que recientemente se lanzó una moratoria. "Es realmente amplia pero sólo para deudas hasta 2007 -explicó-. Y las empresas que entraron en crisis lo hicieron a fines de 2008. Por eso estamos pidiendo un plan de contingencia para poder afrontar las deudas generadas en los últimos meses".

A largo plazo

Más allá de las medidas de coyuntura, Orengia consideró que "lo fundamental" es que se adopten políticas de apoyo a la industria y advirtió que éstas "son siempre a largo plazo. Puede haber algunas medidas de coyuntura, algo originado en un problema puntual, pero aquí el problema es de fondo -aclaró-. No sólo estamos sufriendo por la crisis internacional: veníamos con una crisis interna desde hace mucho tiempo".

Un caso prototipo

Fernando Orengia puso como ejemplo del impacto de la crisis en el sector nacional a su propia empresa: Orengia y Conforti ICSA, dedicada a la fabricación de máquinas cerradoras de latas y llenadoras para envases bag-in-box.

"Nuestro principal comprador es Brasil, que fue el país de la región que recibió el impacto más fuerte y más rápido -dijo-. Ya en septiembre u octubre de 2008 la actividad se paró en seco. Recién ahora se está reactivando, muy lentamente".

Sobre el vecino país, recordó que "está muy conectado con el mundo y muy abierto, por lo que lo que pasa afuera lo afecta directamente. Pero a su vez tiene una política interna muy fuerte, con una política industrialista muy clara, por lo que el gobierno reaccionó adoptando claras medidas de apoyo para el sector productivo y el financiero. Otro factor clave es la confianza: si no la hay. Por más medidas que se tomen el mercado no reacciona. Y el mundo confía en Brasil".

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