Los incidentes no mancharon el entusiasmo por los comicios

En Tucumán, la característica principal de la jornada comicial del 30 de octubre de 1983 fue la efervescencia con que la ciudadanía participó de ese verdadero hito. Los problemas con las computadoras crisparon los nervios. EN FILA. Las largas colas de votantes se repitieron en todas las escuelas.
Las de­nun­cias por irre­gu­la­ri­da­des tras las elec­cio­nes no son pa­tri­mo­nio de la ac­tua­li­dad. En 1983, la De­mo­cra­cia Cris­tia­na (DC) ad­vir­tió una se­rie de irre­gu­la­ri­da­des du­ran­te el de­sa­rro­llo de la elec­ción. Se­gún la acu­sa­ción, los mo­de­los de vo­tos se­lla­dos por la Jus­ti­cia Elec­to­ral se per­die­ron en dos opor­tu­ni­da­des. Sin em­bar­go, el en­ton­ces can­di­da­to a vi­ce­pre­si­den­te por la DC, Ar­tu­ro Pon­sa­ti, atri­bu­yó el re­vés elec­to­ral a la po­la­ri­za­ción en­tre ra­di­ca­les y pe­ro­nis­tas que se vi­vió los días pre­vios a la jor­na­da co­mi­cial.

Con 107 años se presentó a votar

Los co­mi­cios del 30 de oc­tu­bre de 1983, tras más de sie­te años de Go­bier­no mi­li­tar, eran aguar­da­dos con an­sie­dad por la ciu­da­da­nía. Prue­ba de ello fue la ma­si­va con­cu­rren­cia a las ur­nas, que lle­gó al 98% del pa­drón en el país. En Tu­cu­mán, la fies­ta cí­vi­ca con­vo­có a una mul­ti­tud. En­tre la gen­te se des­ta­có De­lia Acu­ña de Nie­va, que por en­ton­ces te­nía 107 años. Acu­ña con­tó a LA GA­CE­TA que ha­bía na­ci­do en San­ta Bár­ba­ra pe­ro que vi­vía en Río Se­co. Con­ta­ba 11 hi­jos, 33 nie­tos y 43 bis­nie­tos.

Apuros hacia el final de la elección

Du­ran­te los his­tó­ri­cos co­mi­cios del 30 de oc­tu­bre de ha­ce 25 años no fal­ta­ron los des­con­cier­tos. A las 15.30, un em­plea­do del Juz­ga­do Elec­to­ral ha­bía anun­cia­do a los me­dios de pren­sa que los co­mi­cios se ex­ten­de­rían has­ta las 20. Mu­chos ciu­da­da­nos se guia­ron, en­ton­ces, por ese nue­vo cro­no­gra­ma. Mi­nu­tos des­pués, el en­ton­ces juez elec­to­ral Man­lio Mar­tí­nez des­min­tió la ver­sión, y ra­ti­fi­có el ho­ra­rio de las 18 co­mo cie­rre de los co­mi­cios. Los de­mo­ra­dos vo­tan­tes de­bie­ron co­rrer pa­ra po­der su­fra­gar. Nostalgia por lo que fue y desilusión por lo que falta

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En no pocas ocasiones, las cifras suelen ser tildadas de frías. No obstante, cuando se habla de los históricos comicios del 30 de octubre de 1983 -los primeros, tras más de siete años de Gobierno militar- el porcentaje de votantes da cuenta de la efervescencia con que la ciudadanía había aguardado aquella jornada. En el interior de la provincia, donde la abstención suele ser importante, votó más del 80% del padrón. Con diversas fotos, LA GACETA del lunes 31 de octubre de 1983 ilustró la afluencia de votantes, que soportaron largas colas.

Aquel domingo cívico se caracterizó, según recordaron 25 años después algunos de sus protagonistas, por el buen ánimo que reinó durante los comicios. Esto no representaba otra cosa que la prolongación de la sana convivencia previa que hubo entre las fuerzas que pugnaban por acceder a los cargos que dejaba vacante el Proceso.

Altercados y desperfectos

Mientras las autoridades electorales destacaron la normalidad con que se había desarrollado la elección, hacia la medianoche del domingo se registraron algunos incidentes en la plaza Independencia.

En el paseo se produjo un enfrentamiento entre radicales, que celebraban el triunfo de Raúl Alfonsín en el ámbito nacional, y peronistas, que festejaban la victoria de Fernando Pedro Riera en Tucumán. La trifulca duró hasta la madrugada y arrojó algunos heridos. Uno de ellos fue el actual presidente de Pueblo Unido, Gumersindo Parajón, por entonces candidato a concejal capitalino por la Unión Cívica Radical. El dirigente recibió un balazo en una pierna, que no dejó secuelas graves.

Otro inconveniente se produjo en el centro de cómputos del Juzgado Electoral Nacional. En los primeros minutos del lunes, una de las computadoras con las que se realizaba el conteo de votos sufrió un desperfecto, lo que demoró el escrutinio. Un grupo de jóvenes, sin identificaciones de partidos, marchó hacia el lugar. Los efectivos militares los disuadieron de cualquier actitud agresiva. Media hora después, se solucionó el problema y el conteo volvió al ritmo normal.

Sana convivencia

No obstante las contrariedades, los protagonistas políticos del histórico día coincidieron en destacar la sana convivencia que se vivía entre ellos y la algarabía ciudadana por el retorno a la posibilidad de ejercer el voto. LA GACETA consultó a diversos referentes de algunas de las fuerzas que participaron de aquellos comicios. Hicieron hincapié en que, si bien se entre los partidos se planteaba una oposición, más allá de las diferencias estos confluían como opositores al régimen militar (ver página 12). Otro punto que enfatizaron fue el del respeto mutuo durante la campaña. Según aseguraron, en los debates políticos no existían agravios, sino que eran confrontaciones de propuestas, en el marco de una sana competencia.

La noche de aquel domingo, el microcentro tucumano mostró la dinámica de la hora pico de un día laboral. Los bares permanecieron abiertos hasta entrada la madrugada, y la discusión política fue el tema imperante. La sede de la UCR -en Catamarca 851- desbordó de militantes, a punto tal que cortaron la calle. Algo similar ocurrió en Rivadavia 157, la casa del Partido Justicialista. Unos y otros brindaban, aunque por motivos diferentes: el radicalismo obtenía cómodamente la Presidencia mientras que el PJ se quedaba con el Gobierno provincial.

Demoras en el cuarto oscuro

Los más de siete años transcurridos sin elecciones generaron no pocas confusiones durante el plebiscito del 30 octubre de 1983. Una mujer estuvo dentro del cuarto oscuro más de 20 minutos. Las autoridades de mesa consultaron el código electoral porque no sabían si golpear la puerta, abrirla directamente o llamar a un médico. La mujer explicó que la demora se debió a su indecisión. Las colas para votar superaban, en muchos casos, las dos cuadras; sobre todo donde se instalaron mesas femeninas.

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