Indagarán a jueces de Misiones por las escuchas

Además, complican más al subjefe policial
Dos jueces de Misiones serán indagados por el juez federal Norberto Oyarbide, acusados de haber participado a conciencia de una maniobra para interceptar de manera irregular los teléfonos del empresario de medios Carlos Avila y de Sergio Burstein, uno de los familiares de las víctimas de la AMIA.

Oyarbide citó para el 10 de diciembre a los magistrados de Posadas Horacio Gallardo y José Luis Rey, que firmaron las órdenes para interferir los teléfonos, a pedido del abogado y ex policía federal Ciro James, que está actualmente detenido.

La Justicia investiga por qué James -que era agente de inteligencia de la Policía Federal y a la vez empleado del Ministerio de Educación de la ciudad- quería interceptar las comunicaciones: si se trataba de un negocio donde actuaba como empleado de alguien o si en verdad operaba como agente de una "SIDE paralela" del gobierno porteño, como la calificó el jefe de Gabinete nacional, Aníbal Fernández.

El gobierno porteño rechazó airado estas especulaciones y, por el contrario, denunció que la Policía Federal le había infiltrado un agente de inteligencia. Incluso denunció ante la Justicia un complot de la Casa Rosada para evitar la concreción de la policía porteña.

Este escándalo político derivó en la designación como nuevo jefe de la Policía Metropolitana del diputado nacional de Pro Eugenio Burzaco y que Osvaldo Chamorro, hasta ahora al frente de la fuerza, quedara como su segundo.

No obstante la situación de Chamorro puede complicarse en tribunales, pues declaró ante la Justicia como testigo que había mantenido contacto con James cuando aspiraba a ingresar a la fuerza, pero los registros de sus comunicaciones revelan que mantuvo al menos 40 contactos con el subinspector que hasta ese momento era un desconocido aspirante. Fuentes judiciales dijeron a LA NACION que el juez Oyarbide evalúa abrir una causa para que se investigue un eventual falso testimonio.

Más contactos

Mientras tanto, se aguardan los informes completos de los cruces de comunicaciones entre el aparato que usaba James y los números de los teléfonos asignados a altos jefes de la Policía Metropolitana y del Ministerio de Seguridad de la ciudad de Buenos Aires para determinar si existieron contactos que revelen una frecuencia en las llamadas extraña para un policía que quería ingresar en la fuerza porteña.

James conocía al primer jefe de la Policía Metropolitana, el comisario mayor retirado Jorge "Fino" Palacios, y en la causa judicial se acreditaron 290 llamadas entre el presunto espía y la cúpula de la Policía Metropolitana. Por esa relación se sospecha que James habría espiado a Burstein por su embestida en la causa AMIA contra Palacios, que ahora está procesado por presunto encubrimiento.

Paralelamente, Oyarbide investiga a sus colegas misioneros Gallardo y Rey, que autorizaron las pinchaduras de los teléfonos de Burstein y Avila en sus causas judiciales. A pedido del fiscal Alberto Nisman, decidió indagarlos al acusarlos de graves delitos que van desde prevaricato, invasión a la intimidad y falsificación de documentos.

En caso de que los jueces se negaran a venir, Oyarbide no los podría mandar a buscar por la policía porque tienen inmunidad de arresto y debería pedir su juicio político.

Nisman entendió que "se encuentra acreditada la maniobra desplegada por los magistrados provinciales que, dolosamente, y abusando del ejercicio de sus funciones, intervinieron ilegalmente, al menos y en el mejor de los casos, los teléfonos de Burstein y Avila".

El fiscal también pidió indagar al director de Investigaciones de la policía misionera, Antonio Fernández, y al jefe de la División Homicidios, David Amaral.

¿Qué se buscó con las pinchaduras?

El fiscal Alberto Nisman afirmó que con las escuchas ilegales a Sergio Burstein buscaban interiorizarse de la causa AMIA, en momentos en que el propio Burstein encabezaba una campaña contra la designación de Jorge "el Fino" Palacios al frente de la Policía Metropolitana.

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