Se impuso una polémica propuesta oficial para la estabilidad laboral.

El 90% de los obreros de la metalúrgica votó por congelar sus sueldos y aceptar suspensiones rotativas. Obtienen garantías de que no habrá despidos. La inédita votación puede ser un caso testigo para otras compañías en problemas.
Los operarios de la autopartista Paraná Metal, de Villa Constitución, aceptaron ser suspendidos en forma rotativa y mantener congelados sus salarios hasta marzo de 2010 a cambio de conservar todos los puestos de trabajo. El 90% de los 791 empleados efectivos de la compañía votaron a favor de una propuesta en ese sentido elaborada por el Ministerio de Trabajo. El resultado de la votación sin precedentes abrirá la puerta al ingreso de nuevos inversores, que aguardaban la aceptación del ajuste para hacer público su arribo. El caso se constituirá en un caso testigo para las compañías en crisis.

Hoy a las 11 se firmará en el Ministerio de Trabajo el acuerdo que pondrá fin a un conflicto iniciado a fin de año, cuando la autopartista dio a conocer su intención de desprenderse de sus 1.200 empleados por el bajón en la demanda de piezas. De la firma del entendimiento participará la conducción de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), de la filial Villa Constitución del gremio y de los delegados de la comisión interna de la fábrica, junto a directivos de la empresa.

Durante las negociaciones, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, advirtió a los dirigentes sindicales que había empresarios interesados en realizar inversiones, pero que para hacerlo requerían de un cronograma de suspensiones y de un ajuste en los costos salariales.

De acuerdo a la propuesta oficial, en una primera etapa volverán a sus tareas 500 operarios y los otros 700 quedarán suspendidos, con el cobro del 70% de sus salarios habituales. Fuentes oficiales dijeron que se aceptó la propuesta de la UOM de rotar las suspensiones entre todo el personal.

En cuanto a los sueldos, se implementará un cambio en las escalas por el cual no tendrán efecto los aumentos salariales que el sindicato nacional logre pactar este año y durante el primer trimestre de 2010. De este modo los operarios no sufrirán rebajas pero tampoco tendrán actualizaciones. El Estado volverá a subsidiar con 600 pesos los salarios de cada trabajador, y aceptará que parte de cada ingreso sea no remunerativo y que por lo tanto la empresa no se vea obligada a realizar los aportes a la seguridad social.

Paraná Metal era una empresa subsidiaria de Ford y arrastraba desde entonces sueldos alineados con las terminales automotrices, muy por encima de los que se pagan en el sector de autopiezas. Con el congelamiento, la fábrica de Villa Constitución comenzará a equipararse con las de su misma actividad en términos de ingresos. La empresa elabora piezas fundidas en bruto y sus principales clientes son Ford y General Motors.

Respecto del posible inversor anunciado por Tomada, en la UOM dijeron que el nombre que sonó más fuerte en las negociaciones fue el de Arturo Acevedo, número uno de Acindar. De hecho, uno de los negociadores por la empresa, Carlos Leone, es un hombre que pertenece al grupo de trabajo de Acevedo. A pesar de estar al frente de Acindar su papel es sólo formal porque la siderúrgica fue vendida al gigante indio Arcelor Mittal, lo que reforzaba la tesis de su interés por hacerse del control de una empresa propia bajo el amparo del Gobierno. La versión señalaba que el propio Néstor Kirchner había sugerido el nombre de Acevedo.

De todos modos, en las últimas horas surgió una nueva hipótesis, según la cual el plan de ajuste apuntaría a sanear las cuentas de la autopartista para luego venderla. A mitad del año pasado un grupo brasileño sondeó a las actuales autoridades pero la negociación no avanzó por los elevados costos salariales y la baja tecnificación en los procesos productivos.

Alberto Piccinini, jefe de la seccional Villa Constitución de la UOM, destacó la “práctica democrática” que representó someter a votación secreta la propuesta del Gobierno, y haber conseguido la estabilidad laboral sin rebaja de sueldos. También valoró que el congelamiento salarial se haya fijado por un año en lugar de dos, como pretendían los directivos de Paraná Metal. “Todavía falta discutir la manera en que se rotarán las suspensiones, pero la idea es que el personal regrese a la fábrica lo antes posible”, agregó a este diario el dirigente regional.

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