Impiden un intento de usurpación frente a la villa 31

Impiden un intento de usurpación frente a la villa 31
Hubo graves incidentes, heridos y un incendio; habían comenzado a lotear el predio para su venta
Un fallido intento de usurpación de tierras, coléricos enfrentamientos con la policía y el incendio de un galpón marcaron la alborotada llegada de 2009 a la villa 31.

En lo que fue uno de los hechos de mayor tensión de los últimos años dentro del asentamiento de Retiro, entre la noche del sábado y la madrugada de ayer fue necesaria la intervención conjunta de efectivos policiales y del gobierno porteño para evitar la apropiación de un predio de dos hectáreas ubicado entre la estación del ferrocarril San Martín y la terminal de ómnibus.

El terreno, ocupado el día anterior, había comenzado a ser loteado y, según delegados del asentamiento y fuentes policiales, se ofrecían al mejor postor: los precios iban de los 100 a los 700 pesos cada uno.

Cinta, tiza y harina

El conflicto comenzó a gestarse en la mañana de anteayer, cuando unas 300 personas, entre las que se contaban mujeres y niños, madrugaron para ocupar el predio. La gente, en su mayoría provenientes de la llamada villa 31 bis, utilizó cinta plástica, tiza y hasta harina para marcar sobre el piso de tierra lo que serían los lotes donde levantarían sus viviendas.

Según indicaron fuentes policiales, pasado el mediodía el predio ya había sido loteado y los flamantes ocupantes se disponían a comenzar con las construcciones cuando, por la noche, efectivos de Infantería llegaron con la orden judicial de desalojar el predio.

En ese momento estallaron los choques entre la policía y los usurpadores, que arrojaron piedras y botellas a los efectivos, tres de los cuales resultaron heridos. En tanto, la Guardia de Infantería debió utilizar gases lacrimógenos y, según vecinos, hubo dos heridos de balas de goma, aunque esta versión no pudo ser confirmada.

Más tarde, ya durante la madrugada de ayer, y disconformes con el desalojo forzado, los grupos más radicalizados incendiaron un galpón de importantes dimensiones que contenía materiales ferroviarios y maderas. Una dotación de bomberos se encargó de controlar el fuego.

"Si no intervenía la policía, en dos días esto ya estaba lleno de casas de dos pisos", dijo Mónica Bustamante, una delegada de la villa 31 bis, parte del grupo de habitantes del asentamiento que rechazan nuevas usurpaciones y construcciones irregulares. De hecho, ayer en la villa se comentaba que no fueron pocos los que festejaron el desalojo. "Los mismos vecinos están en desacuerdo con la construcción indiscriminada. Si no los sacaba la policía, los sacábamos nosotros", sostuvo otro delegado.

En cambio, otros repudiaron la acción policial y justificaron la ocupación. "Eran familias que alquilan habitaciones y necesitan un lugar para vivir. No nos importa de quién es; necesitamos el terreno", sostuvo Amalia Aima, líder de la Mesa de Trabajo Padre Carlos Mugica.

El conflicto por las tierras de la villa 31 había tenido un pico de exposición en noviembre del año pasado cuando un grupo relacionado con organizaciones sociales cortó durante nueve horas la Autopista Illia. La medida de fuerza causó un caos de tránsito en una de las principales vías de acceso a la Capital.

Además, aquel episodio evidenció la disputa entre el gobierno nacional y el porteño por las territorios fiscales que maneja el Organismo Nacional de Administración de Bienes del Estado (Onabe). Desde la administración de Mauricio Macri culparon al Ejecutivo nacional por no haber ordenado a la policía levantar el piquete.

Actualmente en los pasillos de la villa confluyen dos grupos antagónicos: uno que se autodenomina "original", que apoya el proyecto mixto de urbanización y relocalización parcial que impulsa Macri. De hecho, esta facción participa activamente en las reuniones con la ministra de Desarrollo Social porteña, María Eugenia Vidal.

El otro grupo está compuesto por habitantes vinculados con organizaciones sociales como el Polo Obrero (PO), la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y el Movimiento Territorial de Liberación.

Ambos sectores se atribuyen la representatividad de la población de la villa 31, cuyo número supera los 30.000 habitantes y mostró un crecimiento fenomenal en los últimos años.

"Estos episodios violentos tienen que ver con las elecciones de este año. Todos quieren ser el puntero con el que el gobierno nacional se siente a hablar", opinó Norma Gutiérrez, delegada de la villa.

El gobierno porteño destacó ayer la importancia de que se haya impedido una nueva usurpación.

"Por primera vez en diez años se pudieron parar las construcciones irregulares", destacó el ministro de Espacio Público porteño, Juan Pablo Piccardo a LA NACION. Y agregó: "Hay que destacar que se trató de una acción conjunta entre tres ministerios de la ciudad, la mesa de delegados de la villa y la Policía Federal, que actuó rápidamente".

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