"Es imposible prescindir de la ambición de poder del peronismo"

Para el jefe de la bancada de diputados de Unión-PRO es "estúpido" imaginar espacio sin el "armado territorial" del PJ. Cree que 2011 debe ser el año del proyecto presidencial de Mauricio Macri y se distancia de la dirigencia rural: "No piensan en términos políticos".
En las formas, sus expresiones y su traje impecable, Federico Pinedo revela un aire de tradición. En los cuadros de su despacho del Congreso, también. Al lado de una foto suya en la que saluda al papa Juan Pablo II, hay un afiche de su bisabuelo homónimo, dirigente del Partido Socialista, y un cuadro del ex presidente Julio Argentino Roca.

En tal escenario, el jefe de bloque de diputados de Unión-PRO, explica que más que "naïf, es estúpido" pensar en un gobierno nacional del PRO que prescinda del peronismo. Es que, para Pinedo, no hay dudas: "2011 es el año" en que Mauricio Macri será, como Roca, presidente de los argentinos.

–¿Qué piensa de las últimas concesiones del Gobierno al sector agropecuario?

–Hasta las cosas que el Gobierno hace bien las rodea de negación y un aislacionismo que genera un efecto negativo.

–¿No avala ninguna de las medidas, entonces?

–Las de la carne me parecieron razonables, pero sostener que ofrecieron lo mejor que se pudo haber inventado en la historia de la humanidad es incomprensible.

–En el acto de inauguración de la Rural, Hugo Biolcati estuvo muy duro con el Gobierno. Y la semana pasada, Carlos Garetto dijo que "la oposición no se enteró que ganó las elecciones". ¿Qué les estaba pidiendo?

–Fue un grosero error político de Garetto. No sé qué nos estaba pidiendo. Nuestra responsabilidad es llevar el país a la otra orilla, que el pueblo sufra menos de lo que está sufriendo. Ni Biolcati ni Garetto piensan en términos políticos o de Estado. Nosotros no estamos para ganarle al Gobierno, estamos para cuidar a la Argentina.

–¿No tiene miedo de que la corporación agrícola conduzca a la oposición e intente manejar los tiempos del Congreso?

–Siempre hay una presión corporativa sobre la política. Siempre las empresas o los sindicatos quieren imponer su propio interés en la decisión política. El secreto está en no darles bola, obviamente.

–Ustedes tomaron la bandera "del campo". Incluso Luciano Miguens integra el PRO. ¿No les costará "no darles bola", llegado el caso?

–Y, si fuéramos mantequitas políticos, sí. El tipo que está preso de los intereses debería renunciar a la política.

–Si llegaran a ser gobierno, ¿se pelearían con la Mesa de Enlace en el caso de que sus reclamos fueran desmedidos?

–Por supuesto. Nuestra preocupación es que la Argentina produzca, no es defender los intereses de Juan o de Pedro.

–¿Tiene expectativas en el diálogo político?

–La mitad de mi ser dice tenemos que ayudar al Gobierno. La otra mitad dice: si el Gobierno va a destruir al país, tengo que evitar que lo haga y oponerme. No sabemos qué va a hacer el Gobierno, y el oficialismo, en Diputados, tampoco lo sabe. Ganan tiempo, pero el tiempo se acaba. El kirchnerismo sólo piensa en el corto plazo. El problema es que, en algún momento, llega el largo plazo.

–Se acaban el tiempo y los recursos. El kirchnerismo plantea que podría bajar retenciones agrícolas si ese déficit se compensa con otro ingreso.

–El 80% de los problemas del agro se resuelve fácilmente. Hay que eliminar los kiosquitos de Guillermo Moreno. Hay que terminar con los controles de precios, la prohibición de comercialización, los cupos para exportaciones, las apretadas por teléfono. Nos preguntan de dónde vamos a sacar la plata. Ahí está: saquemos a Moreno y vamos a ganar un montón de plata.

–¿Detrás de Moreno hay un política de control, de negocios, o de ambas cosas?

–Son políticas de control muy negativas, primitivas y destructivas. Pasa que, cuando uno pone kioscos, se arman negocios más allá de la voluntad de Moreno. Estoy seguro de que entre los que reciben subsidios por feedlots, hay tipos que hacen negocios; algunos muy cercanos al poder.

