La gente de Douglas Haig ovacionó a Silvio Trucco tras el triunfo 1 a 0 ante Huracán
PERGAMINO.- Un día, lo impensado sucedió. La costumbre de insultar a los árbitros mutó en ovación. El agasajado fue Silvio Trucco, quien ayer dirigió Douglas Haig 1 vs. Huracán 0, en Pergamino. Cuando faltaban apenas unos minutos para el final del encuentro, los hinchas del Fogonero ensayaron un "Olé, olé, olé, Truccooo, Truccoooo", tan insólito como novedoso.
La adulación hacia el hombre de negro fue el corolario de una tarde pergaminense que tuvo de todo. En medio de una lluvia incesante, que desde anteanoche azotaba a la ciudad, el encuentro comenzó con la expulsión de Hugo Barrientos, capitán del Globo, cuando apenas se habían jugado 12 minutos. El veterano mediocampista repartió insultos y piernas fuertes en partes iguales. Su actuación culminó con una actitud fuera de lugar: enfiló hacia los vestuarios provocando a la hinchada local y tomándose los genitales.
La salida de Barrientos exasperó a unos y a otros. El campo, pesado por el agua, tampoco ayudó a evitar la pierna fuerte. Para colmo, el partido tendría otra acción polémica: una mano de Mancinelli que Trucco consideró penal. En el remate desde los doce pasos se produciría un punto de inflexión. Pateó Pablo Mazza, a la derecha de Daniel Islas. El arquero adivinó la intención y rechazó el remate. Sin embargo, Trucco retrotrajo la acción por adelantamiento del arquero. Ante las protestas de los jugadores del Globo, Mazza repitió el lanzamiento. Esta vez sí, fue gol. Douglas consiguió la ventaja que quería, y que mandaba al descenso a Nueva Chicago. Todo el plantel de Huracán hervía de bronca contra el árbitro Trucco. Tanto, que Gastón Monzón, arquero suplente, se fue expulsado por insultar al árbitro. "A Huracán lo cagan siempre", protestó el guardavalla en radio La Red.
El segundo tiempo proveyó más acciones discutidas, más gritos. Más histeria. Cuando los jugadores de Huracán pidieron un penal por una infracción sobre Jerónimo Barrales, Trucco hizo seguir el juego.
Con el transcurrir del tiempo los dos equipos se ponían más nerviosos. A los 29 minutos se produjo una escaramuza entre auxiliares y suplentes de Huracán con gente de Douglas Haig. Douglas escondió las pelotas, un auxiliar de Huracán las vio y saltó la mampara que separa la cancha con esa zona, donde no había público; hubo forcejeos con la policía. Los suplentes de Huracán, mientras tanto, le daban patadas a la mampara que separa la cancha con la platea. Los ánimos se caldearon y hubo invasión al campo de juego, discusiones varias, insultos y alguna trompada. Además, la prensa de Pergamino reportó que allegados a Huracán agredieron a los encargados de la cantina de Douglas. Como saldo de la refriega, varios vidrios rotos.
Entre tanto caos, la pelota estuvo parada durante diez minutos. Lo curioso fue que Trucco, eje de una tarde peculiar, se equivocó al contar: hizo jugar ocho minutos de adición al tiempo reglamentario. El resultado no se modificó. Douglas Haig saboreó la victoria y el Globo masculló toda la bronca junta. Sus jugadores se quejaron del árbitro Trucco: "Tengo años en el fútbol, pero lo que pasé hoy fue una verdadera vergüenza que nunca antes había vivido", dijo Daniel Islas luego del encuentro. El partido dejó sus secuelas: los dos arqueros están suspendidos para jugar con Atlético Tucumán (Islas llegó a la quinta amarilla, Monzón fue expulsado), mientras que Barrientos también estará ausente.
Apenas habían pasado unos minutos desde que los pergaminenses habían cantado su particular tributo a Trucco. Douglas ya disfrutaba de algo más que un triunfo. Le faltan un par de puntos para salvarse del descenso..
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