Independiente empató y su fútbol sigue sin aparecer

Godoy Cruz con un buen planteo táctico lo complicó. Los goles los anotaron Caruso y Montenegro.Por: Adrián Casaccio
Independiente no encuentra el rumbo ni su identidad. La salida de Borghi fue solamente eso, un cambio de técnico. Ahora toma muchos recaudos, se aferra a un esquema y trata de defenderse más que de atacar. No engrana. No agrada. Daniel Montenegro sigue sin aparecer en la dimensión que el equipo necesita y tampoco encuentra un ladero que lo acompañe. El equipo mendocino necesita sumar y aunque sigue último en la tabla de promedios del descenso, un punto en Avellaneda resulta vital en su lucha por permanecer.

Independiente intentó jugar desde el arranque haciéndose fuerte en las subidas de Leonel Ríos y las corridas de Mareque, frente a un rival que se plantó bien, sobre todo en la muy interesante posición de Figueroa que siempre ganaba las espaldas de los volantes locales. La sensación era que cuando Godoy Cruz se animara a más, podía llegar a inquietar a Independiente. Fue el local el que contó con las mejores situaciones en el arranque, pero Núñez no tuvo puntería y desperdició tres buenas chances de gol. Pero el buen arranque del equipo de Santoro enseguida se desdibujó. Porque apostaba al pelotazo largo y no generaba juego. El equipo quedó muy cortado, Calello y Pusineri no podían frenar al Sapito Encina ni al propio Figueroa; y Borghello, que se tiraba la izquierda, siempre ganaba por ese sector. Godoy Cruz comenzó a desnudar las flaquezas de Independiente en defensa, que tenía a un improvisado Caracoche como lateral izquierdo. Una defensa con poco rodaje y un equipo que no genera juego, fue un cóctel muy fuerte para la gente de Independiente, que quiere ver al equipo protagonistas y con buen manejo de pelota. Las primeras muestras de impaciencia de la gente de Avellaneda fue a los 37 minutos, cuando Rodríguez no la pudo sacar, Assmann tardó en llegar y Encina se perdió el primero. Pero un minuto después, otra vez Rodríguez falló abajo, la dejó corta par Assmann y aprovechó Caruso para definir desde un ángulo cerrado: la cruzo y la pelota entró despacito. Fue el primer gol que Independiente recibió en el primer tiempo en todo el torneo (los otros 12 fueron todos en la parte final). El malestar del público local era general y el equipo tenía que jugar, además, con su gente en contra. En tiempo de descuento, hubo una falta sobre Montenegro. El tiro era frontal al arco, con una barrera grande y cerrada, que le tapaba la visión a Ibáñez. Ríos la tocó apenas para el Rolfi quien sacó un remate preciso e igualó las acciones.

En el entretiempo, Santoro movió el banco: entró Vittor por Pusineri. Y los mendocinos resignaron buena parte del protagonismo que tuvieron en el primer tiempo. El local corrió más de lo que jugó. Igual tuvo algunas chances. La más clara fue ese cabezazo de Ledesma que dio en el poste. Cuando ingresó el Patito Rodríguez por Mareque fue la versión más ofensiva de Independiente. Pero Montenegro desbordó sólo una vez en la parte final. El local nunca pudo progresar y se mostró siempre impreciso. Dentro de este panorama, también se destacó el carácter permisivo del árbitro Abal. Debió cobrar infracción de Caracoche, que estaba amonestado, a los 27 minutos. Y sobre el final, fue el arquero Ibáñez el que mereció la tarjeta roja, por esa falta que cometió fuera del área. Tampoco Independiente aprovechó esa chance.

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