Independiente le dijo adiós a varias mufas en una noche

Independiente le dijo adiós a varias mufas en una noche
Tras un mal primer tiempo, el Rojo mejoró y consiguió el triunfo con tantos de Gandín, de penal, y de Piatti.
En una tardecita fría, bastante fría, Independiente consiguió mucho más que esos tres puntos que acaparó por ganarle a los mendocinos. Muchísimo más. Rompió el maleficio de un escenario incómodo: fue el primer triunfo del Tolo Gallego en la cancha de Lanús como entrenador de Independiente (había empatado 2 y perdido 4). Trituró lo que parecía un maleficio sin fecha de vencimiento: después de 45 jornadas pudo festejar por duplicado; la última vez que había ganado dos veces seguidas fue en mayo de 2008. Y por primera vez pudo festejar ante un rival que hasta acá lo tenía de hijo: el historial marcaba tres victorias de Godoy Cruz y sólo un reparto de puntos.

No fue sencillo. Nada sencillo. No le sobró nada a Independiente. Es más: la jugada que terminó abriendo un encuentro totalmente cerrado y por momentos parejo dejó dudas. ¿Estuvo bien o mal sancionado el penal que sancionó Cristian Faraoni de Jorge Curbelo a Darío Gandín? Ni viéndola varias veces por tevé queda claro si hubo o no empujón del defensor...

Como contra Newell's y Atlético de Tucumán, al local le costó horrores hilvanar una jugada de gol en la primera mitad. Ahí, mostró su versión de equipo apático, desconectado, nervioso, sin sociedades. Pero el ingreso de un tal Martín Gómez le dio un golpe de efecto positivo: en sus pies arrancaron los dos goles. El, El Pelado, como rápidamente lo bautizó la gente en su primera intervención escurridiza, le cambió la cara al equipo, un equipo que no estaba abajo en el marcador solamente por la destacada actuación de Hilario Navarro. El correntino anduvo a los revolcones: ganó tres mano a mano, dos a Federico Higuaín y uno a Daniel Vega. Además, desde sus manos atentas arrancó la jugada que terminó en el primer gol (también hubo un buen cambio de frente de Lucas Mareque).

Independiente convive con esas dos caras. ¿Cuál es el verdadero? ¿El contundente o el pasivo? Esta clarísimo que al equipo le falta. Y mucho. Bah, en realidad, ese es el tema: Independiente no es un equipo. Es un conjunto de voluntades desparramadas por la cancha. Ayer, por ejemplo, Luciano Vella fue criterioso para mandarse al ataque, Walter Acevedo se convirtió en el eje y Patricio Rodríguez alternó una buena con otra mala. Pero Vella no tuvo apoyo en ese carril derecho, Acevedo luchó solo en el medio y distribuyó bien la pelota y Patito a veces se pasa con los chiches, como en esa jugada a los 7 minutos del segundo tiempo que no definió por hacer una de más y generó la locura del DT.

Godoy Cruz, un equipo que suele jugar bien, tuvo un gran primer cuarto de hora. Apretando, jugando con Pipita Higuaín (muy insultado por los de Independiente) y buscando permanentemente el arco rival. Pero se quedó. Y lo pagó. En el segundo no tuvo reacción. Y para colmo de males, a los 20, llegó el dudoso penal que transformó en gol Gandín. Y enseguida nomás, Acevedo casi anota el segundo de tiro libre, pero el palo izquierdo de Ibáñez le dijo no.

Gallego, como ante los tucumano, volvió a tirar al equipo para atrás con sus cambios: terminó el partido sin gente en el área. Pero ni así, la visita estuvo cerca de empatar. Y en la primera contra que pudo sacar, encontró el alivio: Gómez desbordó y tras un par de rebotes Ignacio Piatti marcó el 2-0.

¿Le alcanzará con esto a Independiente? Por ahora sólo le alcanza para espantar un montón de estigmas. Pero, si es que pretende ser un serio aspirante e ilusionarse, tendrá que mejorar. Y mucho.

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