Independiente se durmió al final y Banfield se llevó todo

El equipo de Santoro no muestra signos de recuperación. Banfield fue superior y le ganó merecidamente.

Por: Adrián Casaccio

No es una caída de esas que se pueden amortiguar. Es un salto al vacío que perturba la visión del hincha. Que lo irrita, que lo pone frente ante una situación de enfado y casi descontrol, de un malestar que no encuentra remedio, al parecer, en lo inmediato. Porque, al cabo, el fútbol se maneja por sensaciones además de resultados. Y en este contexto, Independiente anda de naufragio en naufragio hace mucho tiempo. Banfield le ganó ayer 1 a 0 y le dio otro empujón. Le pegó en la zona de flotación desde el mismo arranque del partido, pero no pudo armar un resultado cómodo porque desde hace un tiempo, Independiente se parece a un equipo que bien podría llamarse Deportivo Assmann.

Claro, el pibe oriundo de Zárate no puede parar con sus intervenciones el descenso de un equipo que carece de altos rendimientos individuales. Puede taparle con una pierna un mano a mano a Erviti con una plasticidad y una decisión elogiables cuando promediaba el primer tiempo o enviar al córner un remate alto y complicado del uruguayo Sebastián Fernández cuando expiraba el segundo. Enseguida, llegó el córner, la falta de atención en la última jugada del partido, Ledesma pierde la marca, Caracoche y Vittor miran y Víctor López, en el momento menos deseado para la mayoría y en el mejor para la minoría visitante, de cabeza le dio el triunfo a Banfield. Hubo una falla de Assmann en el gol que el arquero se adjudicó sin necesidad.

A su manera, con un 4-4-1-1, con Fabián Santana y Walter Bustamante copando la parte central del mediocampo, Walter Erviti suelto y un único punta, Cristian García, que chocó más de lo que jugó, Banfield planteó el partido que más le convenía. Esperó a Independiente, ganó en los mano a mano, aguardó las equivocaciones y con pocos pases, de manera simple, se acercó al área roja. Independiente no logró sustento. Apareció Angel Puertas en su debut como titular para poner alguna pierna fuerte y marcar terreno.

Santoro no se aparta de una fórmula. Un esquema que tanto resultado le dio en etapas anteriores: el 4-4-2. En la actualidad lo interpretan Daniel Montenegro adelante, acompañado por Darío Gandín. Poco, casi nada, ambos pisaron el área y cuando Santoro decidió poner en cancha a Centurión, Núñez y Luna, tampoco el equipo tuvo aproximación. Este Independiente no tiene sustento. Los números lo indican. Su falta de protagonismo deprime, enturbia la rica y clara historia del siglo pasado. Banfield estaba un poco en crisis. Se supo que su presidente, Carlos Portell, fue directo al vestuario después del partido contra Huracán y cargó contra los jugadores. Pero aún más trascendió que Jorge Burruchaga, ayer ovacionado por la gente de Independiente, se puso el buzo de DT y bancó a sus jugadores. Aunque los partidos no se ganan ni se pierden afuera de la cancha y la rebeldía no entra por los oídos sino que se lleva en el corazón, con mucho orden y un rendimiento parejo, Banfield jugó mejor siempre. Incluso cuando a los 36 del complemento, Santana vio la segunda amarilla y se fue expulsado. Ni de esa manera, con Núñez generando una situación con un remate desde la puerta del área que desvió Lucchetti.

Así se va cayendo del todo Independiente. Le dio un empate a Racing en el último minuto. Le otorgó aire a Huracán en el partido que Claudio Borghi renunció. Perdió con Tigre sobre el final. Fue vencido por un River que en esta cuestión de caer, viene embalado como nunca. Ahora visita a San Lorenzo.

Comentá la nota