Incendian el comedor del Colegio Juan XXIII

El comedor del Colegio Juan XXIII fue incendiado por autores desconocidos. El hecho ocurrió ayer a las 3:30, mientras el padre Corti dormía en su casa, a solo metros de las llamas. Tras aspirar un poco de humo, debió ser internado en una clínica, donde anoche ya estaba fuera de peligro.
Las cenizas y la desazón. En los trabajos de limpieza la gente se llevaba las chapas quemadas para construir viviendas.

El padre Juan Corti prácticamente no puede caminar. Sin embargo ayer, en medio de la oscuridad, una situación límite lo llevó a realizar más de diez metros a pie, descalzo, con pasos lentos. A su paso, aspiró el humo del fuego que consumía por completo el comedor de su Colegio Juan XXIII. El mismo que a diario alimentaba a 120 niños de bajos recursos y donde también funcionaba un salón de música y usos múltiples de la escuela salesiana.

Según las primeras investigaciones, el fuego comenzó sobre las 3:30 de la madrugada en una batea de basura que se encontraba en el patio del colegio ubicado en Los Pensamientos y San Martín.

Los perros no ladraban, por lo que fueron los ruidos de las chapas que caían del techo y las paredes que se desmoronaban tras el paso destructor de las llamas lo que despertó a Marcus Rusconi, el enfermero personal del cura gaucho.

Rusconi dormía en una de las habitaciones de la vivienda del padre Corti. "Escuché ruidos muy fuertes, me desperté y me di cuenta de que no había electricidad en la casa. Salí al patio y había vecinos que gritaban; se estaba consumiendo todo", contaría pocas horas después.

Lo primero a lo que atinó el enfermero italiano fue a rescatar al padre Corti que se encontraba durmiendo en su habitación. El calor ya era insoportable en el lugar; el predio de la Escuela Juan XXIII se convertía en una caldera.

Rusconi entró y cuando salió con el "cura gaucho" el portón de la casa ya ardía. En pijamas y sin zapatos, Corti caminó como pudo al menos unos 20 metros. El cura fue rescatado por su enfermero personal en medio de la oscuridad.

El fuego amenazaba con tomar la casa cuando de repente hizo su aparición una dotación del Destacamento 1 de Bomberos Voluntarios. La autobomba llegó a sofocar el siniestro en el momento justo. La dotación de bomberos de inmediato se abocó al enfriamiento de la casa de Corti y de esa manera lograron al menos salvar la vivienda del salesiano.

TESTIMONIO

"Caminó como pudo cuando él no puede caminar, lo tiré arriba del concreto y llamamos una ambulancia; era una situación muy dramática; respiró humo, lo internaron. Por la mañana estaba complicado, pero ya está mejor y mantiene un respirador" contó Rusconi.

Los bomberos y la policía coinciden que el fuego se inició en una batea que se encontraba en el patio de la escuela donde autores desconocidos habrían ingresado. Las llamas se adueñaron rápidamente del comedor y de la cocina.

"Es una situación muy triste porque se la toman contra las instituciones hechas para ellos. Esto lo causa la falta de contención familiar. Es la realidad en la que estamos viviendo", reflexionó Rusconi.

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