Incertidumbre de contratistas

El sector de la construcción fue, desde el 2002 a la fecha, uno de los motores del crecimiento económico en la Argentina.
La participación provincial en el contexto nacional, en términos porcentuales, superó la media histórica, situándose por encima del 4%. En términos generales, nuestra evaluación es positiva: el nivel de ocupación, en promedio, tuvo una performance superior al de años anteriores.

La obra pública, principal generadora de esta actividad, tuvo como mayor obstáculo la distorsión de los ajustes (redeterminación de los contratos a valores históricos) por las inconsistencias de los aumentos reales versus los explicitados por el Indec, que repercutieron negativamente en la rentabilidad del sector. En cuanto al segmento privado, las inversiones culminaron exitosamente su ciclo de mayor expansión, con precios sostenidos hasta mediados de año.

La dinámica del crecimiento para 2009 pasaría a través de la obra pública, no así por la obra privada, donde las expectativas de recesión económica para el próximo año impactarán negativamente.

Nuestro sector no estará exento de las crisis globales. La pregunta obligada, en este contexto, es si la Nación podrá hacer frente a sus obligaciones de pago para las obras públicas; no olvidemos que los contratos de obras son a mediano plazo y que los procesos constructivos se desarrollan con plazos mínimos de un año. En definitiva, los flujos comprometidos serán la mayor incertidumbre a vencer, potenciada por un nivel de tasas de interés en el sistema financiero altamente positivas, que inhiben las inversiones productivas. De lo expuesto se desprende como opinión generalizada que habrá que extremar los cuidados para asegurar la rentabilidad de los contratos. De no producirse una desaceleración en la obra pública, el nivel de actividad durante 2009 será similar al de 2008.

Comentá la nota