El INDEC, obligado a mentir

Por: Alcadio Oña

El índice de pobreza oficial es una mentira consistente. Para que se entienda mejor, consistente con otros datos del INDEC igual de manipulados.

La pobreza es un subproducto de la Canasta Básica Total, que incluye desde alimentos y transporte hasta educación y salud. Y también de la evolución de los salarios, especialmente de los salarios en negro que cobra la mayoría de las personas en situación de pobreza.

Si el INDEC afirma que en el último año la canasta apenas se encareció 1,9% y que los sueldos en negro aumentaron 29%, el resultado es que el índice de pobreza debe bajar forzosamente. Todo increíble, pero real en el mundo de Moreno.

Puesto de otra manera, si hubiese dicho que la pobreza creció al menos algún punto habría sido una mentirita, pero una mentirita inconsistente. Sencillamente, porque en ese caso saltaba la liebre: significaba que el costo de los bienes y servicios básicos había subido más de lo que cuenta el organismo y menos los salarios en negro.

Conclusión: si las huestes de Moreno mienten en un lado, están obligadas a mentir en el otro. Mal que les pese a los funcionarios molestos por un dibujo del índice tan impresentable.

Por lo demás, como remachan los institutos privados, la pobreza creció y está peor que en los denostados 90. También subió el precio de los alimentos, componente central de la canasta. Y los sueldos en negro ni por asomo aumentaron lo que dice el INDEC. Nada, en fin, que al poder central le convenga admitir.

Tal cual se cuenta en la página 10, la realidad marca que el Gobierno debiera hacer algo para dar vuelta la escandalosa desigualdad en la distribución de los ingresos. En eso que no hace y todo el tiempo pregona de la boca para afuera.

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