La incógnita del día después

Cuando falta menos de una semana para las elecciones, los kirchneristas y el Pro se sacan chispas. La cuestión es si el PJ se unificará después de las elecciones del 28 junio. Desde el radicalismo dispararon munición gruesa y la campaña se calienta aún más

Cuando falta menos de una semana para las elecciones, los kirchneristas y el Pro se sacan chispas. La cuestión es si el PJ se unificará después de las elecciones del 28 junio. Desde el radicalismo dispararon munición gruesa y la campaña se calienta aún más

Luego de que varias encuestas arrojaran resultados muy parejos entre De Narváez y Kirchner, el Gobierno se dedicó, en esta última semana, a atacar de lleno al a De Narváez. Primero la polémica con aerolíneas, luego los reclamos por la causa de la efedrina y ahora confundir al electorado.

El gobernador bonaerense fue quien lanzó la primera piedra, cuando aseguró que "antes o después del 28, todos los peronistas vamos a confluir". Y ayer Scioli insistió con la idea. Explicó que "muchos peronistas que integran actualmente las listas de Unión-Pro van a ir abandonando esa agrupación" después de las elecciones, por tener "un proyecto contradictorio con los postulados justicialistas". El mandatario consideró que "muchos peronistas están muy incómodos en ese espacio", pero "se han tenido que sumar allí por una razón u otra".

Esos dichos atacan las bases de la campaña Pro, que se esforzó en estos últimos meses por diferenciarse de la gestión K. "Creo que es muy importante, después del 28, despolitizar y poner todo el esfuerzo en cuidar al país", dijo Scioli; como si antes de las elecciones no fuera necesario proteger a la Nación.

El mandatario provincial salió con los botines de punta, pero tuvo sus motivos. El gobernador formuló la conclusión de una futura unificación justicialista luego de que el duhaldista Osvaldo Mércuri se reuniera con funcionarios de su administración, aunque a los ojos de De Narváez esa reunión responde a un intento de restarle adherentes entre el electorado independiente.

"En el fondo, esos dirigentes están de acuerdo con que el Estado se haya hecho cargo de Aerolíneas, que se estén llevando adelante obras con Aguas Argentinas, que se esté poniendo el esfuerzo en la producción y el trabajo. Ellos no ven el mismo compromiso con estos principios en los que están participando", afirmó Scioli, en una entrevista radial que fue difundida por el Gobierno

Ya aclimatados a los bombardeos de campaña, que sonaron con más estruendo en esta última semana, el primer candidato a diputado nacional de Unión-Pro, Francisco de Narváez, no se quedó de brazos cruzados y tiró por la borda cualquier acuerdo con el oficialismo. De Narváez fue terminante: "Con el kirchnerismo no vamos ni a la esquina", dijo al encabezar, en la ciudad de Tandil, el acto de cierre de campaña correspondiente al interior bonaerense.

Cinco días después de reclamar por la realización de internas en el PJ, De Narváez aseguró que es improbable un acuerdo que reunifique al PJ y le dirigió un mensaje directo al presidente del partido: "Quiero que escuche Néstor Kirchner que el único acuerdo es con la gente de la provincia de Buenos Aires. No tenemos nada que negociar", enfatizó. A su lado Solá aseguró que visitó ayer a Mércuri, que le negó "totalmente" la versión de una búsqueda de diálogo y acuerdo: "Fue una operación, mitad de prensa y mitad de la Provincia para generar una debilidad en nuestra fuerza. Pero no ha pasado de un hecho menor", dijo desmintiendo los dichos del Scioli.

Carrió, la beneficiada

La polémica reunificación del PJ a partir del 29 de junio se instaló con tal fuerza que incluso desde el Acuerdo Cívico y Social, eventual beneficiado si el oficialismo logra opacar la imagen de De Narváez, salieron a contraatacar, asegurando que "no hay otro camino" que un acuerdo entre el kirchnerismo y la cúpula de Unión-Pro. La misma idea fue sostenida, en boca de Oscar Negrelli, candidato a diputado provincial por el ACyS, en el debate del jueves organizado por Hoy.

La candidata a diputada nacional Elisa Carrió criticó con dureza la manera de hacer campaña del "PJ1 y PJ2", como suele llamarlos: "Mientras la gente muere en las calles de la Provincia, Scioli y De Narváez juegan a la política en Gran Cuñado y arreglan por abajo para después del 28".

En igual sentido habló Margarita Stolbizer, que apelando al lema de campaña consideró que "no hay otro camino" que un acuerdo entre el kirchnerismo y el PJ disidente, porque tendrán la necesidad de "sancionar algunas leyes", como el presupuesto, antes de fin de año.

Stolbizer analizó de manera ácida la situación justicialista y definió con dureza un futuro no muy lejano: "Se terminará forzando un acuerdo con el PJ, porque De Narváez no podrá ser candidato a gobernador sin una estructura nacional, y Mauricio Macri no se la puede dar". En esa crítica línea argumental, Stolbizer dijo que "el peronismo va a terminar decantando con una candidatura nacional de Reutemann o Scioli, a quien Kirchner ya eligió como heredero" para 2011, "y el referente provincial va a ser De Narváez".

Por su parte, el titular de la UCR, Gerardo Morales, también tiró con munición gruesa al denunciar "un acuerdo oculto de los dos peronismos", y llamó a "seguir resistiendo" porque "hay una mayoría del pueblo argentino que quiere que el oficialismo pierda". Además expresó que "no es casual la reunión de Osvaldo Mércuri con el jefe de Gabinete de Scioli (Alberto Pérez), porque Scioli ya dijo que después del 28 se reunifica el PJ y De Narváez, adelantó que quiere elecciones internas", analizó Morales, subiendo aún más el tono a una campaña marcada por las agresiones y la falta de ideas.

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