INDEPENDIENTE: La base está

Gallego se quedó con 25 jugadores para el Apertura. Ahora trabajará en darles una identidad como equipo.
Ni escoba, ni borrador. Ni limpieza, ni marginados. Desde hoy, Américo Gallego trabajará con un plantel más reducido: bajó de 36 a 25 futbolistas. Aunque esta vez su idea lejos está de los volantazos que pegó en el Clausura cuando las goleadas se sucedían y empezó a separar profesionales a diestra y siniestra. Su idea es concentrarse de lleno con un grupo específico en lo que quiere para el Apertura. Y la división, en esta oportunidad, fue consensuada con César Luis Menotti, quien, en paralelo, armará un Selectivo con la intención de prepararle juveniles al Tolo (ver Ningún castigo).

Uno de los que salió ganando en la reducción -al igual que Mareque unas semanas atrás- fue Ricardo Moreira. El lateral derecho, uno de los que no formó parte de la pretemporada y estaba separado en Wilde, regresó al plantel el sábado y ayer superó el corte para instalarse como el primer recambio para Luciano Vella. Por el contrario, otros dos indultados en los últimos días (Nicolás Mazzola y Gastón Molina) seguirán siendo dirigidos por Cayetano Rodríguez. En tanto, así como encontró en Galeano, Kruspzky, Berriex y Escalante variantes en las que apoyarse, por ahora perdieron su lugar otros nueve juveniles que estuvieron en Necochea: Matías Canteros, Guillermo Martínez, Vissio, Churín, Wade, Juan Manuel Sánchez, Julián Velázquez, Echagüe y Alexis Blanco.

Así, mientras espera por la concreción de los pases de Silvera y Piatti, y que le den el OK por Matheu (se sigue entrenando), el Tolo se quedó con dos opciones por puesto (ver canchitas). Ahora lo que deberá hacer es trabajar en darles una identidad como equipo, algo que no terminó de consolidar en los cinco amistosos que disputó.

¿Qué pretende Gallego? "Quiero un equipo agresivo y que juegue de mitad de cancha en adelante sin mirar tanto el arco nuestro", planto el DT la base de la refundación futbolística, cercana al 4-3-2-1 con el que alcanzó la gloria en el 2002. Aunque hasta ahora se encontró con un Independiente que sólo de a ratos genera buenas sociedades (Núñez-Patito; Núñez-Gandín; Busse-Núñez), que sufre a horrores el peso propio de un 9 (bienvenido Cuqui), en el que la pelota pasa muy rápido por su mediocampo (sólo Acevedo contiene), al que le cuesta retroceder y que, cuando lo apuran un poquito, en defensa muestra las mismas debilidades que en el último torneo.

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