El INDEC ahora busca cambiar el modo de calcular la pobreza

El INDEC ahora busca cambiar el modo de calcular la pobreza
Dice que el índice actual tiene fallas porque mide el nivel de ingresos y no el consumo de las familias. Los críticos sostienen que lo que se busca es bajar el número de pobres. El organismo ya había cambiado en 2007 la forma de medir la inflación.
En medio de la fuerte polémica sobre el porcentaje y el número de pobres, y a cinco semanas de tener que difundir las cifras de la primera mitad de 2009, el director técnico del INDEC, Norberto Itzcovich, adelantó que el Gobierno quiere "modificar" la forma de medir la pobreza.

"La actual medición no nos deja conformes" dijo Itzcovich días pasados y añadió que en el INDEC "se está trabajando muy fuerte en tratar de modificar la metodología de medición de la pobreza, porque es de la década del '90 y fue impuesta por la CEPAL, a partir de medir únicamente los ingresos monetarios de las personas". Itzcovich no reveló en qué consiste esa modificación ni los tiempos que demandaría implementarla.

Lo que si se sabe es que en el Gobierno hay una preocupación porque los datos preliminares están marcando la "buena noticia" que continúa bajando el número de pobres y que la indigencia sería casi nula. El temor es que difundir semejante declinación en la pobreza e indigencia choque tanto con la percepción social y con las mediciones alternativas que se transforme en un bumerang que ridiculice la información oficial. Y si la medición arrojara que hay más pobres e indigentes, entraría en contradicción con los cifras de ingresos y valores de las canastas.

La caída de la pobreza, siempre según la estadística oficial, se debería a que el valor de la canasta de indigencia casi no habría aumentado entre enero y junio (subió el 0,3%), mientras los ingresos de los hogares habrían continuado subiendo por encima de la inflación, en especial los de los asalariados en negro que pertenecen a franjas sociales de recursos más bajos.

Adelantándose a este escenario, Itzcovich planteó que la medición adolece de fallas estructurales, de antigua data, desligándose de toda responsabilidad metodológica en los números que se difundan.

Especialistas en materia social le dijeron a Clarín que en los organismos financieros internacionales -en especial en el Banco Mundial- hay una fuerte corriente que sostiene, como dice Itzcovich, que la pobreza no debe ser medida por los ingresos necesarios para cubrir una canasta de alimentos y servicios sino por el consumo de las familias.

Esta corriente argumenta que la medición tiene fallas porque la gente declara recibir menos ingresos, muchas veces por temor a perder un plan social. A la vez los sectores de menores recursos gastarían menos que el promedio porque -dicen- elaboran estrategias de consumo específicas a sus condiciones sociales y acomodan sus consumos a las caídas en sus ingresos. Y agregan que quienes no tienen ningún ingreso porque están desocupados, por ahorros anteriores o ayudas de padres o hijos o extrafamiliares, logran sobrevivir.

Así la posibilidad de superar los niveles aceptables de consumo básico -insisten- podría lograrse con diferentes niveles de ingresos y hasta sin ingresos corrientes. De ahí sostienen que la medición por ingresos "exagera" el número de pobres y proponen que en lugar de encuestar los ingresos de los hogares habría que encuestar el consumo efectivo que registran.

Los que critican este "nueva metodología" sostienen que está hecha para captar un menor número de pobres. Y argumentan que se busca reducir "la línea de necesidades" en función de las estrategias de consumo que deben hacer los propios pobres, computando además como fuente de ingresos normales ayudas de sobreviviencia. "No por casualidad los países que ensayaron esta metodología estadísticamente redujeron la indigencia y la pobreza, aunque la realidad económica y social marque lo contrario", concluyen.

Comentá la nota