Independiente suavizó los reproches con una goleada

Independiente suavizó los reproches con una goleada
En un clima enrarecido, con marchas en la sede y en el estadio, los Rojos vencieron a Central por 3 a 1 y lograron algo de tranquilidad; hubo banderas recriminatorias, pero los hinchas pasaron de los insultos a los aplausos
Independiente entregó una acabada síntesis de lo que fue toda la campaña en el Clausura. Entre altibajos, malhumores y festejos inesperados, a lo largo de la competencia, los Rojos cayeron y dieron golpes inesperados casi con idéntica intensidad. Y, ayer, después de una semana controvertida, bajo un enrarecido clima entre la gente, los jugadores y los dirigentes salieron a flote con 3-1 ante el alicaído Rosario Central.

Los hinchas fijaron su posición desde muy temprano, mucho antes del partido. Unas 150 personas participaron de una caravana que empezó en el estadio Libertadores de América, aún a medio remodelar, y que terminó en la sede de Avellaneda, en la avenida Mitre 470.

Hubo cánticos y reproches. Se buscaron responsables y se les apuntó a los jugadores y a los dirigentes. El grupo ingresó en el hall de la sede y le dejó un petitorio a la comisión directiva. La policía los siguió de cerca. Creció la tensión, pero todo se calmó enseguida. En medio de ese contexto, de ese panorama turbulento, quedó planteado el desafío ante el necesitado Central.

Al principio, no se vio calma en Parque Patricios. Se leyeron mensajes bien claros en las banderas. "Limpieza [con un balde y cepillo dibujados]", en alusión a los diez jugadores marginados por el DT Américo Gallego durante la semana: Federico Higuaín, Damián Luna, Ricardo Moreira, Lucas Mareque, Alfredo Moreno, Leandro Depetris, Emanuel Centurión, Damián Ledesma, Nicolás Mazzola y Héctor Echagüe. Hubo más. "Háganse cargo, esto es Independiente" y "CD: sin cancha, sin equipo, seguimos creciendo... [uno de los eslóganes de campaña de Julio Comparada]". Gallego, sensible a estas cuestiones, se detuvo antes de sentarse entre los suplentes y leyó una por una. Así están las cosas.

Las muestras de disconformismo no se detuvieron. Las otras banderas, en la popular y en la platea, estuvieron dadas vuelta. Y todo dicho.

El tono se volvió amenazante, aunque cambió rápidamente con el vuelo de Daniel Montenegro. Los insultos empezaron a los pocos minutos, a los tres, nomás. "¡Que se vayan todos!", se pidió. Aunque la primera aparición de Rolfi, con un tiro cruzado desde la izquierda que nadie desvió, apagó el calor en las tribunas. El goleador otra vez salvó al conjunto de Avellaneda en un partido que se intuía más complicado.

Central hizo la fuerza que pudo, aunque prevaleció el despliegue y el empuje de Independiente. Los jugadores de los Rojos sabían del desafío y cumplieron con su obligación, pese a que, curiosamente, beneficiaron a Racing, que lucha con los rosarinos por eludir la zona de la Promoción del descenso.

Otra gran diferencia estuvo dentro de las áreas. Porque Assmann sofocó cada inconveniente que le pasó cerca del arco: los exigentes tiros libres del uruguayo Lima o los alocados intentos de Kily González, el solitario estandarte del conjunto dirigido por Miguel Angel Russo. Todo se definió cuando se lo propuso Montenegro, que de a ratos luchó solo contra la defensa. Igual se las ingenió a la perfección. Fueron otras dos certeras apariciones de Rolfi que camuflaron la rispidez que acecha a Independiente.

Ya le había pasado al DT Miguel Angel Santoro, que salió de etapas complicadas con triunfos vitales, como lo fueron los clásicos frente a Racing y Boca.

"Los insultos nos molestan, claro, pero son comprensibles. Tenemos que dar lo mejor para superarlos", dijo Lucas Pusineri. Leandro Gioda opinó: "Son lógicos. Es la forma que la gente tiene para expresarse. Tenemos que sobreponernos con el buen juego. Nada más".

Sin embargo, el terreno no quedó allanado ni mucho menos. Cuando los insultos se acallaron, ya en el final, aparecieron los aplausos y el reconocimiento. Los futbolistas se juntaron en el centro del campo. El grupo salió lento, no saludó y entró en el vestuario. Todo un símbolo.

3 eran las caídas seguidas de Independiente: Godoy Cruz (0-2), Estudiantes (1-5)y River (2-0); antes, los Rojos habían vencido a Tigre (4-1).

EL DATO

Como visitantes, a los rosarinos les cuesta mucho

Como local, Independiente no pierde frente a Rosario Central desde el Clausura 2002, cuando cayó 4-1. Desde entonces, jugaron siete partidos, con seis triunfos del equipo de Avellaneda y un empate.

LO NEGATIVO

Una pronunciada pendiente que inquieta en Arroyito

Rosario Central acumula tres derrotas consecutivas: ante Lanús y Huracán (ambas 1-2) e Independiente. El último triunfo fue ante Gimnasia (J) por 1-0, por la 12ª fecha; en la 13ª quedó el 1-1 frente a Newell?s.

LA ESTADISTICA

Contra Central, los números favorecen a Américo Gallego

Como entrenador, el Tolo (foto) nunca perdió con Rosario Central. En sus etapas en River, Independiente y Newell?s se enfrentó con los canallas en ocho oportunidades, con cinco victorias y tres empates.

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