Un impulso decisivo para Morales

Por Juan Landaburu

Una década atrás lo hizo Hugo Chávez en Venezuela y en septiembre pasado lo consiguió Rafael Correa en Ecuador. Ayer, Evo Morales siguió los pasos de ambos y alcanzó el objetivo central que se había fijado hace tres años, cuando asumió la presidencia: imponer una Carta Magna a su medida que le permitiera "refundar" Bolivia.

El nuevo texto constitucional no sólo consolida un proyecto hegemónico que encuentra su máxima expresión en el estatismo y en la reivindicación de las naciones indígenas, sino que también les da vía libre a las ambiciones del ex líder cocalero de extender sus años al frente del Palacio del Quemado, ya que por primera vez introduce la reelección inmediata.

"El referéndum de ayer fue una de las etapas para lograr la permanencia indefinida en el poder de Evo Morales", señaló a LA NACION el analista boliviano Cayetano Llobet.

Y es que, al parecer, en el referéndum de ayer no estaban en juego los aciertos o desaciertos del nuevo texto constitucional, sino, fundamentalmente, el liderazgo de Morales.

"Lo que estaba en juego era el proyecto hegemónico del MAS (Movimiento al Socialismo). Estaba en juego, una vez más, la figura de Evo Morales como líder indiscutible. Fue un referéndum plebiscitario", opinó el analista boliviano Diego Ayo.

A diferencia de Chávez y Correa, que consiguieron la reforma constitucional con cierta comodidad, Morales debió batallar a lo largo de tres años en medio de una profunda polarización política que dejó a Bolivia al borde de la fractura.

Al punto que, tras la escalada de violencia que alcanzó el clímax con la matanza de Pando de septiembre pasado, Morales no tuvo otra alternativa que negociar con la oposición en el Parlamento para convocar a un referéndum urgente y evitar que su proyecto naufragara.

Más de 100 artículos del texto original redactado por la Asamblea Constituyente fueron reformados en ese acuerdo parlamentario. Y Morales debió renunciar a la reelección indefinida, una concesión clave, meses después de que la obsesión de su aliado Chávez con ese mismo objetivo le propinara su primera derrota en las urnas venezolanas.

Sin embargo, algunos dudan de que esa concesión sea definitiva. "Hay una voluntad hegemonista. A partir de hoy van a buscar reformar la Constitución y perpetuarse. Ellos van a tener esa voluntad", consideró Ayo.

A pesar de las controversias que despierta su estilo, Morales fue elegido con el 54% de los votos y ratificado en agosto pasado con el 67%, por lo que no parece una idea remota que impulse otra reforma en el corto plazo.

"El nuevo mecanismo de reforma constitucional es muy sencillo, de modo que la nueva Constitución tiene una enorme facilidad para ser reformada. Es una Constitución sin candados", explicó Llobet.

Profundización

Tras los referéndums revocatorios de agosto pasado y los violentos sucesos de Pando, la otrora férrea oposición de los prefectos y comités cívicos de la llamada Media Luna del oriente boliviano ha quedado desdibujada, y las únicas nubes que podrían ensombrecer a Morales parecen ser las de la crisis financiera.

"La oposición está desestructurada. Se ha quebrado su unidad y no hay liderazgos alternativos. Esta carencia de liderazgos es tremendamente favorable a Morales", señaló Ayo.

En ese contexto, las elecciones de diciembre próximo se perfilan como un mero trámite, y todo parece indicar que Morales sellará su permanencia por lo menos hasta 2014. Y, con el nuevo marco legal que supone la nueva Constitución, tendrá piedra libre para profundizar su modelo estatista, indigenista y centralista.

La nueva Carta Magna ha sido elogiada por garantizar nuevos derechos civiles y por reivindicar a los históricamente castigados pueblos indígenas, pero a su vez abre la puerta a nuevos focos de tensión en un país ya convulsionado.

El candente conflicto entre los departamentos con demandas autonómicas y el gobierno central podría agravarse, porque la nueva Constitución reconoce la autonomía de 36 naciones indígenas, que ahora tendrán el control de los recursos naturales de sus territorios.

"Va a haber problemas con los municipios, que van a perder recursos, y con las prefecturas, porque no hay jerarquías. La ley que saque un prefecto no tiene que cumplirse a nivel de autonomía indígena. En ese limbo, terminará decidiendo el gobierno central", señaló Ayo.

Además, la Iglesia Católica ya levantó su voz porque, en su opinión, el texto prepara el terreno para despenalizar el aborto y legalizar los matrimonios entre homosexuales.

Y los jueces han manifestado su rechazo absoluto porque a partir de ahora los integrantes de órganos tales como el Tribunal Supremo o el Tribunal Constitucional serán elegidos por los ciudadanos.

Hasta ahora, toda esa efervescencia ha favorecido al mismo actor: el propio Morales, que, en medio de cada crisis, de alguna forma ha logrado fortalecerse.

54%

Elecciones presidenciales

En diciembre de 2005, Evo Morales obtuvo la mayor victoria en más de medio siglo y se convirtió en el primer presidente indígena del país.

67%

Referéndum revocatorio

En agosto pasado, una amplia mayoría lo ratificó en el cargo, lo que significó un revés para la oposición.

60%

Referéndum constitucional

Ayer, los bolivianos aprobaron la reforma constitucional impulsada para "refundar" Bolivia.

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