Incertidumbre por el impacto que alcanzará la crisis en San Nicolás

La UIA emitió un comunicado sobre la caída de la producción

EL NORTE entrevistó a Juan Carlos Uboldi, presidente de ADIBA y vicepresidente 3º de la Federación de Comercio e Industria local. El Contador explicó que “la realidad de nuestra ciudad es bastante atípica en comparación con el resto de la provincia”, y que hay retracción de la actividad pero no llega al promedio bonaerense. Sin embargo, no descartó consecuencias desfavorables en las próximas semanas, si se mantiene el escenario actual.

Juan Carlos Uboldi es el presidente de Asociación de Industriales de la provincia de Buenos Aires (ADIBA) y vicepresidente 3º de la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás. En una entrevista con EL NORTE, aseguró que la crisis mundial no impactó notablemente en nuestra ciudad, pero no desestimó que lo haga en el corto plazo si continúa el contexto desfavorable actual.

¿Cuál es la situación comercial y de producción en nuestra zona, en el marco de la crisis económica mundial y la situación interna?

“ADIBA realizó un relevamiento en más de 100 Cámaras bonaerenses, y si bien la realidad es dispar, se puede hablar de entre un 20 y un 30 por ciento de caída de la actividad. Se verificó también en algunas partes, el inicio de suspenciones y eliminación de horas extras. Todavía no hay despidos generalizados, pero si el actual panorama continúa es probable que se produzcan. La realidad de San Nicolás es bastante atípica en comparación con el resto de la provincia. Hay una retracción de la actividad pero no alcanza el promedio que hablábamos”.

Entonces, ¿en San Nicolás -por el momento- no hay suspensiones, despidos, eliminación de las horas extras o vacaciones por adelantado?

“Por ahora no hemos tenido información en ese sentido. Si se mantiene la situación crítica a nivel internacional que repercute en Argentina, en los próximos meses o semanas podría haber novedades de este tipo en materia laboral”.

Las expectativas de incorporación de personal también caerán.

“Claro. San Nicolás está influenciada por un plan de obras que tiene Siderar, que mantiene un nivel de demanda importante. Sin embargo, si en las semanas siguientes la crisis continúa golpeando, los sectores vinculados van a sufrir las consecuencias”.

Rubros y comercios

¿Qué rubros se pueden ver particularmente afectados por este panorama?

“A nivel provincial, los que mayores caídas en la producción registran son: el textil, inmobiliario, de productos químicos y autopartista. Sabemos que en la industria automotriz se están produciendo suspensiones y despidos”.

¿Qué pasa en los comercios de nuestra ciudad?

“Hasta días atrás, no se había ocasionado una baja en las ventas, sólo hubo una ligera merma”.

¿A nivel local, la crisis no ha tenido aún un impacto directo?

“Exacto. No alcanzó la magnitud de otros lugares. Estuvimos reunidos con presidentes de las Uniones Industriales provinciales. En Puerto Iguazú, por ejemplo, cayó el sector de turismo”.

¿Cuáles son los factores que hacen que San Nicolás se mantenga en cierta manera exenta a las repercusiones de la crisis?

“No tenemos un sector agropecuario tan importante, con lo cual, no padecimos en la misma magnitud, la caída que han tenido otras ciudades”.

Interrupciones

¿Cuáles son las principales inquietudes de los industriales y comerciantes locales?

“Hay una preocupación respecto de lo que ocurrirá, en consonancia con lo que les sucede a los del resto del país. Se nota incertidumbre en cuanto a cuál será el desarrollo y el tiempo de esta crisis”.

¿Qué sucede con el tema financiero y la toma de créditos?

“Con la estatización de las AFJP se puede producir la interrupción de los sistemas de compra a crédito por tarjetas. La desaparición de los sistemas de créditos también repercutirá en el consumo hacia el futuro, porque es un mecanismo muy utilizado por la gente”.

Y en materia de inversiones, lógicamente se notará una merma.

“Sí, se van a interrumpir”.

Panorama industrial nacional

La Unión Industrial Argentina (UIA) emitió el 22 de octubre pasado el comunicado más duro de los últimos años sobre la situación del sector fabril. El texto detalla el escenario de cada rubro y coincide en una casi generalizada caída -o, en el mejor de los casos, una desaceleración- en la producción. Consigna que algunas firmas ya están suspendiendo personal, adelantando vacaciones o cancelando horas extras.

Un día antes del anuncio, cada sector habló de manera cruda. Sergio Vacca, de la Asociación de Industriales Metalúrgicos, consignó una “fuerte caída de 5,9 por ciento en la producción durante agosto, sobre una tendencia que ya viene operando desde fines de 2007 y que, para el acumulado de 2008, supuso un crecimiento de tan sólo 1,5 por ciento, muy por debajo de los períodos previos”.

Roberto Arano, del segmento de pequeñas y medianas empresas, se quejó del “impacto en los costos y el amesetamiento de la demanda” que estaba afectando a estas firmas, padecimientos agudizados por el conflicto agropecuario y la crisis internacional. Precisó que en el segundo trimestre del año las ventas de las pymes cayeron ocho por ciento.

Buenos Aires

Osvaldo Rial, de la Unión Bonaerense, citó una encuesta entre 400 empresas que revela que una alta proporción soporta bajas en la demanda interna, externa y en la producción. “Esto se da en casi todos los rubros”, detalló, incluidos alimentos, cerámica y textil. El dirigente mostró inquietud con Brasil. Muchas empresas informaron suspensiones de pedidos desde el exterior, que fueron redireccionados a empresas brasileñas.

Del relevamiento de ADIBA por sectores, se observa que en el de Metalúrgica (fabricación de máquinas y equipos) han realizado algunos despidos que se tenían previstos. Hay suspensiones, recorte de horas extras y cancelación de turnos. Pasado este ajuste de planteles no creen que sea necesario nuevos despedidos. Están cumpliendo los pedidos tomados antes del mes de octubre y el nivel de nuevos pedidos descendió abruptamente.

Las empresas consultadas que tenían planes de presencia en exposiciones en el exterior, los continuarán ejecutando. Se quejan del tipo de cambio e instan a que se “haga algo” para mejorar la rentabilidad. No trabajan con stock de productos terminados.

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