El Indec del Pro mide como el K

El proyecto de Ley de Presupuesto 2010 que presentó ayer el gobierno de Mauricio Macri prevé una pauta del aumento del costo de vida del 6,5 por ciento. Es apenas un 0,4% más alto que el que prevé la Casa Rosada.
"Al final, parece que Guillermo Moreno no era tan malo", reprochó Aníbal Ibarra al ministro de Hacienda macrista, Néstor Grindetti. Sucede que en el proyecto de presupuesto porteño para 2010, el gobierno PRO contempló una inflación del 6,5%, apenas un 0,4% más que el tan castigado INDEC kirchnerista.

Grindetti justificó el parecido con las cifras del organismo intervenido por el fervoroso secretario de Comercio Interior afirmando que "cuando la inflación es poca, se achica la diferencia entre la real y la del INDEC".

La similitud con los pronósticos oficiales fue una de las críticas a las que Grindetti –con firmeza, por momentos, algunas dudas y muchas omisiones– les puso el cuerpo durante la presentación del presupuesto 2010. En el salón Montevideo de la Legislatura porteña, la oposición le facturó a Grindetti algunos ítems controversiales dentro de los 17.457.759 pesos proyectados por el macrismo. Le achacaron, principalmente, que no previera aumentos salariales para los municipales, la disminución del casi 40% en inversión para viviendas (unos 200 millones menos que en 2009) y una caída en obra pública de unos 990 millones (casi un 30% menos).

Antes de la arremetida opositora, durante su monocorde presentación de casi una hora, el ministro Grindetti buscó impactar con tres anuncios. Reveló que el macrismo avanzará en la creación de un INDEC porteño; que promoverá una reforma impositiva, que incluirá la actualización del ABL, y que el Ejecutivo presentará "próximamente", según prometió, un proyecto de "ley de responsabilidad fiscal". El plan PRO apunta a excluir a la ciudad de la ley nacional de responsabilidad fiscal y, así, saltearse el necesario visto bueno de la Nación para poder pedir prestado. Grindetti insistió una y otra vez con los "inexplicables palos en la rueda a los vecinos porteños" de parte del kirchnerismo. En reemplazo de ese control, el macrismo fijará una serie de pautas fiscales que deberá evaluar la legislatura. Eso, al menos, anticipó Grindetti. El proyecto, al igual que el de la ley de medios para la Capital, es de legalidad incierta.

En su presentación, Grindetti contó con la invalorable ayuda del presidente de la Comisión de Presupuesto, Álvaro González. Sentado al lado de Grindetti, en la cabecera de la larga mesa en que se acomodó la mayoría de los legisladores, González se disfrazó de Billy Cristal: manejó los climas, interrumpió ante cada pregunta incómoda y alternó chistes buenos y malos.

"Eran amigos suyos, no nuestros", le recordó a Aníbal Ibarra, cuando el ex jefe de Gobierno cuestionó las cifras del INDEC kirchnerista.

No pudo, de todas formas, eludir las críticas de los legisladores opositores. Gonzalo Ruanova, de Espacio Plural, opinó que "Macri remitió un proyecto deficitario, sin aumentos salariales, con una baja significativa de inversión en infraestructura, en educación, salud y viviendas; en subtes no tiene previsto inaugurar ninguna estación para todo 2010".

El legislador más enjundioso fue Facundo Di Filippo, de la Coalición Cívica, quien reprochó que el presupuesto contemple un crecimiento del 34% en multas vehiculares. "¡Es un recurso correctivo y no recaudatorio!", bramó Di Filippo.

El legislador cívico también cuestionó la inclusión de 240 millones de pesos en el ítem "venta de terrenos". El macrismo consignó, a cuenta, los casi mil terrenos de Villa Urquiza de la fallida autopista 3, expropiados por el ex intendente de facto Osvaldo Cacciatore. Pero el gobierno todavía no consiguió que la Legislatura le apruebe esa venta ni llegar a un acuerdo con las familias ahí instaladas.

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