–Moreno comparte la concepción de Cristina Kirchner sobre la economía: sacar a uno y dar a otro. ¿Coincide con esa visión?

–Los Kirchner son de Santa Cruz y tienen razonamientos económicos extractivos. Creen que toda la riqueza se produce igual que el petróleo. Tienen la teoría de la sábana corta, lo que los economistas llaman "suma cero". La economía, en verdad, es una rueda que se va moviendo en espiral hacia fuera, va creciendo y generando riqueza. El Gobierno debe empujar la rueda y no sentarse arriba de la riqueza.

–¿Hay que reprivatizar Aerolíneas Argentinas, como propuso Mauricio Macri?

–Hay que tener un sistema que garantice los vuelos. No puede ser que los miserables de las villas tengan que costear los vuelos de los ricos. Puede ser privada o estatal. Ahora están gastando 500 millones de dólares por año en AA. La mitad de lo que cuesta la baja de las retenciones.

–¿Agustín Rossi, el jefe del bloque K, cumplirá su promesa de discutir por separado la prórroga al Código Aduanero que permite cobrar las retenciones?

–La va a cumplir.

–¿Ustedes van a apoyar la prórroga del resto de la legislación que contiene delegaciones en el Ejecutivo?

–Nos comprometimos a discutir el tema. No estamos de acuerdo en prorrogar la delegación. Todas las decisiones de Moreno provienen de facultades delegadas. Con ese método están destruyendo a la Argentina.

–¿Pedirán la anulación total de los superpoderes o aceptarán el límite del cinco por ciento?

–Quien tiene que decidir cómo se gasta la plata es el Congreso. Estamos trabajando sobre una propuesta que limitaría el 5% y que no permitiría cambiar la finalidad de los fondos.

–¿El Congreso podría convertirse en un campo de batalla entre oficialismo y oposición o, por el contrario, la realidad impondrá límites a las peleas?

–La única verdad es la realidad. Néstor Kirchner tendría que ser más peronista y asumirla. Vivimos en democracia, y la democracia es el gobierno del pueblo. Eso Rossi lo entendió perfectamente. Tuvo mucho patriotismo cuando reconoció que hasta diciembre podría ganar las votaciones a lo Pirro, pero que eso no le haría bien al país. Tampoco veo especulación electoralista en la oposición.

–Usted critica a los que consideran que el Estado es un árbitro entre sectores. Ésa es una idea netamente peronista, bonapartista. Y el peronismo aparece como un aliado insalvable para el PRO.

–Definir al peronismo es una cosa bastante compleja. Creo que al peronismo no lo define su concepción estatista de la economía ya que ni Juan Domingo Perón, cuando firmó contratos petroleros, ni después Menem, lo fueron. Al peronismo lo define el hecho cultural de que nadie es menos igual que otro. La revolución de la igualdad que muchas veces olvidan los propios peronistas.

–En nombre de los pobres, muchas veces el peronismo hace lo contrario. El Gobierno aplicó un tarifazo al gas y lo justifica diciendo que es para que paguen más los que más consumen.

–Lo que hizo el Gobierno con el gas es una canallada. A través de los subsidios les regalaron el gas a los ricos de San Isidro y de la ciudad de Buenos Aires para ganar la elección de 2005. Lo hicieron a costa de los pobres que consumen garrafas y de quienes tienen un consumo básico, a los que le imponen una penalidad. ¿Cuánto incide en el presupuesto de Amalita Fortabat el gas? Incide el 0,0001 por ciento.

–Hay un máxima que asegura que sin el peronismo no se puede gobernar. ¿Cree en eso?

–Creo que algunos dirigentes que amenazan con hechos violentos sobreactúan su importancia. No hay que temerles. Me hacen gracia los que dicen: "No hay que hacer nada con los radicales, ni con los peronistas". En ese caso habría que irse de la Argentina.

–En el PRO hay opiniones sectores que piensan que pueden prescindir del peronismo y del radicalismo. ¿Son naïfs?

