Independiente ofreció una versión mejorada con miras al clásico

La forma en que llegó al empate frente a Vélez reconfortó su ánimo; "Me voy satisfecho", sentenció Gallego
El grito retumbó con fuerza, aunque el mensaje de los hinchas de Independiente para que el equipo gane el clásico frente a Racing, de la próxima fecha, no pareció cargado del nerviosismo y la crispación de otras veces. El domingo cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar, fue un anuncio con tinte folklórico, pero sin la amenaza que suele sugerir el aviso cuando los resultados no acompañan. Y tiene sus razones para no insinuarse como una advertencia: por primera vez en el torneo el público de los Rojos se marchó satisfecho por las respuestas que entregaron los jugadores, no reprochó al Tolo Gallego, alentó de principio a fin, despidió a los futbolistas con aplausos en el entretiempo -toda una rareza para estos tiempos y algo que no sucedía hacía un largo tiempo- y también cuando el árbitro Lunati pitó el cierre... Y en el vestuario el DT se sintió reconfortado por ese apoyo. "Si en el primer tiempo nos hubiéramos ido con una ventaja de dos goles nadie habría dudado de los merecimientos; me voy satisfecho porque hace mucho que la gente no aplaudía al equipo como hoy", dijo el entrenador, exultante.

Se trató de un empate que no le posibilitó achicar la diferencia con los punteros Estudiantes y Rosario Central, pero en el análisis futbolístico y anímico la igualdad 2 a 2 ante el sólido Vélez, después de estar en desventaja por dos goles, le abre la puerta a la esperanza y la ilusión. Por las características y los quilates del rival -Vélez es el último campeón del fútbol argentino y el miércoles pasado eliminó a Boca de la Copa Sudamericana-, Independiente protagonizó y ofreció su mejor versión, jugó el mejor encuentro del certamen, enseñó aristas interesantes, después de un comienzo de campeonato donde predominaron los altibajos. Este punto se debería constituir en la plataforma de lanzamiento, en una inyección de ánimo para desandar el futuro, que ofrece a Racing como mojón para ratificar todo lo bueno que generó el equipo en la cancha de Lanús. El empate convalidó ciertos movimientos que ejecutó el entrenador, le otorgó oxígeno a los cambios obligados y le posibilitó a algunos futbolistas recuperar la confianza y el apoyo de la gente.

La estructura, de repente, se volvió confiable, aunque en una ráfaga Vélez desnudó falencias, movimientos faltos de coordinación que parecían derrumbar todo el trabajo. Porque a Adrián Gabbarini no le pesó la responsabilidad de reemplazar al lesionado Hilario Navarro; Carlos Matheu fue el capitán que desea Gallego, ese que saca a relucir temple y personalidad cuando hay que enderezar el rumbo; recuperó a Federico Mancuello, que como la mayoría del plantel no refleja regularidad; enseñó que Martín Gómez, que jugó la temporada pasada en Independiente Rivadavia, de Mendoza, de la primera B Nacional, tiene virtudes para destacarse en la elite; y dejar en el banco de suplentes a Patito Rodríguez, quien siete días atrás era ratificado por el Tolo en la formación, fueron aciertos que motivaron la transformación.

"Me jugué la vida con los cambios, nos podrían haber hechos dos o tres goles, pero me gusta jugar al ataque. Lo de esta noche tiene que ser una inyección anímica para el clásico, así que esta noche vamos a disfrutar y desde mañana empezaremos a trabajar", deslizó Gallego.

Ante el rival más encumbrado del fútbol argentino, Independiente esbozó una mejoría que alienta a la ilusión. Racing se presenta como la próxima prueba para que la reacción que se insinuó anoche no quede en el olvido.

2 nuevos nombres a la lista de sus goleadores sumaron los Rojos; Silvera y Matheu se agregan a Gandín, Patito Rodríguez, Núñez y Piatti.

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