El impulso al consumo no llegaría a las familias pobres

La batería de anuncios gubernamentales que buscan esquivar la recesión y promover el consumo podría fallar en un punto: están orientados a quienes trabajan en blanco y perciben salarios medios y altos."Los incentivos fiscales y crediticios impactan positivamente de manera directa entre quienes operan en la formalidad", advierte un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), que advierte que "es fundamental contemplar políticas que operen más directamente en favor de las familias que viven del trabajo informal y que son las de menores ingresos"
Según datos del INDEC de 2005 en los que se apoya el trabajo (luego se dejó de difundir la Encuesta Permanente de Hogares), los pobres reciben el 51 por ciento de sus ingresos del trabajo en negro.

La mayoría de las medidas anunciadas hasta ahora (blanqueo de capitales, moratorias impositivas, créditos para el consumo, derogación de la tablita de Machinea) beneficia a los empleados en el sector formal de la economía."Esto les da un sesgo regresivo ya que los pobres tiene muy limitado acceso al trabajo formal", indica el estudio del IDESA, que preside el ex funcionario cavallista y actual titular de la Caja de Jubilaciones de Córdoba, Osvaldo Giordano."Desde la perspectiva de los pobres, su situación queda condicionada a cómo opere el efecto 'derrame' sobre el sector informal", continúa.Así, las medidas podrían acentuar la desigualdad social. "Si los beneficios se centran en el sector formal, se van a agravar las inequidades distributivas ya que la informalidad laboral es un problema masivo y concentrado en lo segmentos más pobres de la sociedad", concluye el estudio.

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