Indagarán esta semana a Mengo, que ayer vivió su primer día en prisión

Fuentes de la causa aseguraron que el juez Ochoa tomará declaración rápidamente al acusado de liderar una banda que desarrolló un sistema de evasión impositiva con la utilización de personas indigentes. El detenido sólo recibió la visita de un abogado que le llevó algunos elementos personales .
El empresario Atilio Mengo será indagado esta semana por el juez federal Carlos Ochoa en el marco de la causa por evasión impositiva en la comercialización de granos mediante el uso de personas indigentes, que también tiene como imputada a la abogada María Pía Cardoso.

Según fuentes bien informadas, el expediente ya cuenta con unos 14 cuerpos de 200 fojas cada uno, donde se desarrolla todo el avance de la investigación y los hechos y pruebas que podrían comprometer al nuevo detenido.

Las mismas fuentes indicaron que “estimamos que a más tardar el próximo jueves, después de retomar la actividad por la feria judicial”, se llamará a indagatoria a Mengo, señalaron.

En realidad, el juez tiene un plazo de diez días para convocarlo al acusado de liderar la banda, pero pocos creen que Ochoa deje correr demasiado tiempo para tomarle declaración. Ayer, aún se desconocía qué postura iba a tomar la defensa del empresario cuando sea indagado. Esto es, si declarará o bien preferirá mantenerse en silencio.

Lo cierto es que mientras comienzan a correr los plazos en la Justicia Federal, el empresario cumplió ayer su primer día en prisión.

Cuando en la noche del viernes fue trasladado desde la Policía Federal -que lo atrapó en Mendoza y lo trajo a Río Cuarto- hasta la cárcel, Mengo fue alojado en el Pabellón 1, donde convive con personas de bajo nivel de conflictividad y, por ende, en un clima menos tenso y hostil para alguien que hasta aquí sostenía un alto nivel de vida. Allí conviven los internos procesados.

Si bien la mayor parte del día los presos de ese sector tienen la posibilidad de salir de sus celdas y recorrer el pabellón y el patio, Mengo pasó la noche en compañía de otros tres detenidos donde sólo cuenta con una cama y su ropa.

Luego, poco después de las 7 de la mañana se abrieron las puertas para que puedan salir. Las voces coincidieron en destacar una “muy buena convivencia” con el resto de los reclusos y un día de máxima tranquilidad. Según fuentes cercanas, el empresario recibió alrededor de las 16 a Roger Auad, un abogado cordobés que le acercó algunos elementos de uso personal. El encuentro entre ambos se dio fuera del pabellón, donde lograron algo de privacidad. Fue poco más de media hora donde Mengo le habría pedido al visitante que desaliente la visita de sus hijas para evitar la imagen suya dentro de la cárcel.

Como ayer fue el día de visitas masculinas, recién hoy podrían llegar hasta la cárcel sus hijas y esposa. Antenoche, cuando el empresario fue traído hasta la sede de la Policía Federal, dos mujeres estuvieron esperándolo. Pero antes que llegaran los patrulleros que lo traían, decidieron irse. “Son familiares”, confiaron fuentes seguras. Se habría tratado de una de las hijas y su esposa, que aún permanecerían en Río Cuarto.

Una persona de alto poder adquisitivo y buenos contactos

“Mengo es una persona de alto poder adquisitivo, con buenos contactos y muy inteligente”. Así lo definió una alta fuente vinculada a la causa que además remarcó que estas cualidades fueron las que lo llevaron a esquivar durante cinco meses la búsqueda que ordenó el juez federal Carlos Ochoa.

El empresario cerealero está vinculado a dos empresas de la capital provincial: Soybeans SA y FLG. La primera tiene la participación accionaria compartida entre Francina y Luisiana Mengo, hijas del detenido en un barrio de clase media ubicado en la periferia de Mendoza.

En la segunda, además de estas dos mujeres, hay acciones a nombre del propio Atilio y también de José Antonio Álvarez.

Según los informes que elaboró la AFIP, las dos empresas habrían usado habitualmente los servicios de la asociación ilícita para inscribir a indigentes y usar sus firmas para venderles a las acopiadoras el servicio que permitía la evasión de IVA y Ganancias con la apariencia de una operación legal.

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