De importante a prescindible

Marcelo Cáceres comenzó a distanciarse de Luis Juez y el Frente Cívico después de las elecciones del pasado 28 de junio, al reprocharle que en lugar de abrir esa coalición a la incorporación de nuevos sectores –sobre todo peronistas–, se encerró cada vez más en su grupo de hombres de confianza.
Ese quiebre venía precedido de una molestia de fondo por el hecho de que, a la hora de buscar potenciales aliados, Juez siempre priorizó a radicales y socialistas, y no a dirigentes provenientes del peronismo pero alejados de la estructura formal del PJ, como es el caso del propio Cáceres y su esposa Sandra Trigo, concejala de Córdoba por el Frente Cívico.

"En mi caso, nadie puede hablar de traición. Juez nunca me llevó el apunte a lo largo de un año y llegó un momento en que me sentí prescindible en su proyecto", repite Cáceres a quien quiera oírlo.

En ese sentido, su situación es muy clara: dio el portazo al juecismo y se recostó junto al actual intendente de Córdoba, a partir de sus vínculos de años con referentes kirchneristas.

Despejado ese horizonte, queda por ver qué hará Trigo, quien también le reprocha "errores de conducción" a Juez, pero asegura tener independencia de criterio de su marido. Aun así, nadie los imagina militando en espacios políticos antagónicos, como lo son hoy el juecismo y el giacominismo

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