El índice Boudou o el estrecho espacio del ministro de Economía

Por: Alcadio Oña

Hay que poner mucha buena voluntad, muchísima, para creer que algo serio va a pasar con el INDEC después de los anuncios del ministro de Economía del martes. Irónico, un consultor decía al día siguiente: "Algo va a cambiar. Desde ahora se hablará del índice Boudou, en lugar del índice Moreno".

Con tono menos sarcástico, otro afirma: "Han mejorado el envase, pero el producto es el mismo". Aludía a la creación de un Consejo Académico que evaluará las metodologías aplicadas con el Indice de Precios al Consumidor (IPC) desde 1999.

Lo que quedó definitivamente claro, el mismo martes, es el margen de acción que Amado Boudou tiene en el Gobierno. Si de verdad alguna vez pensó en una reforma profunda al INDEC y en cargarse a Guillermo Moreno, el resultado es que se allanó sin vueltas a las directivas de Olivos. Obediencia debida.

El Director Técnico a cargo del proceso de revisión del IPC, Norberto Itzcovich, no sólo intervino en el proceso de desarticulación del mayor centro de estadísticas del país y dijo hace bien poco que había "Moreno para rato". También remachó: "Al índice de precios lo defiendo a muerte".

¿Qué confianza puede dar que ese funcionario, un cuadro del morenismo, sea el encargado de mejorar el índice? ¿O está para defender el índice?

Boudou aseguró que la revisión incluirá lo que se hizo estos años y, eventualmente, correcciones a las cifras sospechosas. Cuesta creer que el Gobierno enmendará los dibujos de Moreno: simplemente, porque aceptar que la inflación real fue mayor a la que contó el INDEC haría llover juicios de los bonistas.

Con llaneza de dirigente sindical, el jefe de la UOM dijo el mismo martes que el índice de precios se maquillaba para pagar menos por la deuda indexada y ahorrarle plata al Estado. Antonio Caló afirmó que ellos tenían su propio índice y que, por ese indicador, pedían un aumento salarial del 22%.

Estrictamente, Caló no representa la voz del Gobierno. No hay, pues, riesgo de demandas por sus palabras: ni siquiera de quienes indirectamente poseen títulos públicos indexados, como los aportantes a las ex AFJP.

Los menos pesimistas albergan algunas esperanzas en el trabajo del Consejo Académico. Pero aun si sus miembros fuesen designados pronto, tendrán por delante una tarea prolongada y engorrosa hasta llegar a las conclusiones.

Bajo la tutela de Itzcovich, el defensor del índice, evaluarán información que, según el decreto presidencial, es consistente, de calidad y robusta. ¿Puede el Consejo llegar a la conclusión de que esos datos son inconsistes y de baja calidad y débiles?

Nada casual parece, así, que el Gobierno haya dispuesto revisar las metodologías aplicadas desde 1999 y no sólo la vigente desde 2007, o sea, la que está cuestionada y nunca fue difundida. En el entretanto, se convivirá con los mismos, increíbles números del INDEC: sobre inflación, desempleo, pobreza y actividad económica. Todos los que tocó el largo brazo de Moreno.

Suena a raro que se admitan condiciones en el mundo K, pero salta a la vista que Boudou no las puso. Vale igual de poco imaginar que, una vez en el cargo, es factible abrirse un espacio propio y, paso a paso, sacarse lastre de encima: Lousteau y Massa con Moreno, por ejemplo.

El ministro de Economía sostuvo: "No vamos a aceptar un monitoreo del Fondo Monetario". Quien en verdad nunca aceptó la más mínima relación con el FMI es Néstor Kirchner.

El ex presidente rechaza hasta el chequeo anual de rutina, conocido como el Artículo IV, que el FMI hace con las cuentas públicas de los países asociados. A pesar de que la Argentina sigue afiliada al organismo, la revisión está bloqueada desde 2006, sea porque el Gobierno no quiere ningún trato con el Fondo o porque teme un sonoro bochazo a las estadísticas.

"Hay muchos casos de países que llegaron a acuerdos con el Club de París sin el FMI", dice Boudou. No reveló cuáles.

Esta vez no está en juego el chequeo de rutina, sino algo mucho más contundente. Todavía en default, se le deben al Club de París cerca de 7.000 millones de dólares y, según las normas de la organización gobernada por las potencias, no hay refinanciación posible si ésta no es monitoreada por el FMI. El tiempo que dure el plazo de pago.

Tal vez, el ministro piense que sería posible una excepción a la regla con la Argentina, o que el caso pueda ser auditado por una comisión ad hoc.

Como a cualquier acreedor, al Club de París le interesa cobrar. Pero para llegar a una refinanciación sin el FMI sería preciso convencer, entre otros, a Italia, Japón e Inglaterra de que el gobierno K merece una dispensa.

Muchísimo menos que una eventualidad, el 12 de agosto aparecerá el primer índice Boudou. Y gracias a la magia de Moreno no registrará los boletazos de luz y gas: el índice sólo computa los consumos más bajos que fueron eximidos. Ahora el INDEC depende del ministro, pero Moreno seguirá vivito y coleando.

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