Indignación por el presunto remate de la sociedad de fomento 9 de Julio.

Una mujer que trabajó allí durante 20 años reclama haberes atrasados. La Comisión Directiva afirma que no les corresponde a ellos pagar, sino por el contrario debería ser la Municipalidad.
Bronca e indignación es lo que aflora entre los vecinos del barrio 9 de Julio, que ven peligrar su sede barrial ante una amenaza de remate. Un fallo judicial, dictado a fines de agosto, le exige pagar a la Sociedad de Fomento algo más de 200 mil pesos para saldar la presunta "deuda" que la entidad habría contraído con una ex integrante de la comisión directiva. La demandante, a través de una presentación judicial, reclama el pago de los salarios de los últimos 20 años.

El martes, una instancia de apelación espera escuchar los fundamentos y defensa de los fomentistas y vecinos, que aseguraron no permitir el remate del establecimiento. Pero el problema está, según contaron, en que ese descargo sólo podrá efectivizarse en la medida de que sean depositados, en calidad de garantía, unos 20 mil pesos, es decir, el 10% del monto que la Justicia consideró compensatorio y relativo a las dos décadas de trabajo sin goce de sueldo de Marta Ochoa, ex dirigente de la entidad.

La sociedad de fomento del 9 de Julio abrió sus puertas en 1948, tras la donación de una pareja de ancianos del establecimiento ubicado en 11 de Septiembre al 6500. Dos años después, y tras celebrarse un convenio con el municipio, comenzaría a funcionar allí la unidad sanitaria del barrio, que hasta hoy atiende a las familias de las 120 manzanas que comprenden al barrio.

Según Alejandra Stio, tesorera de la entidad desde hace poco más de tres años, Ochoa desempeñaba tareas de colaboración con el personal médico; por sus comentarios, la mujer era la encargada de abrir el centro de salud, extender turnos y "servir café" a los profesionales que allí atienden. "Si por esa tarea ella debe cobrar, la demanda debe realizarla contra el municipio y no contra la sociedad de fomento, porque como en toda asociación civil sin fines de lucro quienes trabajan no perciben salarios", aclaró la tesorera.

La causa fue abierta en julio de 2007, pocos días después de que Ochoa renunciara a su cargo, y la resolución llegó exactamente el 21 de agosto de este año. María Luján Larrain, letrada del Tribunal de Trabajo Nº1, según detalla el fallo, entendió que una persona no puede emplearse sin la paga de un salario. Por eso, y tras sacar cuentas, dispuso que la demandante sea recompuesta con poco más de 200 mil pesos.

"No vamos a poder pagar ni las costas", señaló Stio, dando cuenta de la crítica situación económica que atraviesa a la entidad vecinal. De todos modos, y más allá de poder o no saldar los gastos de los abogados, advirtió que el dinero no será el freno para avanzar en la lucha por permanecer en el edificio. "No vamos a permitir que nos rematen la sede por esta insólita demanda y por este insólito fallo", sentenció la tesorera.

Stio definió a la sociedad de fomento como la "casa del barrio". Sonrisas, expectativas y cierta melancolía despertó esa calificación entre los vecinos que en la mañana de ayer contaron sus sensaciones ante el posible remate del inmueble. Tal fue el caso de Susana Garciarena, que nació, se crió y educó a sus hijos en el barrio 9 de Julio. "Yo nací y está sede ya estaba, así que imaginate lo que significa para todos nosotros. Tengo una sensación mala, negativa, pero estoy segura de que a esto le vamos a poner el hombro", sostuvo y propuso la mujer, que dijo haber tocado las puertas y timbres de los funcionarios municipales, sin respuesta alguna.

"Lo que estamos viviendo no es menor. Estamos hablando de que quieren rematarnos la sociedad de fomento para pagar sueldos de una mujer que no tiene porque cobrarlos", se quejó la vecina, que criticó la ausencia del Estado local ante esta amenaza. "Cuando pedimos por seguridad, no aparecieron y ahora tampoco", contó indignada.

Con el mismo tono molesto se expresó Liliana Luciano, que también vio correr su vida en el 9 de Julio. "No la pueden rematar. Además, ésta fue una propiedad donada por unos abuelos. Sus hijos no van a permitir que se remate el establecimiento. Esto es un bien público. En qué cabeza cabe", se preguntó la mujer.

Todos coincidieron en afirmar que este es el peor y más duro momento que nunca antes había tenido que atravesar la sociedad de fomento. Están alarmados por el posible remate del establecimiento, están preocupados por las finanzas de la entidad y están inquietos por ver que en la agenda del gobierno local, el 9 de Julio no aparece como barrio para el progreso.

Como dijeron, mañana deberían presentarse ante la Justicia para formalizar su descargo. Sin embargo, y por no contar con el dinero solicitado como garantía, los vecinos decidieron no asistir. En su lugar, se llamarán a asamblea y determinarán la manera en la que encararán su lucha para evitar el remate. "Si tenemos que cortar calles y hacer ruido, los haremos. No nos están dando otra alternativa", sostuvo José Fracaro, otro de los vecinos que dialogó con El Atlántico y que se retiró de la reunión para ir a tocar timbres y "popularizar la amenaza".

LOS MISMOS PROBLEMAS

Basta con recorrer algunos barrios para evidenciar que las mismas problemáticas son comunes a todos los sectores de la ciudad. Así, es que los vecinos manifiestan las deudas que el gobierno local tiene en materia de alumbrado, asfalto y cuidado de los espacios públicos con los habitantes del sector. Además, siempre firme, el pedido unísono por mayor seguridad.

Por supuesto que el barrio 9 de Julio no es la excepción a lo que parece inscribirse como una regla. Según contó Stio, paulatinamente la zona entró en un estado de abandono tal, que "dejó desvanecer el lugar de progreso que alguna vez supo ser".

"Supuestamente, con fondos de la Nación, iba a ser sacado todo el alumbrado y puesto de nuevo. Pero ahora lo que apareció es que en el 9 de Julio solamente se realizaría el recambio de 20 brazos y 20 lámparas, cuando el barrio tiene 120 manzanas", se quejó la fomentista, que se burló de la operatividad estatal al comentar que las luces, en el barrio, están prendidas de día y apagadas de noche.

Respecto al asfalto, la tesorera de la sociedad de fomento dijo que "hicieron tres calles y nunca más propusieron nada de nada". "Hay calles con el asfalto levantado desde hace mucho tiempo. Todos los años se entregan petitorios y expedientes para ver y saber si van a dar solución pero jamás responden", aseguró Stio.

En materia de transporte, dijo que el barrio tiene diversas variantes, pese a que nunca lograron que un servicio los conduzca al Hospital Regional. "Es fundamental tener acceso a HIGA", consideró.

"Nos gustaría que algún funcionario escuche nuestros reclamos y se acuerde que el barrio 9 de julio no existe sólo para hacer fotos de campaña. Pulti estuvo durante su candidatura y prometió miles de obras. Pareciese que se ha olvidado, porque nada nuevo sorprendió al barrio", ironizó Stio.

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