La increíble noche en la que Obama se coló en una reunión

Para forzar un acuerdo, irrumpió en un encuentro de sus pares de la India, Brasil, Sudáfrica y China
WASHINGTON.- Fue algo casi inimaginable. El presidente de Estados Unidos irrumpió en una reunión entre varios de sus colegas mandatarios y no había una silla para él, una clara señal de que no lo esperaban o incluso de que no era bienvenido.

Sin embargo, Barack Obama no se detuvo. "Voy a sentarme junto a mi amigo Lula", dijo, mientras avanzaba hacia el presidente de Brasil.

Un colaborador de Lula de inmediato le acercó una silla y Obama pasó los siguientes 80 minutos ayudando a delinear, junto con las cinco naciones representadas en el salón, los nuevos requerimientos para luchar contra el calentamiento global. Además de la India, Sudáfrica y Brasil, el otro participante clave era China, que acaba de superar a Estados Unidos como primer emisor de gases contaminantes.

Esta vez, China estaba representada en la mesa por el premier Wen Jiabao y no por un subalterno, como había sucedido más temprano. Obama buscaba forzar un acuerdo antes de volar de nuevo a una Washington bloqueada por la nieve.

A pesar de que un cansado y ojeroso Obama había agregado seis horas a las nueve que originalmente pensaba pasar en Dinamarca, ya estaba de vuelta en Washington cuando los delegados de las 193 naciones que participaron de la cumbre aprobaron los compromisos impulsados por Estados Unidos.

Obama debió salirse de su cronograma desde el momento mismo en que aterrizó en Copenhague, el viernes por la mañana, ya que las conversaciones parecían a punto de fracasar.

En vez de asistir al encuentro programado con el premier danés, se sumergió en una sesión de emergencia con alrededor de 20 naciones, grandes y pequeñas, pobres y ricas. Los problemas no se hicieron esperar. China era la única nación que había enviado un funcionario de segunda línea: el viceministro de Relaciones Exteriores, He Yafei, en vez del premier Wen, que estaba en el mismo edificio. Ese desaire desconcertó e irritó a los delegados.

Obama viene presionando desde hace meses para que China ponga por escrito sus promesas de reducir la emisión de gases. Hacia el final de la mañana, al aludir indirectamente a China en un discurso dirigido al conjunto de la cumbre, Obama sonó inusualmente encendido. "No sé cómo es posible llegar a un acuerdo cuando no todos compartimos toda la información y no nos aseguramos de que los compromisos se cumplan -dijo-. No tiene sentido."

Luego las cosas parecieron mejorar, cuando Obama y Wen se reunieron en privado durante 55 minutos. Un funcionario norteamericano dijo que los mandatarios lograron discutir los objetivos de emisión de gases, financiamiento y transparencia.

Poco tiempo después, sin embargo, el equipo norteamericano estaba más irritado y confundido que antes. Durante una reunión de seguimiento de los avances logrados durante el encuentro de la mañana, en lugar de Wen los chinos enviaron a un funcionario de rango todavía menor. Un Obama muy molesto dijo a sus colaboradores: "Ya no quiero más líos, sólo quiero hablar con Wen".

Para ese entonces, ya era de noche y quedaba claro que Obama no llegaría temprano a casa. Mantuvo su cita con el presidente ruso, Dimitri Medvedev, para discutir el tema del control de armas. Mientras tanto, pidió a sus colaboradores que intentaran concertar una reunión final cara a cara con Wen y una reunión aparte con los líderes de la India, Brasil y Sudáfrica, con la esperanza de que estos países en rápido crecimiento que han estado alineados con Pekín en algunos temas pudiesen influenciar a los chinos.

Pero reinaba la confusión. Los funcionarios chinos decían que Wen estaba en su hotel y que su personal estaba en el aeropuerto. La misma respuesta recibieron los funcionarios de la India, pero nada quedaba claro.

Desconcierto

El presidente sudafricano Jacob Zuma acordó reunirse con Obama, pero luego canceló el encuentro cuando se enteró de que el presidente de la India se había ido y Brasil estaba dispuesto a asistir sólo si la India también lo hacía.

Los chinos dijeron que Wen podía reunirse con Obama a las 18.15, luego cambiaron para las 19. Obama utilizó ese tiempo para hablar de su estrategia con los líderes de Francia, Alemania y Gran Bretaña.

Mientras tanto, se reunía el equipo de negociaciones de cuatro países conocido como el Basic. El acrónimo modificado refleja el nombre de sus integrantes: Brasil, Sudáfrica, la India y China. Obama, sin embargo, no estaba al tanto, ya que pensaba que se reuniría a solas con Wen.

Después de un momento de confusión acerca de quiénes tendrían acceso al salón, el equipo de la Casa Blanca le comunicó al presidente que Wen estaba adentro, con los líderes de los otros tres países, aparentemente trabajando en cuestiones estratégicas.

"Bien", dijo Obama al irrumpir en el salón. "Señor premier, ¿está listo para reunirse conmigo?", le preguntó. Adentro, encontró un grupo de mandatarios perplejos y ninguna silla donde sentarse.

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