¿Se cae un imperio?.

Peñarol sufre serios dramas económicos y casi no ha pagado. Así, podría perder a Román y a Jackson.
En la 2003/2004, Peñarol tocó fondo y se salvó del descenso en la penúltima fecha. Desde aquella temporada, la dirigencia redobló la apuesta y armó equipos caros e importantes. Y así el club fue siempre animador hasta que se le dio en febrero pasado, cuando ganó la Liga de las Américas. Cada año le costó hacer frente a los gastos pero no se achicó y cumplió, aunque fuera con atrasos... Esta temporada no es la excepción y la dirigencia está sufriendo. Les debe tres meses y medio a los nacionales y los extranjeros, preocupados, ya reclamaron antes de empezar esta gira que sigue hoy en Comodoro (desde las 22, por TyC Sports, visita a Gimnasia). La deuda asciende a 1.000.000 de pesos cuando el presupuesto total es de 4.500.000. "Tenemos problemas, pero no son de gravedad. Esto se soluciona con trabajo, como cada año", dijo el directivo Alfredo Miño, quien se negó a darle más datos a Olé.

"Es cierto, estamos mal, peor que otros años, pero siempre hemos salido y hay confianza", explicó un allegado muy cercano. El comienzo de los problemas fue la elección de Mar del Plata como sede de la final de la Davis. Peñarol debió salir un mes del Poli y no tuvo un resarcimiento económico. Ahí perdió dinero. Se agravó al quedar afuera en casa de la Liga de las Américas y no recaudar ni siquiera para pagar la licitación de la sede. Los sponsors, si bien ninguno se cayó según este allegado, sufren la caída en las ventas y podría diferir pagos o algo peor. La convocatoria, además, ha sido menor a otras temporadas y eso incide. Tampoco ayudó la suspensión del último clásico (ver recuadro), cuya recaudación pensaba ser usada para pagar sueldos.

"Hace varios años que es así y nos pagan casi siempre al final", admitió Alejandro Diez. La peor situación es la de Román González, que ya fue contactado por otros equipos, enterados de su atraso en los pagos y deseos de irse si esto no mejora a corto plazo. "Está todo bien. Por ahora soy de Peña", trató de bajarle los decibeles el pivote, sin suerte. La dirigencia no quiere imaginar su partida, pero ya empieza a pensar que es posible (le deben 150.000 pesos). No es el único. David Jackson sería el otro que podría emigrar, por su sueldo.

Peña dará pelea para que no caiga su imperio.

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