Qué implica el cierre del relleno sanitario.

Se debe remediar un predio con 10 millones de toneladas de basura enterradas. Y hay que encontrar un terreno alternativo.
Con la decisión de la Municipalidad de Córdoba de cerrar el enterramiento sanitario de Potrero del Estado, comienza una nueva etapa en la que se discutirá sobre los procesos que deben llevarse adelante para remediar ambientalmente el predio y sobre la necesidad de encontrar un terreno alternativo.

Desde hace 27 años, la ciudad de Córdoba entierra en ese lugar los residuos que diariamente producen sus habitantes. Y desde hace unos años, otras 18 localidades también destinan allí sus desechos.

A principios de los ’80, se eligió el enterramiento para terminar con los basurales a cielo abierto que funcionaron en la década de 1970, en la zona donde hoy se asienta barrio Nuestro Hogar III. Esos basurales se habían establecido después del cierre de dos incineradores que se encontraban en los barrios Observatorio y Villa Belgrano.

Por mes, unas 75 mil toneladas de basura llegan al relleno para ser compactadas y enterradas, sumando unas 900 mil toneladas anuales. Y en la década del ’80 y del ’90 se procesaban unas 200 mil toneladas de basura por año.

Por lo tanto, el cierre del vertedero significará remediar ambientalmente un predio de 220 hectáreas, que tiene enterrados más de 10 millones de toneladas de residuos. Esa basura está dividida en nueve fosas. Las primeras ocho se utilizaron desde 1982 hasta 1998, y hoy están cerradas.

En 1996 se descubrió que en esas celdas no se colocaba una membrana que impide que los líquidos lixiviados –que se producen por la descomposición de la basura– se filtraran hacia las napas subterráneas. La empresa que operaba el predio en esa época aseguraba que, por las características arcillosas del suelo, no era necesario colocar esa membrana impermeabilizante.

La polémica que se desató obligó a la operadora a comenzar a utilizar, desde esa época, las membranas en las fosas siguientes, denominadas geotextiles.

Fosa polémica. Ya en 1998, con la entrada en vigencia de un nuevo contrato de recolección de residuos en la Capital, se abrió una nueva fosa, mucho más grande que las anteriores.

Se trata de la fosa nueve, que tiene 840 metros de largo por 385 metros de ancho, una profundidad de 16 metros y una altura, según Crese, de 22 metros. Es la celda que se sigue utilizando hasta la actualidad, y que tendría una vida útil que le permitiría seguir operando hasta 2016.

Esta fosa fue la que desató la polémica con la localidad de Bouwer, ubicada 3,5 kilómetros al este del enterramiento.

Es la famosa "montaña de basura" a la que hacen referencia los vecinos de esa localidad, cada vez que reclaman por el relleno. Se puede apreciar desde la ruta 19, a la altura del predio.

Según Raúl Montenegro, biólogo, presidente de Funam y asesor de la comuna de Bouwer, la verdadera altura de la fosa es de 27 metros, que, sumados a su profundidad, "dan una montaña de basura de casi 50 metros de alto, violando las normas básicas de la ingeniería sanitaria".

Un nuevo predio. La Municipalidad anunció que, en 60 días, la Universidad Nacional de Córdoba deberá elegir un nuevo predio para enterrar la basura que todos los días genera la Capital, dentro de su ejido. Ese territorio tiene una superficie total de 57.618 hectáreas, con 21.625 hectáreas urbanizadas.

Allí se debe seleccionar un predio lo suficientemente grande como para recibir las 75 mil toneladas mensuales de basura que hoy van a Potrero del Estado, y que debe cumplir con una serie de características para su correcto funcionamiento.

Por ejemplo, deberá estar alejado de urbanizaciones y de cursos de agua superficiales. Los vientos deberán soplar en dirección contraria a la de donde esté establecida la población más cercana.

Sus suelos deben tener muy baja permeabilidad, y las napas de agua subterránea deben estar a gran profundidad. Por otra parte, la elección de ese terreno deberá ser consensuada con los vecinos de la zona, para evitar que se sucedan las protestas y el malestar popular.

Rosario, por ejemplo, tuvo que cerrar un relleno sanitario porque un barrio cercano que estaba a 600 metros se opuso a su establecimiento. "Una vez que uno pierde un enterramiento sanitario, es muy difícil encontrar uno nuevo", dijo el secretario de Obras Públicas de esa ciudad, Pablo Seghezzo.

El funcionario recordó que ese inconveniente provocó que se incrementaran los costos de transporte y los riesgos ambientales. "Si uno tiene un lugar, hay que defenderlo", finalizó.

Características

Ubicación. 18 kilómetros al sur de Córdoba y 3,5 kilómetros al este de Bouwer.

Superficie. 220 hectáreas.

Terreno. Geológicamente estable, y con un suelo de baja permeabilidad.

Napas. Ubicadas a una profundidad de 90 metros, y alejadas de cauces de agua superficiales.

Monitoreo. Cuenta con seis pozos de monitoreo de aguas que llegan hasta la primera y segunda napas de agua subterránea.

Fosas. Posee nueve fosas. Las ocho primeras operaron desde 1982 hasta 1998. La novena fosa es la más grande y opera desde 1998. Posee una longitud de 840 metros y un ancho de 385 metros. Tiene una profundidad de 16 metros y una altura, desde la superficie, de 22 metros. Es la que se encuentra activa.

Quiénes entierran. La ciudad de Córdoba, Villa General Belgrano, La Falda, La Calera, Despeñaderos, Bouwer, Río Ceballos, Unquillo, Corralito, La Cumbrecita, Saldán, Malvinas Argentinas, Villa Allende, Alta Gracia, San José de la Quintana, Santa Mónica, Valle de Anisacate, Los Aromos y La Bolsa.

Cuánto se entierra. 75 mil toneladas mensuales.

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