La incertidumbre política afecta al clima económico

Por: Marcelo Bonelli.

Los principales empresarios del país, en un encuentro de la UIA, consideraron que los ataques del Gobierno a la seguridad jurídica obstaculizan la salida de la crisis.

En la Unión Industrial se volvieron a escuchar críticas fuertes y duras contra el Gobierno, esta vez en una "cumbre privada" en la cual el tenor de las objeciones tuvo poco que ver el insulso comunicado oficial sobre el encuentro.

Hubo serios cuestionamientos políticos al matrimonio presidencial y también una fuerte desazón por la débil actitud que tiene la oposición. La cúpula que dirige Héctor Méndez tuvo definiciones duras: sostienen que Néstor Kirchner no tiene futuro electoral pero sí una "fuerte capacidad de destrucción política". Sergio Berenstein, titular de Poliarquía, expuso en la reunión y recomendó una estrategia: "Ahora lo único que queda es controlar los daños que puede ocasionar el Gobierno". Los "popes" de la UIA tampoco tuvieron miramiento con la oposición: criticaron su incapacidad para ponerle limites al kirchnerismo.

Estuvieron presentes toda la cúpula y nombres de peso para evaluar la nueva estrategia fabril: además de Méndez, Luis Betnaza (Techint), Federico Nicholson (Ledesma) Adrian Kaufmann Brea (Arcor). Cristiano Rattazzi (Fiat) y Miguel Acevedo (Aceitera Deheza). Hablaron de los "brotes verdes" que tiene la actividad, pero coincidieron en que la economía argentina está perdiendo una oportunidad de recuperación a causa de la incertidumbre que siembra el kirchnerismo atacando la seguridad jurídica, afectando los derechos adquiridos y llevando adelante una posición confrontativa contra las inversiones en la Argentina. Así, coincidieron con los términos que expuso la Asociación Empresaria Argentina y la Mesa de Enlace cuando en las últimas semanas se manifestaron en contra de la ley de medios.

El "retiro" fabril ocurrió hace una semana. Hasta ahora su contenido se mantuvo en estricta reserva y el pacto de silencio se realizó para evitar represalias de la Casa Rosada. Clarín pudo recomponer lo sucedido y confirmó que se analizó un documento crítico que afirma que "desde el 2007 existen complicaciones macroeconómicas que afectan el nivel de actividad e intensifican la tendencia inflacionaria." El paper -ahora documento oficial de la UIA- dice que los problemas se agravan por tres cuestiones políticas:

Las restricciones regulatorias contra los empresarios.

El deterioro de la confianza y el clima adverso a los negocios.

Pérdida de seguridad en el sistema estadístico nacional.

Así, el informe propone un rediseño global: "La caída de la actividad económica muestra hoy que el diseño de las políticas requiere de un profundo replanteo". El trabajo, monitoreado por Ignacio de Mendiguren,

eclama la búsqueda de consensos y para eso propicia el diálogo sin exclusiones. También sugiere un "acuerdo mínimo" sobre seis puntos básicos para revertir la fuerte desconfianza que, según la UIA, sembró el Gobierno y llena de incertidumbre a la Argentina. Uno de los puntos que reclama la UIA intenta subsanar un déficit clave del kirchnerismo: "Hay que restablecer la confianza económica y generar un adecuado clima de negocios".

El documento también fustigó la incapacidad profesional y la impericia de los funcionarios. El texto exige dotar a los ministerios de Trabajo y Economía de profesionalidad y pericia. En la reunión los empresarios cuestionaron duramente la pasividad de Carlos Tomada frente a los conflictos laborales y marcaron el avance en la estructura de poder de Aníbal Fernández. El jefe de Gabinete tomó el control del Gabinete Productivo y la creación del Ministerio de Agricultura tuvo dos lecturas claras: se le otorgó el control a leales bonaerenses que triunfaron en sus distritos y su creación apunta a crear una nueva maquinaria política para el 2011.

Ahora la Casa Rosada anunciará la reapertura del canje de la deuda, en los términos que adelantó Clarín. Amado Boudou cedió a las presiones de los bancos: Argentina reconocerá los intereses atrasados y los banqueros suscribirán un bono con dinero fresco de sólo unos 1.000 millones de dólares. Hans-Joerg Rudloff -chairman del Barclays Bank- anticipó en una reunión privada en Estambul que los bancos tenían todo definido para el lanzamiento. Amado Boudou habló del tema con Dominique Strauss-Khan y le anticipó al titular del Fondo cómo será el cronograma de anuncios que pretende hacer la Casa Rosada. En esa reunión Strauss-Khan bendijo la iniciativa y acordó el envío de la misión que auditará al kirchnerismo. La difusión de ese acuerdo por parte del ministro enfureció a Néstor Kirchner.

El ex presidente reprendió el miércoles a Boudou y el ministro tuvo que salir a minimizar el convenio con el FMI. Ya Boudou había sobreactuado un insólito reclamo callejero a Nicolás Eyzaguirre para complacer a la Quinta de Olivos.

Argentina volverá a los mercados con un objetivo: reemplazar con endeudamiento el deterioro en los resultados fiscales.

El plan incluye una secuencia de anuncios con el siguiente cronograma:

Primero se hará la reapertura inmediata del canje de la deuda. Podría ser en los próximos quince días.

En segundo anuncio consiste en autorizar la auditoría del FMI. Nicolás Eyzaguirre no presidirá la misión, que tendrá un perfil técnico. Vendría en noviembre.

La tercera etapa del cronograma, consiste en iniciar la negociación con el Club de París. Se haría una vez concluido el acuerdo con los holdounts y redactado el informe del FMI. Está prevista para febrero.

Antes el Gobierno quiere dar un golpe de efecto: relevaría a Pablo Pereyra como delegado argentino en el FMI y nombraría a otro economista de peso, para recrear expectativas con Washington.

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