Sin incluir al campo, los K salen a buscar el acuerdo de gobernabilidad

Cursarán hoy las invitaciones para integrar el Consejo Económico y Social. Los ruralistas quedaron afuera. Aníbal F. y De Vido recibirán a la CGT, la UIA y los banqueros. "Los del campo se van a terminar sumando solos", explican.
El Consejo Económico y Social que lanzará mañana el Gobierno nacional no incluirá al sector agropecuario. Fuentes oficiales le adelantaron a Crítica de la Argentina que el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el ministro de Planificación, Julio De Vido, serán los encargados de encabezar la primera reunión del Consejo que se realizará en la sede de ADEBA, la Asociación de Bancos de la Argentina que preside el titular del Banco Macro, Jorge Brito. Al encuentro serán invitados hoy mismo la Confederación General del Trabajo de Hugo Moyano; la Cámara de la Construcción, cuyo titular es Carlos Wagner; la Cámara de Comercio, de Carlos de la Vega; y la Unión Industrial Argentina, que conduce Héctor Méndez.

Será el primer paso concreto del kirchnerismo hacia la puesta en escena del "diálogo con todos". Pese a eso, al menos en el despegue no habrá espacio para los miembros de la Mesa de Enlace Agropecuario, la entidad que se nucleó en 2008 en rechazo a la resolución 125 y logró doblegar al kirchnerismo en el Congreso con el respaldo de la oposición. "Se van a terminar sumando solos", le dijo a este diario un funcionario que trabaja en el tema desde el año pasado. En el gabinete de Cristina Fernández de Kirchner son conscientes de que "ninguna experiencia de este tipo puede funcionar si no está el campo", pero apuntan que las últimas declaraciones del titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, y del dirigente de CRA, Ricardo Buryaille –que acaba de ser electo diputado de la Coalición Cívica– demuestran que "no están muy apegados al diálogo". Por eso, en el oficialismo deslizan que la invitación al sector rural llegará a cada entidad por separado y no al conjunto de la Mesa de Enlace.

El oficialismo apuesta a que el Consejo le permita recuperar aire, retomar la confianza de las corporaciones empresarias, despejar fantasmas de futuras estatizaciones y sellar una especie de pacto de gobernabilidad que le permita llegar a 2011 con una economía en crecimiento. El matrimonio presidencial evaluó el fin de semana en El Calafate la posibilidad de que la Presidenta abra la ronda de consultas con empresarios, sindicalistas y banqueros. El jefe de Gabinete espera reunirse hoy con Cristina para definir los últimos detalles de la cita. Junto a ellos estarán De Vido, el ministro de Economía, Amado Boudou, y el de Trabajo, Carlos Tomada.

La creación del Consejo Económico y Social es un proyecto que la UIA y la CGT vienen impulsando desde hace cinco años. Cíclicamente resurge y es sepultado, como cuando el Gobierno llamó a elecciones anticipadas. Durante 2008, el kirchnerismo intentó sin éxito avanzar en la conformación de un espacio que serviría de prólogo al Gran Acuerdo del Bicentenario que pretendía el Poder Ejecutivo. Pero la confrontación con el ruralismo le impidió concretar la iniciativa.

Hasta el llamado al diálogo que hizo Fernández de Kirchner, el jueves pasado en Tucumán, el encargado de las negociaciones con el empresariado era De Vido. La participación de Cristina –si se concreta–, la del flamante jefe de Gabinete y la del ministro de Economía buscan evidenciar que el pacto social es un objetivo prioritario para el Gobierno, tras la derrota del 28 de junio. Todavía no está claro si el espacio se creará por ley, como sucedió en España, o por decreto. El Consejo es un órgano consultivo que dictamina sobre propuestas, tiene sede fija y reuniones periódicas. La UIA redactó un borrador en el que realizó un bosquejo de cómo debería funcionar. La entidad fabril se inspiró en el Consejo Económico y Social que existe en España. En febrero pasado, Moyano y el vicepresidente de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, acompañaron a Cristina en su visita a Madrid: visitaron el Consejo y se reunieron con sus autoridades. Allí, se nuclean el campo, la gran industria, las pymes, los partidos políticos, los trabajadores y las organizaciones no gubernamentales.

Como anticipo, y en diálogo con este diario, De Mendiguren afirmó que la central empresarial no acudirá a la cita de mañana con el propósito de plantear la necesidad de una devaluación del peso. "Vamos a ir a escuchar. El tipo de cambio que necesita Argentina es parte de un programa económico pro desarrollo, que debe apuntar al mayor y mejor nivel de ocupación". Eso será en la primera reunión. Después, llegará la hora de las demandas.

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