Indicador de un deterioro mayor

El incremento del desempleo es tan solo un indicador del deterioro del mercado de trabajo. Hay otros, que se irán conociendo en las próximas semanas, y que mostrarán un retroceso mayor.
A medida que se vayan difundiendo las cifras oficiales desagregadas por provincias -el informe de ayer es un anticipo- seguramente surgirá que la suba de la desocupación golpea con mayor intensidad en el interior del país, que entre los que están ocupados hubo un retroceso de los empleos estables hacia formas precarias y que la franja de los que están "en negro" y en ocupaciones de changa volvió a subir en detrimento del trabajo registrado.

También deberá salir a la superficie en la estadística oficial que la indigencia y la pobreza tuvieron que aumentar. Y esto aunque sea contradictorio con otras cifras del propio INDEC que marcan que, en un cuadro recesivo, los salarios que más crecieron fueron los que se desempeñan "en negro" y que además esta franja de la población fue la más beneficiada porque los precios de los alimentos básicos casi no se movieron.

Hasta 2007, había coincidencia en que las cifras laborales mostraban una notable mejoría frente al panorama disgregador de 2001/02.

Pero, aún así, el stock de desocupados (1,2 millones), de empleo en negro (4 millones) de familias dependientes de planes de ayuda (2 millones) seguían marcando el nivel de la "deuda social" y que la distribución de la riqueza mantenía los rasgos de los 90, a pesar de los años de crecimiento.

La crisis internacional, que se inició a mediados de 2007, potenciada además por factores domésticos, impactó así en un tejido social precario y volvió a deteriorarlo como lo marca este reconocimiento oficial de que hay más desocupados y muchos más subocupados.

Ahora ya nadie niega que se produjo un deterioro laboral y social, aunque las mediciones alternativas registran cifras superiores, tal vez más cercanas a la realidad. Lo que siguen faltando son las medidas para corregir los desequilibrios, que no son de ayer sino que cargan varias décadas sobre sus espaldas.

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