Impulsan restricción horaria al Casino Club

Esta tarde, ingresará al Concejo Deliberante un proyecto del Frepam que promete revitalizar una discusión que el PJ cerró abruptamente en 2006. Los concejales del Frepam, que cuentan con mayoría propia, impulsan una iniciativa que impone una restricción al horario de funcionamiento de las dos salas de juego que la empresa Casino Club posee en Santa Rosa.
La misma faculta al Ejecutivo municipal a determinar la franja horaria para el funcionamiento de los distintos rubros comerciales. Establece que casinos y bingos deberán abrir sus puertas a las 18 y cerrarlas a las 6 del día siguiente. Se trata de una modificación a la ordenanza que regula los espectáculos públicos en la ciudad, sancionada en 2004.

Algo similar había intentando hace tres años el entonces concejal del ARI, Daniel Decristófano (el horario era de 17 a 6), pero su intento, apoyado por el resto de sus pares opositores, chocó con la férrea oposición de la bancada del PJ, fogoneada por el fuerte rechazo al mismo por parte del presidente del Instituto de Seguridad Social (ISS), Miguel Angel Tavella.

Los fundamentos del Frepam no distan mucho de los expuestos entonces por el arista. Refieren a que las salas del casino funcionan desde las primeras horas del día hasta las últimas de la madrugada; a que muchos de los jugadores son personas de bajos recursos que terminan perdiendo allí sus exiguos ingresos; y que todos quedan expuestos al juego compulsivo (ludopatía), una adicción reconocida desde 1980 como una enfermedad primaria.

En uno de los argumentos medulares del proyecto de ordenanza, el Frepam consideró con "absoluta certeza" que el municipio cuenta con "el poder de policía" para ejercer la regulación y control a través, por ejemplo, de las ordenanzas 1811/96, 1865/96 y 3218/04 que establecen horarios tope a los distintos locales nocturnos pero nada dicen del casino. "Un inexplicable olvido", dice el frente oficialista.

"Hemos visto privatizar empresas estatales, clausurar parques industriales, quebrar empresas que daban trabajo a cientos de operarios y, en su lugar, hemos permitido la construcción en medio de la capital de la provincia de un monumento a la timba", sostienen los autores, en alusión a la desregulación estatal imperante.

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