Ya no importa Redrado, sino el voto de Cobos

Por Walter Brown

Desde el mismo momento en que la presidenta Cristina Kirchner aceptó, forzosamente, activar la participación de la comisión bicameral del Congreso para llevar a cabo su intención de remover al titular del Banco Central, Martín Redrado sabía que sus horas en la entidad monetaria estaban agotadas

La mandataria concretará su deseo apenas lleguen los dictámenes a su despacho, sea cual fuere el contenido de los mismos, y concentrará la presión en su equipo económico para que acelere el canje con los bonistas por la deuda en default y encuentre una fórmula para reactivar el Fondo del Bicentenario. Dado el carácter no vinculante del consejo que emitirá la comisión, el único interés que despiertan los dictámenes radica en la posición política que expresen. Difícil es pensar que el oficialista Gustavo Marconato se pronuncie en contra de la decisión presidencial. O que Alfonso Prat–Gay genere una crisis interna con Elisa Carrió, votando a favor del despido, más allá de las críticas que pueda tener sobre la gestión Redrado. Por ello, quizá lo único que pueda alterar la escena es el voto del vicepresidente Julio Cobos. Si, como se espera, apoya la remoción, se producirá un hecho infrecuente desde la caída de las retenciones móviles, que alimentará el debate de oficialistas y opositores: la sintonía del binomio presidencial.

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