Imperdonable.

BOCA: Caranta fue a Tandil y ni lo dejaron entrar al hotel. Bianchi y los dirigentes le pidieron a Ischia que lo recibiera pero el DT amenazó con irse. Día hot.
Carlos, la idea es que Civarelli y un Profe se vayan a Buenos Aires para entrenarlo allá.

-No, de ninguna manera, son parte de mi cuerpo técnico. Que se vuelva la Reserva y practique con ellos. Acá no lo quiero ni ver.

Ni en casi 15' de charla Bianchi logró hacer entrar en razones a un Ischia con los cables pelados.

-Carlos, tratemos de rever esta situación...

-En esto no hay vuelta atrás. Es él o yo.

Y ni el llamado de los dirigentes más importantes del club pudo torcerle el brazo a un técnico enojado, irascible, tanto que hasta se animó a decir que se iba si lo obligaban a que aceptara en el grupo a Caranta.

El Virrey y los directivos sabían lo que se venía. Una historia repleta de contradicciones, llamados, declaraciones cruzadas. Una trama payasesca con el campeón en llamas justamente en un momento dulce en lo futbolístico. Una certeza en esta historia: pasó algo imperdonable...

Cuando Mauricio Caranta abandonó Tandil a las 20.04 sintió que partió con el deber cumplido. A pesar de sentirse "bajoneado y amargado", según le confió a Olé una persona que compartió casi todo el día con él, el arquero regresó a Buenos Aires con la tranquilidad de saber que mañana vence el plazo para que Boca le permita entrenarse con la Primera. Si no, se considerá despedido (tiene dos años y medio más de contrato) y hasta iniciaría un juicio.

Cuando Caranta abrió los ojos a las ocho de la mañana, sintió que empezaba un día clave. A las 10, la camioneta negra en la que viajó el cordobés junto a Rubén Checchia y Sergio Seguel (asesores legales de Agremiados) ya estaba en la Ruta 3. El arquero habló poco y nada durante el trayecto, en el que pararon en Las Flores a comprar gaseosas y sándwiches de jamón crudo y queso. A esa altura los jugadores, en el medio de la práctica, ya sabían que Caranta estaba en camino y se preguntaban, sorprendidos, cómo iba a reaccionar el DT...

Casualidades del destino, Ischia y Caranta llegaron aquí casi a la misma hora. Claro, uno en avión de Salta y otro en auto de Baires. Mientras el DT se fue directo del aeropuerto al hotel Elegance, al cordobés ya lo esperaba el escribano Juan Manuel García, en su oficina de Belgrano 790. Serio y con gesto adusto (hasta se corrió la gorra para evitar ser retratado), el Pelado llegó al búnker y enseguida se sentó a degustar la comida que más le costó digerir en los últimos tiempos. En cambio, Mauricio pasó por la escribanía y partió rumbo a la zona de conflicto.

A las 16.04, los cuatro conitos naranjas que habitualmente están en la entrada del hotel y ofician de bloqueo para extraños, esta vez actuaron de valla de seguridad para que Caranta no ingresara. "Vamos a tratar de dialogar", decía Juan Carlos Suñé (abogado de Agremiados), quien cortó su descanso en Mar del Plata. Mientras tanto, vestido con una remera negra con la inscripción de Ginóbili, Caranta esperaba sentadito en la camioneta. A los 40 minutos, aparecieron Mario Torres (jefe de seguridad del plantel) y Eduardo Giles (del departamento de Fútbol Profesional) y, tras charlar con los letrados, todo se acabó. O casi. "Mario Torres nos informó que Mauricio no puede ingresar por orden de la CD. No nos explicaron los motivos. El club ofreció que se entrene con la Reserva, pero esta posibilidad fue rechazada. Vamos a labrar un acta y dirigirnos a la escribanía". Hacia allá vamos entonces...

"¿Qué pasa acá?", preguntaban los lugareños, asombrados por tanta guardia periodística, que siguió este tema que se les fue de las manos a los dirigentes, que con Bianchi intentaron resolver el tema desde Capital. Un poquito más de dos horas fue lo que duró la estadía del arquero en la guarida del escribano García, hincha de Boca. Luego de un largo meeting, en el que tomaron una gaseosa de dos litros, el cordobés se retiró con algunas gotas de transpiración (se cambió la remera) y sin hablar porque "no me corresponde". El que sí habló fue el abogado Suñé, quien explicó que "si en 48 horas el club no reincorpora a Mauricio a los entrenamientos con la Primera, él se considerará despedido y podrá pedir la libertad de acción".

Durante su breve estadía en las sierras (cerca de seis horas), el arquero tuvo tiempo para charlar con Abel Alves, DT de la Reserva. "Vos no tenés nada que ver. Luchá por lo tuyo", le habría dicho Caranta al Chueco, furioso porque a esa altura de la tarde la decisión era que su equipo se volviera anoche a Baires. Al final, se decidió que dispute el amistoso previsto para hoy en Olavarría y luego emprenda el regreso.

En Boca argumentan que el objetivo de Caranta es quedarse con el pase. Para evitar eso, hace unos días le cancelaron una deuda importante. Es más, el cordobés les habría comentado a los suyos que estaba "dispuesto" a poner plata para que lo dejaran en libertad.

La gran movida gran que generó Caranta en Tandil hizo que Ischia cerrara las puertas de la práctica por primera vez y culminara de la peor manera un día al que el término "papelón" le queda chico. Lo que sí queda claro, y no hay ninguna duda, es que fue imperdonable.

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