Por el impuestazo de Macri, las empresas piensan dos veces antes de sacar un crédito

Algunas fechan sus contratos con los bancos antes del 9 de enero, para eludir el nuevo Impuesto a los Sellos de la Ciudad. Quiénes están afectados
Tomar un préstamo se ha convertido prácticamente en un lujo para los argentinos. En el último año, la suba de las tasas de interés encareció mucho la financiación. Además, por el aumento de la morosidad los bancos piden cada vez más requisitos a los que quieren endeudarse. Y para colmo, a partir de este año, tanto los individuos como las empresas que busquen sacar un crédito en la Capital Federal deberán pagar más impuestos.

Desde el 9 de enero está vigente la versión ampliada del Impuesto de Sellos de la Ciudad, que fue aprobada a fines de 2008 junto con el Presupuesto para este año. Según la nueva normativa, a partir de ahora quienes tomen préstamos personales, prendarios, o hipotecarios de más de $288.000, deberán pagar una tasa del 0,8% en concepto de ese gravamen. También deberán abonarlo las empresas que accedan a la financiación bancaria –con algunas excepciones–, y aquellos que decidan contratar determinados seguros, como los del auto, de incendio o de robo, entre otros. Además, subió de 4% a 5% la alícuota de Ingresos Brutos que pagan los créditos.

En rigor, la nueva regulación establece que pagarán el Impuesto de Sellos casi todas las operaciones monetarias y los contratos “registrados contablemente que representen entregas o recepciones de dinero que devenguen interés, efectuadas por entidades financieras con asiento en Ciudad de Buenos Aires”, dice el Boletín Oficial. “Esto es un golpe fuerte a la actividad económica en Buenos Aires”, dijo Sebastián López Sansón, socio del estudio O’Farrell y especialista en derecho tributario. Tanto es así, que desde los bancos se mostraron preocupados por el tema. Además, en las empresas están buscando eludir el pago del gravamen fechando los contratos que realizan por estos días antes del 9 de enero, día en que entró en vigencia la ley.

La creación de este impuesto es una muestra clara de que la urgencia por recaudar está a la orden del día en la Capital. La administración de Mauricio Macri tiene necesidades de financiación apremiantes, desde que la crisis internacional frenó la emisión de un bono por $1.750 millones, que estaba prevista el año pasado. Con el nuevo impuesto, es posible que Macri logre incrementar la recaudación considerablemente, sobre todo porque la normativa grava hasta a la transferencia de jugadores de fútbol de los clubes de primera división.

En lo estrictamente financiero, lo que puede decirse es que quien tome un crédito o una póliza de seguro deberá pagar por una sola vez el 0,8% del total de lo que cueste el producto que esté contratando. “Quienes se verán afectados más directamente serán las empresas”, dijo López Sansón. Y es que las compañías suelen hacer operaciones por montos importantes, en los cuales el 0,8% se vuelve una carga significativa. Por ejemplo, una empresa que tome un préstamo por u$s 10 millones, abonará u$s 80.000 de impuesto.

Entre los productos que están exentos de pagar este tributo se encuentran los préstamos hipotecarios de menos de $288.000, los créditos concedidos para financiar operaciones de importación y exportación, los seguros de vida y los otorgados por ART y las operaciones que otorguen una renta financiera, como los plazos fijos, y la compraventa de acciones y bonos en la bolsa, entre otras cosas.

Comentá la nota