India creará una fuerza especial para luchar contra el terrorismo

Lo decidió tras los ataques en Bombay. Ayer renunció el ministro del Interior.
Tras la sangrienta ola de atentados que duró tres días y dejó al menos 183 muertos la semana pasada en Bombay, ayer renunció el ministro del Interior de la India. Al mismo tiempo, el gobierno anunció la ampliación de la principal fuerza antiterrorista del país y la creación de una futura Agencia Federal de Investigación para coordinar la lucha contra el terrorismo, mientras las investigaciones sobre la masacre apuntan a un grupo islamista radicado en Pakistán.

El ministro del Interior, Shivraj Patil, dimitió pues se sentía en la obligación de asumir la "responsabilidad moral" por los ataques coordinados en diez puntos neurálgicos de la capital financiera del país (llamada ahora también Mumbai, para respetar la fonética local), que comenzaron el miércoles a la noche y terminaron la mañana del sábado, cuando el ejército y la policía lograron liberar a los últimos rehenes que quedaban en el histórico hotel cinco estrellas Taj Mahal, tras duros combates con los atacantes, que actuaron a cara descubierta, con ametralladoras y granadas de mano.

En su lugar asumió el titular de Finanzas, Palaniappan Chidambaram. También dimitió el Consejero de Seguridad Nacional M.K. Narayanan, y fuentes oficiales no descartaban más renuncias de "altos miembros del gobierno".

El gobierno recibió fuertes críticas por la demora en el envío a Bombay de los miembros de la Guardia Nacional de Seguridad (NSG) que combatieron a los terroristas atrincherados en los hoteles Oberoi y Taj y en el centro de estudios judíos Jabad Lubavitch, donde murieron nueve personas.

Para reforzar la seguridad en el conmocionado país, el premierManmohan Singh anunció la creación de una agencia central de investigación y una mejora de la supervisión de los espacios aéreo y marítimo indios.

La NSG, que tiene su sede en la capital, Nueva Delhi, también será ampliada y reestructurada, con otras delegaciones en cuatro puntos del país, agregó Singh.

En tanto, crece la tensión entre la India y su rival nuclear, Pakistán. Nueva Delhi acusó a "elementos en Pakistán" de estar involucrados en los ataques. Y hasta considera la posibilidad de suspender el proceso de paz con su vecino, informó ayer agencia oficial Press Trust of India (PTI).

Pero Islamabad, que libró dos guerras con India por el control de Cachemira en 1947-48 y 1965, negó rápidamente todo vínculo con los atentados. El presidente indio, Asif Ali Zardari, prometió actuar rápidamente y de la manera "más estricta" si se revela que algún individuo o grupo responsable de los ataques se encuentra en territorio de Pakistán.

Aunque los atentados fueron reivindicados por un grupo islámico casi desconocido, los Mujahidines de Deccan, el gobierno indio cree que los autores de la masacre podrían ser miembros del grupo Lashkar e Taiba.

Esa organización, que lucha contra el control de Nueva Delhi sobre parte de la disputada región de Cachemira, organizó el asalto en 2001 del Parlamento indio, una acción que puso a India y Pakistán al borde de la guerra.

Citando fuentes oficiales, la prensa india informó que el único terrorista que sobrevivió en Bombay, Ajmal Amir Kamal, de 21 años, fue interrogado ayer e identificó a todos los demás como ciudadanos paquistaníes entrenados por Lashkar e Taiba.

Fuentes de seguridad dijeron que los atacantes fueron preparados para realizar los atentados por la organización Lashkar en Pakistán. Según la versión oficial, doce terroristas partieron en barco hacia Bombay desde la ciudad paquistaní de Karachi.

Además, las confesiones del detenido revelaron que los terroristas vivieron durante un tiempo en el centro judío atacado, informó el diario Times of India. Además, estaba previsto volar por los aires el lujoso hotel Taj Mahal y dejar unos 5.000 muertos.

Pero Lashkar, que actuaba abiertamente en Pakistán hasta que fue ilegalizado tras los atentados del 11-S en Estados Unidos, negó estar implicado en los ataques.

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