La increíble maratón de Scioli para apuntalar al oficialismo.

Hace miniactos, entrega subsidios y pasa medio día en el aire; ayer hizo 1900 kilómetros.
Daniel Scioli apuraba a la comitiva para llegar a tiempo. Eran las 9, había terminado de correr en la cinta y ya lo esperaban en San Fernando para inaugurar un jardín de infantes y entregar escrituras. No podía perder tiempo: una hora después tenía que estar en San Martín con Guillermo Vilas y el ciclista Juan Curuchet para estrenar una nueva pista de atletismo. En el camino, entregó más escrituras y un subsidio.

Después viajó a Ezeiza para visitar a 2200 abuelos en un centro de deportes. Y entregó más escrituras y otro subsidio. Cuando terminó, se tomó el avión de la gobernación y voló a Mar del Plata para entregar viviendas. Aprovechó la visita para reunirse con la familia de un taxista asesinado y hacer una conferencia de prensa. Y volvió a volar. Quería acompañar a Cristina Kirchner en Bahía Blanca en la inauguración de un gasoducto y de un aeropuerto.

Cuando la Presidenta se fue, el gobernador siguió con el tour. Voló a Tornquist. Pero la visita duró poco: estaba apurado porque, a las 22, tenía que volver a Bahía Blanca para cenar con un grupo de empresarios locales.

Scioli ya no pierde un minuto en La Plata. Obsesionado por sumar adhesiones y votos, viaja a cuanto lugar pueda, todas las veces que sea necesario, aunque sus visitas sean insólitas o duren lo que un suspiro. Ayer hizo 1900 kilómetros en medio día. Siempre con cámaras cerca, entregó subsidios, inauguró pequeñas obras, improvisó reuniones y presionó a los intendentes hablando bien del "modelo".

"No hay mejor campaña que la gestión", justificaba anoche en la gobernación uno de sus colaboradores, mientras punteaba con notoria dificultad la agenda de hoy. Decía tener sus razones: "¡Es que siempre se suman más distritos a último momento!".

La "gestión" en cada lugar, sin embargo, parece que será breve. Hoy, a las 10.45, Scioli entregará escrituras y hará una caminata en Lomas de Zamora. Una hora después, entregará más escrituras en La Matanza. A las 12.30, recorrerá obras en Monte Chingolo y, otra vez, entregará escrituras. Un rato después, viajará a Avellaneda. ¿Para qué? Para entregar escrituras. Por la tarde, volverá a Ezeiza para participar de un acto con la Presidenta. Por la noche, verá cómo se transmiten en simultáneo obras desde el Teatro Argentino de La Plata para todo el interior bonaerense. Y cerrará su día proselitista en el programa de televisión TVR .

Hace semanas que repite esa rutina. Se levanta a las 6, desayuna, lee los diarios y escucha algunos programas de radio. A las 8, sube a la cinta de correr, mientras habla por teléfono o escucha a sus ministros. A las 9, se prepara para volar.

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