–Eso no es naïf, es estúpido. Prescindir de la revolución de la igualdad del peronismo, de su ambición de poder, de su apuesta al armado territorial, me parece imposible. Si mi partido pensara eso, yo no sería miembro de ese partido. Tenemos márgenes extremistas, pero convivimos los peronistas, Michetti, radicales, Macri, yo, productivistas.

–¿Macri será candidato a presidente en 2011?

–No voy a contestar por Macri. Para mí, 2011 es el año. El año para dejar atrás las frustraciones. Siempre hay algunos teóricos que dicen que mejor es esperar, pero yo digo que la Argentina se nos está escurriendo entre las manos. Tal vez sea que me estoy poniendo viejo. Creo que hay que tomarse con seriedad la necesidad de acuerdos para mejorar la Argentina. Estoy pensando en Macri, Carlos Reutemann, Julio Cobos. Si no conseguimos acuerdos básicos, no merecemos que nos voten.

–¿Cuánto influye el asesor Jaime Durán Barba en la política del PRO?

–Durán Barba es un tipo que nos enseña. Me enseñó que la gente ve el país totalmente distinto de cómo lo ven los políticos. Para ganar elecciones es bueno. Si uno le pide estrategias nacionales para la economía o la energía, se equivocó de sujeto. La política es el día después de las elecciones.

–¿Qué diferencias y similitudes percibe entre Mauricio Macri y Francisco de Narváez?

–Tienen matices, pero ambos tienen mucha disciplina personal y la convicción de que lo importante son los resultados. Son para nada carismáticos, son niños ricos que cada día se sienten más jóvenes. Al Colorado lo noto más relajado, le gusta comer, siempre se podrá tomar algo rico o fumar con él. Con Mauricio parece que estás en un monasterio. En ese sentido Mauricio es más cartonero que Francisco. Le sale el cartonero Báez. Mauricio es más lejano en sus alianzas. Francisco es más aluvional, acepta todo.

–En caso de que Macri decida no ser candidato a presidente en 2011, ¿Julio Cobos es el plan B de De Narváez?

–No, hay una buena relación entre ambos. Yo también me llevo bien con Cobos. De Narváez está trabajando en forma conjunta con Macri. Es indiscutible.

–Además, Macri se va a decidir ser candidato a presidente, ¿no le parece?

–No me caben dudas.

"Con el Fino Palacios no nos equivocamos"

-A pesar de todas las objeciones recibidas, Macri insiste en que el ex comisario Jorge "El Fino" Palacios, expulsado de la Policía Federal, sea el jefe de la nueva policía porteña. ¿Por qué tanta obstinación?

–Porque cree que no se equivoca. Cuando Mauricio se equivoca, da vuelta la página.

–¿Y no se equivoca?

–A Palacios lo acusan de haberle avisado a un tipo para que se escapara. En verdad, él llamó para ver si estaba en la casa y después lo metió preso. Seríamos unos canallas si degollamos a un tipo que pensamos que es honesto, que ha sido condecorado por el Estado de Israel y por Estados Unidos, para que sea más cómodo para nosotros. El de Palacios es un tema que las fuerzas de izquierda tomaron como bandera.

–También la oposición porteña, los organismos de Derechos Humanos y hasta la AMIA.

–No es la AMIA, es un grupo que se llama Memoria Activa. Tres presidentes de la DAIA lo bancaron a Palacios. Han tomado el tema como bandera política para pegarle a Macri. Si nos equivocamos, asumimos el costo, pero no creo que nos hayamos equivocado.

–También estuvo sospechado por su desempeño en el caso de Axel Blumberg.

–En el caso Blumberg fue llamado como testigo. No se puede condenar a la gente por títulos o sospechas.

"¿Cómo se vincula a Marx con el coito?"

A pesar de su foto junto a Juan Pablo II y de su catolicismo confeso, Pinedo ironiza sobre las últimas opiniones del arzobispo de La Plata y presidente de la Comisión Episcopal de Educación, Héctor Aguer, quien juzgó como "neomarxista" a un manual de formación docente sobre temas de educación sexual. "Estudié bastante al marxismo y no entiendo cómo se lo puede vincular con el coito. Salvo que sea por la teoría de Marx de la estructura y la superestructura, que es como un arriba y abajo.

Es lo único sexual que se me ocurre sobre el marxismo", afirmó, entre risas, Pinedo.

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